¿No toda la felicidad es buena?

“No son las cosas sino las experiencias las que dan felicidad

Esto es realmente así, pues no son las cosas las que nos dan la sensación de placer o felicidad, sino que a través de las experiencias, disfrutamos del placer que estas generan y esto lo relacionamos con felicidad. Por lo tanto lo que realmente disfrutamos en niveles distintos, es el placer. Veamos, a todos nos gusta el chocolate, pero ¿en dónde está lo que genera mi felicidad? En la mezcla de semilla de cacao tostada con azúcar o en el placer que esta mezcla genera en mí.

Podemos verlo también de esta manera , en una relación sexual lo importante para mi, es el placer que yo obtengo a través de esa persona, si no, cómo explico que esa misma persona es capaz de generar estados de enojo en otra situación, acaso podría decir yo amo a esa persona o amo el placer que genera en mi.

Somos seres que por naturaleza buscamos solo el placer, pero para disfrutarlo a lo grande debemos gozarlo en los demás y no en nosotros mismos, tal como sucede con nuestros hijos, nosotros gozamos a través de sus logros y su felicidad y eso no tiene comparación.

felicidad-vida

Si sólo te hace feliz tu propio placer tu cuerpo no lo registra como algo tan positivo.

Aunque tomarte unas copas o comer ese pastel te hacen inmensamente feliz, resulta que tu cuerpo reconoce a nivel molecular que no toda la felicidad  es buena ya que no se crea de la misma manera, y tus células reaccionan de forma favorable o dañina para tu salud, de acuerdo con un estudio dirigido por Barbara L. Fredrickson, psicóloga del Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad de Carolina del Norte.

La sensación de bienestar derivada de un «noble propósito» puede proveer beneficios en la salud celular, mientras que la «simple auto gratificación» puede tener efectos negativos, a pesar de que es una sensación placentera. Los resultados fueron publicados por la Academia Nacional de las Ciencias.

Los filósofos han distinguido dos formas básicas de bienestar: «hedonista«, en la que los individuos tienen experiencias placenteras y «eudaimónica» que se deriva de un noble propósito, más allá de una auto gratificación», señaló  Fredrickson.

Es la diferencia entre disfrutar una buena comida y sentirse conectado a una comunidad a través de un servicio social. Ambos brindan placer, pero se traduce diferente en las células del cuerpo, concluyeron los investigadores.

En estudios anteriores, el equipo de Fredrickson había descubierto una relación entre la expresión sistemática de los genes y el estrés crónico, culpable de muchas enfermedades en los seres humanos, incluyendo artritis y enfermedades del corazón. Se creía entonces que todas las formas de felicidad producían un bienestar a la salud de los individuos.

Pero de ser cierto, los patrones de expresión de los genes serían los mismos, sin importar si la felicidad es hedonista o eudaimónica. Sin embargo, los especialistas descubrieron lo contrario.

El bienestar eudaimónico fue asociado con un decremento de estrés en el perfil genético, mientras que el bienestar hedonista se relacionó con un incremento de estrés.

Los resultados fueron sorprendentes, ya que todos los participantes reportaron sentimientos de bienestar. Esto se debe a que aquellos que experimentan bienestar hedonista, consumen lo equivalente a cero calorías emocionales. Podemos hacernos felices con simples placeres, pero esas ‘calorías vacías’ no nos dan ningún beneficio físico», señaló la investigadora.

Los estudios previos de Fredrickson se han dedicado a encontrar el vínculo entre las emociones positivas  y la longevidad.El trabajo de investigación también contó con la participación de  Steven W. Cole, profesor de medicina. 

Fuente: QUO

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *