«El ADN nos hará iguales»

Desde hace màs de 60,000 años hasta el presente han pasado 2.000 generaciones, y esta es la primera vez que tenemos la certeza de ese camino debido al análisis genético.

Estos estudios despegaron de manera sorprendente en la última década, desde que los científicos lograron descifrar nuestro idioma interno: el genoma humano, o la secuencia del ADN del Homo Sapiens, en 2001.

El proyecto de National Geographic Geno 2.0 nació en el año 2005 y desde entonces más de 600.000 personas, en más de 130 países, han participado.

El objetivo central es establecer esas rutas de las migraciones humanas.

Comentario:

Las ciencias sociales nos están mostrando a partir de sus investigaciones que la humanidad es una sola, que todos somos iguales y dicha conexión está latente en nuestro ADN mitocondrial, que es el que se transmite por vía materna. Expuestos estos hallazgos y en vista de nuevas hipótesis que pretenden extinguir nuestras diferencias a través del ojo científico -para que no queden dudas-, es necesario preparar nuestro corazón para sobreponernos a todas las divisiones y conectarnos como los hermanos que, en teoría, siempre fuimos.

Somos producto de las migraciones. Hoy todavía. Nómadas en Chad siguen las lluvias para alimentar a su ganado. (Foto: Michael Nichols / National Geographic)

En cuanto a mi parte en este proyecto, lo que me dirá el informe final es en qué porcentajes estoy constituido por diferentes grupos humanos.

Puedo ser 20% amerindio, 20% asiático, 15% africano, europeo y sabe dios qué otras combinaciones.

Los tipos de ADN

Esta información se obtendrá de tres partes.

Una, es la información que dará mi ADN mitocondrial. Quiere decir, la información que solo transmiten las madres. Es un tipo de dato que nunca se ha mezclado con el ADN de otros, y que te lleva atrás en el tiempo solo en línea materna.

La otra parte será el ADN cromosómico. Es el que he recibido de mi padre, y son datos que solo se transmiten en línea paterna. La última será la información que salga del genoma total y lo que dará los porcentajes.

«El análisis del ADN autosómico (resultado combinado del ADN heredado de ambos padres) de una población mestiza del norte de Colombia, reveló que provenían en un 80% de ancestros europeos. Pero los datos de su ADN mitocondrial, mostró que un 90% tenía origen amerindio. (…) La investigación tiende a identificar un papel más central de las mujeres indígenas como madres de la nación»

Peter Wade, antropólogo británico

Pero hay un aspecto para mí aún más fascinante de la ciencia genómica, que complementa la información científica. Es lo que yo llamaría su poder democratizador.

Según el profesor Peter Wade, de la Universidad de Manchester y una autoridad en temas de raza, racismo y estudios genéticos en América Latina, el patrón tradicional en la región revela que tanto en la población mestiza como en la población autopercibida como «blanca», el ADN paterno suele indicar un origen europeo.

Pero el ADN mitocondrial, el recibido de la madre, suele indicar un origen indígena. Esto corrobora la información histórica de cómo empezó a poblarse América Latina tras la llegada de los europeos.

Influencia social de la genética

En este sentido, cree Wade, la información genética puede alterar nociones asumidas históricamente en nuestras sociedades de que la población «blanca» no tiene ninguna mezcla, cuando la información genética señala que en la mayoría de los casos son mestizos.

Según explica en su libro sobre «Negritud, indigeneidad, multiculturalismo y genómica», en Brasil y Colombia los estudios han mostrado que población clasificada como «blanca» o «de origen europeo» tenía altos porcentajes de ancestros indígenas en su ADN mitocondrial (revelando una madre india en algún momento de su pasado).

La presencia de estos linajes ocultos, dice este científico social, tiene la capacidad de socavar las construcciones sociales basadas en algún tipo de superioridad blanca, cuando en realidad todos somos mestizos.

Y esto, señala, debería contribuir a revisar las nociones de raza y nación que circulan en países de América Latina.

Wade usa el término «raza» como un concepto social e histórico que tiene sentido para el ciudadano común y corriente, a pesar de que los científicos lo rechazan sobre la base que las razas no existen.

Y ya que la ciencia nos confirma que todos descendemos de la misma madre africana, nuestra Eva negra, ¿qué sentido siguen teniendo las clasificaciones y separaciones de color?, ¿o la publicidad que solo legitima un grupo humano?

Un hombre mira al desierto del Sahara. De allá venimos todos. 
(Foto: David Evans / National Geographic)

 

Un proyecto de la revista estadounidense National Geographic busca las rutas que siguieron nuestros ancestros desde que salieron de África hace 60.000 años, a través de muestras del ADN de voluntarios.

El periodista peruano Javier Lizarzaburu es uno de ellos y durante dos semanas nos estará contado su experiencia.

Fuente: BBC

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