El número de niños trabajadores en Oaxaca aumenta un 50% en verano

La globalización de la economía y el inexorable deseo/ansiedad de ser «mejor» que el otro, ha justificado al desarrollo social para robar la función y participación de los seres humanos en el gran engranaje del sistema de leyes naturales que, nos sea aparente o no, gobierna toda la existencia de nuestra realidad. Es por ello que el detrimento en los vínculos familiares, interpersonales, laborales, en fin, humanos, deriva de la crudeza de la lucha por la vida desde muy temprana edad en una multiplicidad de eventos totalmente desproporcionada si lo comparamos con lo que sucedía hace unos 100 o 200 años. Solo una inversión en la ruta que hasta ahora hemos seguido, totalmente definida y delimitada por el individualismo y la competencia egoísta, podrá hacer que este recrudecimiento social no nos lleve al desfiladero de la inhumanidad a ultranza nunca antes concebida

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Durante las vacaciones escolares de verano y de diciembre, la ciudad de Oaxaca se convierte en un centro de trabajo y tránsito de menores de edad originarios del vecino estado de Chiapas y de otras localidades oaxaqueñas, principalmente indígenas.

Un total de 558 niños en situación de calle trabajan en el Centro Histórico, la Central de Abasto y los cruceros de la capital oaxaqueña, según cifras de la asociación civil Centro de Atención a Niños de la Calle (Canica).

“Las épocas en las que se registran los picos migratorios de niños procedentes de Chiapas es durante julio, por la fiesta de La Guelaguetza y diciembre. Esto está relacionado con el importante número de turistas que visitan el estado”, dijo Ángela Hernández Ramírez, educadora en Canica, organización que lleva 21 años de labor con población infantil trabajadora.

“(En estas dos temporadas) se estima que el trabajo infantil aumenta en un 50% en comparación con el resto del año –lo que eleva el número de menores que trabajan en el primer cuadro de la capital a 837–”, precisa.

Entre el 10 y el 15% de los menores que trabajan en la capital oaxaqueña procede de la comunidad indígena de San Juan Chamula, Chiapas, habitada por tzotziles informó la coordinadora de Canica, Mónica Sierra Martínez. Otros son originarios de localidades de Oaxaca como San Juan Copala, habitado por triquis.

Juan mide 1.20 metros y dice tener 12 años, aunque su estatura corresponde a la de un niño cuatro años menor.  Pertenece a la etnia tzotzil de San Juan Chamula. El menor forma parte de un grupo de 50 niños de esa comunidad que vende dulces y cigarros durante las noches en los bares ubicados en el centro de Oaxaca.

En su limitado español, indica que vino de vacaciones, “con un tío, unos primos y otros amigos” de su pueblo. “Trabajo, porque tengo que juntar para la escuela. Voy bien en los estudios, tengo nueve de promedio”.

“De acuerdo a la información recabada en la ludoteca móvil, que es nuestro primer contacto con los niños en situación de calle, sabemos que los tzotziles vienen con un líder, que los traslada de San Juan Chamula a Oaxaca, donde permanecen por periodos de tres meses”, explica María Elena Pérez Martínez, encargada de “Primer contacto y sensibilización” de la organización.

Por su parte, la coordinadora de Canica afirma que la agrupación no puede ofrecer a esta población migratoria una atención formal, a través de la cual cambie su calidad de vida, debido a que no permanecen más de tres meses en la entidad, o bien no están con sus padres.

“Para ofrecer una intervención es necesario seguir un proceso que puede durar más de tres años. Lo cierto es que es necesario involucrar a la sociedad en su conjunto para abatir la problemática”, dijo.

En 2010 se registró la mayor incidencia de población infantil que laboró en las calles de Oaxaca, con más de 1,000 niños trabajando tan solo en la capital del estado, explicó Hernández Ramírez.

Actualmente, la edad mínima para trabajar es de 14 años. Según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México trabajan 3.6 millones de menores de entre cinco y 17 años. De ellos, 1.1 millones son menores de 14.

Según el Inegi, los motivos por los que los niños comienzan a trabajar son de distinta naturaleza, pero la situación económica de su hogar suele ser uno de los factores de mayor importancia. El instituto reporta que del total de niños trabajadores, casi el 40% no asiste a la escuela. 

San Juan Chamula, el cuarto municipio con menor índice de desarrollo humano

San Juan Chamula, habitado por indígenas tzotziles, ocupa el cuarto lugar con menor índice de desarrollo en Chiapas, de acuerdo al informe del Consejo Nacional de Población (Conapo).

Es además uno de los municipios de Chiapas con mayor incremento de población y tiene más de 392 habitantes por kilómetro cuadrado, según el estudio Desarrollo Indígena en 50 municipios de México, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), de 2007.

Ello ha ocasionado una pulverización de la tierra y un permanente deterioro de sus recursos naturales: la tasa de deforestación anual para la región es de 1.6 por ciento anual, según el documento.

Para sobrevivir a esta situación, señala el estudio de Conaculta, la población ha recurrido a la migración temporal y permanente, dentro y fuera de la República Mexicana. El análisis indica que las actividades principales que realizan los indígenas de San Juan Chamula, una vez fuera de su lugar de origen, son el comercio de artesanías, verdura y otros productos, y en el caso de la migración a Estados Unidos, su actividad es en la industria de la construcción o a la agricultura.

“Otro rasgo característico es que migran familias completas, y en sus nuevas actividades se integran todos sus miembros, desde los niños hasta los adultos mayores”.

El gobernador Manuel Velasco Coello informó en junio pasado que en Chiapas más de 52,000 niños de cinco a 13 años de edad y casi 140,000 adolescentes de 14 a 17 años, están inmersos en el sector laboral; aunado a que cerca del 43% no asiste a la escuela.

Precisó que el problema del trabajo infantil en la entidad se concentra en el sector agrícola, considerado uno de los trabajos más peligrosos y donde tres de cada cuatro menores laboran. Asimismo, se estima que más del 80% no recibe salario por su trabajo y las jornadas laborales rebasan las 34 horas a la semana.

El 12 de junio pasado, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, el gobernador anunció que Chiapas se convirtió en el primer estado en conformar la Comisión Interinstitucional para la Erradicación del Trabajo Infantil, en donde participan 33 diferentes autoridades, organismos y representantes de los sectores privados, universidades y sindicatos que implementarán políticas públicas, aún no detalladas, para apoyar a este sector.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) instituyó el 12 de junio como el Día Mundial contra el Trabajo Infantil para hacer un llamado a los países a participar en la eliminación progresiva de esta problemática.

Fuente: CNN

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