Reflexión sobre la paternidad

En alguna ocasión, conversando con un psicólogo, hablamos sobre el amor de la madre por sus hijos. Opinó que comprendía perfectamente este amor que sienten las mujeres, pues ver salir del vientre a una pequeña personita, debía ser una experiencia singular…

Pensándolo mejor, con el transcurso de los días, descubrí que este amor de madre, sin querer disminuirlo en nada, no deja obviamente de tener esta faceta tan carnal. Ese hijo es parte de nuestra carne y de nuestros huesos, lo sentimos crecer, nacer,  y por supuesto estaríamos dispuestas a dar la vida por él.

El padre se encuentra en una situación distinta y por consiguiente cuando un padre ama a sus hijos su amor se proyecta desde su corazón, es más “espiritual”, por así decirlo. ¿No será pues, que uno complementa al otro? ¿Que todo ser humano necesita tanto del amor visceral de la madre, como de ese amor tan espiritual del padre para lograr crecer complementado por ambas corrientes?

La sociedad que hemos creado, individualista, competitiva, gobernada bajo la ley del más fuerte ha deshumanizado a todas las personas. No es de extrañar que ahora muchos niños crezcan sin contar con el apoyo de alguno de sus padres.  Sin embargo, sabemos que nuestra situación actual es tan solo una parte de nuestra evolución, parte del crecimiento por el que tenemos que pasar como humanidad y que pronto los dos sexos encontrarán el verdadero rol y sentido que les corresponde en todos los ámbitos.

Entretanto, podríamos decir que si un padre quiere que sus hijos crezcan sanos, contentos, responsables, lo primero es hacer feliz a la madre de esos hijos. Una mujer que sabe que cuenta con el amor de su pareja, sabe que él hará lo que sea por protegerla a ella y a sus hijos, que siempre podrá contar con él pase lo que pase, sabrá ser una madre afectuosa que cuidará bien de sus hijos.  Esa podría ser una especie de regla de oro. Luego vendría ya la relación directa tan necesaria, que todos necesitamos, un padre que se interesa, que quiere nuestro bienestar y un hombro para apoyar la cabeza en los tiempos difíciles. ¡Feliz día del padre a todos!

Necesito de Todos, Necesito de Ti.

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1 respuesta

  1. Lucía dice:

    Una reflexión profunda y muy acertada. Enhorabuena.

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