Osvel Hinojosa, la historia de un explorador en el desierto

El conservacionista mexicano Osvel Hinojosa Huerta comenzó hace 15 años un trabajo titánico: restaurar el delta del Río Colorado, un poderoso afluente que hasta hace un siglo cruzaba el suroeste de Estados Unidos y noroeste de México hasta desembocar en el Golfo de California, dejando a su paso un rico ecosistema conformado por densos bosques de sauces, álamos, mezquites, lagunas verdes y una rica vida silvestre con miles de garzas, pelícanos y águilas pescadoras, además de esculpir en Arizona una maravilla de la naturaleza, el Gran Cañón del Colorado.

Este año, el ingeniero bioquímico en aprovechamiento de recursos acuáticos, junto con el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda Alanís, fueron elegidos como Exploradores Emergentes 2012 por la National Geographic Society, un nombramiento internacional que los coloca dentro de una prestigiada lista de científicos emprendedores en todo el mundo.

El reconocimiento para Hinojosa Huerta llegó desde Estados Unidos como un caudal llenó de sorpresas. Además de los 10 mil dólares con los que la distinción viene dotada, de la difusión que ofrece esta organización internacional en sus distintas plataformas y del privilegio de pertenecer a un grupo selecto de exploradores, el gobierno de México y EU han demostrado mayor interés para implementar un acuerdo binacional para el manejo del delta del Río Colorado.

Comentario:

Nos sentimos muy satisfechos que un mexicano reciba un reconocimiento internacional por parte de National Geographic Society. Pero lo que nos asombra, es que haya personas como él, que durante su vida invierten todo en proyectos ecológicos, para la protección de especies en peligro y cuidar y buscar soluciones al cambio climático para que este no tenga gran impacto en las regiones más difíciles de nuestro planeta.

“Fue una sorpresa y un gran gusto recibir el reconocimiento. Tener el respaldo de una organización como National Geographic es de gran ayuda desde muchos puntos de vista: hay apoyo a la investigación científica y las exploraciones, a la difusión, pues son expertos en el tema de la investigación y sobre todo de proyectos de conservación ambiental, con una gran audición. Es una colaboración que nos apoyará para que nuestro proyecto tenga difusión”, comenta Hinojosa Huerta en entrevista telefónica desde San Luis Río Colorado, Sonora.

El reconocimiento a la labor de este conservacionista nacido en Monterrey, Nuevo León, no es para menos. El trabajo del también director del Programa de Agua y Humedales de Pronatura Noroeste A.C. ha ido desde crear acuerdos en mesas de negociación entre EU y México, hasta crear conciencia entre la población local con la impartición de talleres comunitarios de educación ambiental y la reforestación para recuperar la vida silvestre a lo largo del delta Río Colorado en México.

Ese río que daba vida al noroeste de México y al oeste de EU era uno de los humedales desérticos más importantes del planeta, ahora se visualiza como una gran extensión de tierra árida, con planicies hipersalinas y especies invasoras que se sobreponen a los sauces, álamos, mezquites y peces que ahí abundaban; un rico afluente que además era la base económica de la comunidad.

“Llegaba a ocupar cerca de 400 mil hectáreas de humedales, esteros, lagunas, marismas, además de que desembocaba en el Golfo de California y se extendía 75 kilómetros mar adentro, una zona de interacción con el mar. Esta mezcla de agua de río en el mar formaba una riqueza extraordinaria para la producción de vida marina, había peces, camarones, una gran diversidad y riqueza biológica, con muchas especies que sólo existen en esta zona”, comenta.

Pero todo esto se perdió gracias al mal manejo del agua y a la construcción de presas en el siglo pasado, los cuales han impedido el flujo del río. “Con la construcción de presas y con el uso del agua en las ciudades, ahorita en la cuenca más o menos 35 millones de personas requieren agua del Río Colorado. Este afluente de agua dulce se ha ido secando y hemos perdido los humedales, quedan más o menos 15% de los que teníamos antes, y el Río Colorado es muy raro que desemboque en el Golfo de California, la última vez que lo hizo en cantidades significativas fue en 1998. Todo esto ha tenido un gran impacto en la vida marina del Alto Golfo de California”, lamenta Huerta Hinojosa.

Por las especies en peligro

Con la implementación de diversas estrategias como la de canales de irrigación y la reforestación de álamos, sauces y mezquites, y gracias a la colaboración de diversas organizaciones como el Sonoran Institute, Pronatura Noreste, Environmental Defense Fund, algunas instituciones gubernamentales y la población local, el equipo de Hinojosa Huerta intenta recuperar ese 15% de humedales que quedan y que cumplen una importante función, pues cada año llegan a esa zona más de 300 mil aves acuáticas migratorias que dependen de este ecosistema para subsistir.

Esos esfuerzos de conservación también evitarían la extinción de algunas especies, como el palmoteador de yuma, un ave de marisma, endémica de la cuenca baja del Río Colorado y que está protegida tanto en México como en EU; otras de las especies en peligro de extinción son el ave ralito negro y el pez cachorrito del desierto, único nativo de agua dulce de esa región.

Otro de los grandes impactos que ha tenido esta escasez de agua dulce ha sido en las comunidades de la zona, como la indígena Cucapá, que subsistían de la pesca y el cultivo, pero que ahora tienen que viajar largas distancias para hallar agua.

Entre los logros obtenidos por la iniciativa emprendida por Huerta Hinojosa están la creación de un Fideicomiso de Agua para la Restauración, conformado por las diversas organizaciones implicadas, como una herramienta legal y financiera para la compra de derechos de agua dedicados al ambiente, así como la protección de la Ciénega de Santa Clara, y la declaratoria de la Reserva de la Biósfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.

Más que un activismo social, Osvel Hinojosa define esta labor como un proyecto con bases científicas que busca regenerar las decisiones tomadas el siglo pasado con la construcción de presas, que lo único que buscaban era colonizar el noroeste de México, sin dejar agua para el medio ambiente. “No se trata de ir a quejarnos de cómo están las cosas, sino decir ‘esto se puede mejorar de esta manera’. Es lo que nos ayudó a avanzar; está claro que todo esto fue porque se tomaron decisiones equivocadas en los años 20 y 40, la gente estaba con la mentalidad de ver cómo aprovechar las cosas de mejor manera, cómo sacarle provecho al río, no se dejó agua para el medio ambiente, pero no podremos culpar a nadie. No es cuestión de echarle la culpa al gobierno, sino decir ‘ya estamos en esto, ahora cómo le hacemos para mejorar la situación’”, dice.

Fuente: El Universal

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