Libros de divulgación científica que lograron cambiar nuestro mundo

 La ciencia existe por la curiosidad del ser humano. 

La ciencia ha cambiado nuestro mundo, pero en la mayoría de los casos la ciudadanía desconoce el resultado de sus estudios. Los científicos no siempre han sabido divulgar sus hallazgos, haciendo que fueran comprensibles para la mayoría de personas. Pero ha habido honrosas excepciones, cuyo impacto ha sido mayúsculo. Las grandes obras de la divulgación científica han logrado que la ciudadanía cambie radicalmente su opinión sobre determinados temas consiguiendo en ocasiones cambiar del todo el corpus ideológico de una sociedad. Hoy en día aceptamos la evolución de las especies, sabemos que nuestro planeta es un punto insignificante en el universo y conocemos el significado de las siglas ADN. Pero no fue fácil introducir todos estos conceptos entre el gran público.

La revista británica New Scientist –junto a Scientific American, la mayor publicación del ramo– ha seleccionado recientemente las  obras más influyentes de la historia de la divulgación científica.

Imagen 1.- El origen de las especies – Charles Darwin (1859). El origen de las especies de Darwin no sólo es el libro de divulgación científica más importante de la historia, también es uno de los primeros. La teoría de la evolución, que se explica en el volumen, cambió el mundo para siempre y, aunque con variaciones, sigue vigente a día de hoy, pero el proceso fue largo y doloroso. Las conclusiones de Darwin fueron tomadas en serio en la comunidad científica, y el libro generó un intenso debate científico, filosófico y religioso. Pero, pese a esto, no fue hasta casi un siglo después, alrededor de 1930 y 1940, cuando la teoría de Darwin fue aceptada de forma casi universal.

Imagen 2.- Breve historia del tiempo – Stephen Hawking (1988). La Breve historia del tiempo, del Big Bang a los agujeros negros, ha sido el libro de divulgación científica más vendido de la historia. Tras su publicación, Hawking se hizo mundialmente famoso y hoy en día sigue siendo uno de los rostros más reconocidos de la ciencia.  En el libro Hawking explica complejos temas relacionados con la cosmología, como el Big Bang, la teoría de supercuerdas o los agujeros negros. Pese a que se utiliza un lenguaje sencillo, el libro trata los temas con profundidad e incluso se llegan a explicar algunos fundamentos matemáticos que, afortunadamente, no echaron atrás a los lectores. El gran éxito y popularidad de Hawking no llegó hasta finales de los años 80, cuando publicó este libro que se convirtió rápidamente en best-seller, tituladoBreve historia del tiempo. En este ensayo se exponía de forma asequible para un gran público la evolución de las teorías físicas acerca del universo, desde los tiempos de Newton, pasando por Galileo y Copérnico, hasta llegar a nuestros días con las renombradas teorías de Einstein y las paradojas de la física cuántica para el mundo de las partículas elementales.

Imagen 3.- El gen egoísta – Richard Dawkins (1976). Este libro dio a conocer al gran público al biólogo británico Richard Dawkins, en él el biólogo interpreta la teoría de la evolución darwiniana desde el punto de vista genético pues, en su opinión, el gen es la unidad evolutiva fundamental. El libro no tuvo importancia sólo a nivel de la teoría biológica. De hecho, su influencia ha sido más decisiva en el campo de la sociología que en el de la ciencia, entorno en el que ha sido muy criticado por algunas corrientes. Uno de sus logros más notables fue el de introducir el concepto de meme –“la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente”– popularizado mucho más tarde en el entorno de Internet.

”Somos máquinas de supervivencia, autómatas programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.” Así de rotundo es el comienzo del libro en el que el etólogo Richard Dawkins popularizó la teoría de que los genes son las verdaderas “unidades” centrales de la evolución, en vez de los individuos como los animales o las plantas. Según Dawkins, los genes primigenios nos crearon a las personas y los animales, quienes somos en realidad meras “máquinas de transmisión”. Como máquinas podemos funcionar mejor o peor en nuestro entorno, y de este modo continuar la cadena (garantizar la supervivencia y reproducción de los genes) a lo largo del tiempo, o perecer en una selección evolutiva. En su momento fue una forma de ver las cosas al revés sobre muchas ideas tradicionales sobre la evolución centrada en los individuos o las especies (por no hablar respecto a las ideas religiosas al respecto), pero actualmente hay cierto consenso en la comunidad científica sobre que esta idea es la que probablemente más se acerca a la realidad.»

Imagen 4.-  La doble hélice – James Dewey Watson (1968)  La Doble Hélice (The Double Helix, en inglés) se ha convertido en un libro clásico con el paso del tiempo. El autor, James Watson , relata los eventos que llevaron a él y a su colega, Francis Crick , a postular la estructura tridimensional de la molécula de ADN. Trabajo por el cual se hicieron acreedores al Premio Nobel en fisiología en 1962. Este sin duda es uno de los descubrimientos más grandes del siglo pasado, que ayudó a sentar las bases de lo que sería la investigación en genética y biología molecular. El libro es muy ameno. Nos muestra que la ciencia es una actividad humana y como tal su desarrollo no es inmune a las idiosincrasias y el ambiente social imperante. Watson nos cuenta no sólo acerca de ciencia sino de la gente que hace la ciencia.

