23 de septiembre, Día internacional contra la explotación

 En enero de 1999, la Conferencia Mundial de organizaciones y redes que luchan contra la explotación sexual y el tráfico de personas, en coordinación con la Conferencia de Mujeres reunida en Dhaka, Bangladesh, acordaron celebrar a nivel mundial, cada 23 de septiembre, el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niños y Niñas. Esta fecha nos recuerda el largo camino que nos queda por recorrer para erradicar esta lacra execrable y aborrecible.


Imagen 1: La trata de personas constituye una violación de los derechos humanos de las víctimas y un atentado a su dignidad e integridad, considerada como “un delito de lesa humanidad” por la Corte Penal Internacional. Lo que se ha venido en llamar “la esclavitud de los tiempos modernos” constituye, después del tráfico de drogas y de armas, el negocio ilegal más lucrativo del mundo.
 
Imagen 2: Cabe preguntarnos, ¿por qué el ser humano prefiere su propio enriquecimiento y bienestar a costa de cualquier precio, incluso el de tratar a otro ser humano (igual en esencia de sí mismo) muy por debajo de un animal u objeto? Esto nos demuestra que el deseo egoísta del ser humano, tiene un grado extremo que nos separa de cualquier otro ser viviente que hay en la naturaleza. Hasta este momento, este diferencia se ha dirigido hacia el extremo del control y poder sobre otros, sin embargo, la naturaleza también nos dirige a para que aprendamos que necesitamos elevarnos por encima de esta enferma tendencia, para ejercer el poder de dar equilibrio y paz a los demás niveles que nos rodean y declararnos como verdaderamente «superiores» por el grado de sensibilidad y amor que somos capaces de tener.  
 
Imagen 3: Los datos de las Naciones Unidas dicen que entre 4 y 5 millones de personas son vendidas anualmente víctimas de la trata, el 80% para su explotación sexual. Según las estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Europa, solo se detecta una de cada 20 potenciales víctimas de trata con fines de explotación sexual.

 
Imagen 4: La trata de personas con fines de explotación sexual se acrecienta por la desigualdad entre los géneros y la falta de igualdad de oportunidades. La vulnerabilidad, la extrema pobreza, la exclusión social y las situaciones de conflicto y guerra son el perfecto caldo de cultivo para las redes internacionales dedicadas al tráfico sexual y el proxenetismo. La persona traficada, es una víctima múltiple: de los traficantes, de sus circunstancias y de la invisibilidad y la exclusión a las que las somete la sociedad de acogida.
 
Imagen 5: La desigualdad entre las personas, desgraciadamente está presente en cada uno de nosotros. Es normal para cada quien, diferenciarse y hacer estas clasificaciones entre nosotros casi de manera inconsciente. Es más fácil para todos culpar a gobiernos y estados de todas las malas situaciones que vivimos a nivel social, sin embargo, esto nos excluye de la pequeña responsabilidad que tenemos y que sería muy útil aprovechar. Si cada uno nos responsabilizamos de vernos y tratarnos como iguales, con el mismo amor que tratamos a los de nuestra familia, sin necesidad de que los gobiernos cambien, nosotros podríamos cambiar a gobiernos y cualquier situación que pasa en nuestra sociedad.
 
Imagen 6: Acabar con esas redes de tráfico humano, en las que el objeto del mercadeo son personas de carne y hueso, debe convertirse en un objetivo primordial de las administraciones públicas, atendiendo y protegiendo a las víctimas, luchando efectivamente contra las mafias, traficantes y proxenetas fortaleciendo la cooperación internacional, instando a los medios de comunicación a que no se conviertan en cómplices al contribuir con su publicidad a la explotación sexual 
 
Imagen 7: Finalmente, dado que las leyes del mercado funcionan perfectamente en la industria del sexo, como parte final de la cadena, necesitamos sensibilizarnos y hacer conciencia a los «clientes» de la prostitución que, con su consumo, colaboran a esta esclavitud inhumana. Entendamos que la mayoría de estas mujeres y niñas NO desean ser prostituidas y de que con nuestro comportamiento podemos estar favoreciendo la extorsión, la explotación y la opresión de las mismas.
 
Imagen 8: Cada uno de nosotros, aún lejos de promover o participar en la prostitución, necesitamos ser conscientes de lo que supone esta violencia contra la mujer y el sufrimiento que les causa vivir obligadas en esta situación de sometimiento, humillación, vulnerabilidad y esclavitud. Cada uno de nosotros podemos contribuir al tratarnos como iguales, con amor hacia los otros y sintiendo el dolor ajeno, como nuestro.

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