Imagen 5.- Primavera silenciosa – Rachel Carson (1962).  Muchos investigadores consideran que Primavera Silenciosa, de la bióloga marina Rachel Carson, es el primer texto divulgativo que trata el impacto ambiental, y dio inicio a lo que hoy conocemos como ecologismo.  El volumen reúne una serie de textos que Carson publicó en forma de serial en The New Yorker, en los que advertía de los efectos perjudiciales que los pesticidas tenían sobre el medio ambiente. En ellos criticaba duramente a la industria química, a la que acusaba de la creciente contaminación del planeta.  El libro tuvo una enorme influencia, proporcionando unidad y fuerza a lo que hasta entonces era una conciencia incipiente y dispersa, ayudando a que cristalizara el movimiento ecologista. Rachel Carson murió enseguida, antes de ver realizadas las consecuencias del cambio que contribuyó a desencadenar en la legislación y en la conciencia pública. En este último sentido su obra marca el momento en que socialmente se comprende que la naturaleza es un todo complejo, cuyas partes están intrincadamente relacionadas, y que las consecuencias indirectas de cualquier acción, también para la salud humana, son difíciles de predecir y deben ser vigiladas.

Imagen 6.- El mono desnudo – Desmond Morris (1967)  El zoólogo y etólogo Desmond Morris en «El mono desnudo» se propone hacer un relato zoológico del ser humano. Y lo consigue. Explorando todas las facetas del ser humano (o mono desnudo) nos descubre cómo la evolución y nuestro pasado más primitivo todavía acechan en nuestro comportamiento más privado como en el sexo y la búsqueda de pareja, así como en la crianza de nuestros hijos, en nuestra alimentación, en nuestras relaciones personales, y en nuestras relaciones con desconocidos. Nuestras formas de actuar ante distintos aspectos de la vida todavía están marcadas por nuestro pasado de primitivos primates y cómo éstas son modificadas y adaptadas sigilosamente por la evolución. Creo que Desmond Morris cita en el libro aquello de «aunque la mona se vista de seda…».  Cita del libro: “Y ahí tenemos a nuestro Mono Desnudo, vertical, cazador, fabricante de armas, territorial, neotérico, cerebral, sexual, primate por linaje y carnívoro por adopción, dispuesto a conquistar el mundo.”

Imagen 7.- Caos: la creación de una ciencia – James Gleick (1987)  . James Gleick logró cumplir dos difíciles objetivos: explicar de forma rigurosa al gran público la Teoría del Caos y quedar finalista en los dos grandes premios literarios, el Pulitzer y el National Book Award. Se trata, además, del único libro de la lista escrito por alguien sin formación científica, que logró trasladar de forma sencilla y divulgativa las teorías de los científicos. El caos es un saber del mundo cotidiano: cómo se forman las nubes, por qué se eleva el humo o cuál es la razón de que el agua se arremoline en los ríos. Caos – ya un clásico de la divulgación científica- es el relato de una idea que espantó y embrujó a los científicos que se dedicaron a comprobarla. Acabada la lectura de Caos, no se ve el mundo con los mismos ojos.

Imagen 8.- Gaia – James Lovelock (1979)  En este libro el meteorólogo y ambientalista inglés James Lovelock expuso por primera vez la hipótesis de Gaia, según la cual la atmósfera y la parte superficial de la Tierra se comportan como un todo, donde la vida se encarga de auto regular todos los aspectos ambientales. La idea de considerar a la Tierra como un ser viviente es arriesgada, pero no descabellada; sin embargo, cuando en 1969 Lovelock presentó oficialmente su hipótesis “Gaia” en el marco de unas jornadas científicas, celebradas en Princeton, Estados Unidos, no encontró ningún eco entre la comunidad científica. Para la gran mayoría, Gaia no era más que un interesante ejercicio de imaginación. Quien iba a creerse que nuestro planeta sea una especie de súper organismo en el que, a través de procesos fisicoquímicos, toda la materia viva interactúa para mantener unas condiciones de vida ideales. La teoría Gaia, simplemente cayó en saco roto y luego en el olvido, hasta que en fechas recientes algunos investigadores han comenzado a desempolvarla y revisar la validez de sus postulados.

Imagen 9.- Ensayo sobre el principio de la población – Thomas  Malthus (1798)  Esta obra del clérigo y erudito británico Thomas Robert Malthus causó un gran impacto en el entorno ilustrado del siglo XVIII. Malthus advirtió de los problemas que podría causar la superpoblación de la tierra, e insistió en que la población estaba creciendo más rápidamente que los recursos, lo que llevaría a una progresiva pauperización de la población. Es un libro realmente impresionante, tanto por la claridad, la elegante simplicidad y la lógica de los argumentos; es muy disfrutable. Por la seriedad y las implicaciones de los temas que trata, es muy inquietante, por decir lo menos. La sexta edición fue impresa en 1798, y ya en ese entonces manejaba los conceptos que hoy inquietan a medio mundo: esto es, que la población crece mucho más rápido que la capacidad del suelo de producir alimentos, y que esta última capacidad es la gran reguladora de la población. Es decir: si la población (de cualquier especie) crece muchísimo, un gran porcentaje será incapaz de conseguir alimentos, lo que lleva a inevitables muertes en masa hasta alcanzar el punto de equilibrio. La naturaleza es draconiana a este respecto: el equilibrio es necesario, y cuanto más se demore, más brutal será el proceso para llegar a él.

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