México al descubierto, pinturas rupestres o Historia en piedra

 A lo largo de su historia prehispánica, que se remonta a milenios antes del presente, el territorio mexicano fue escenario del desarrollo de un amplio y variado conjunto de culturas que abarcan desde grupos nómadas de cazadores-recolectores –con poblaciones relativamente reducidas y organización y prácticas culturales aparentemente sencillas– hasta sociedades sedentarias y agrícolas, con poblaciones numerosas y estructuras sociales y prácticas culturales complejas. Entender cómo es que cada uno de esos desarrollos culturales tuvo lugar, esto es cómo surgieron, qué los caracterizaba y, en muchos casos, cómo decayeron es en cierto modo la tarea principal de la investigación arqueológica.

Imagen 1.- Las 4 mil 926 pinturas fueron descubiertas durante una investigación de la arqueóloga Martha García Sánchez en un área del municipio de Burgos. «Esto es importante porque se sabe que en Burgos antes de la llegada de los colonizadores españoles hubo un grupo de personas, que se pensaba anteriormente, no existían», dijo el arqueólogo de la UniversidadAutónoma de Zacatecas Martha García Sánchez. «Este grupo escapó del control de los españoles casi 200 años», explicó. «Elloshuyeron a las montañas de San Carlos, donde tenían agua, plantas y animales, lo que les permitía subsistir; los españoles nofueron a las montañas y los valles».

Imagen 2.- Los expertos no han logrado todavía precisar la antigüedad de las pinturas al no hallar ningún objeto que se pueda asociar al contexto de su época.

Imagen 3.- Las sociedades de la época prehispánica supieron acumular y conservar no sólo los saberes sobre asuntos cotidianos –como la fabricación de herramientas, la alimentación, el cultivo, etc.–, sino que también preservaron una visión común sobre la naturaleza del mundo y sus cosas: la religión, los ritos, la estructura social, etc.

Imagen 4.- Además de mantener una suerte de memoria histórica sobre los grupos que los antecedieron, recurrieron a ella para, por ejemplo, legitimar el lugar de sus gobernantes en la sociedad. Es por ello que si bien las diferencias entre las distintas culturas del área son palpables a lo largo del tiempo y el espacio, también es cierto que a lo largo de esos dos ejes muestran una serie de elementos comunes que hablan de una historia compartida y una permanente interrelación entre las diversas regiones.

Imagen 5.- Por más de 200 años un nutrido grupo de especialistas se ha dedicado a recopilar toda suerte de datos sobre nuestro pasado prehispánico y a clasificarlos e interpretarlos. A partir de esos estudios se han establecido pautas generales sobre el desarrollo de esas sociedades y se han identificado grupos con características particulares que, por lo general aunque no necesariamente, se encuentran asociados a periodos determinados y se distribuyen por áreas delimitadas. Esos grupos con rasgos específicos es lo que conocemos como culturas arqueológicas, en las cuales confluyen maneras determinadas de elaborar objetos utilitarios y suntuarios, de disponer sus asentamientos, de construir, de enterrar y ofrendar a sus muertos, entre otras prácticas de las que quedan restos materiales.

Imagen 6.- Estas prácticas compartidas, en lo que se refiere a las expresiones materiales de la cultura, tienen su contraparte en el ámbito del pensamiento; de hecho, en cierta manera son producto de saberes acumulados y comunes, de modos también concretos de comprender el mundo, e incluso de imaginarlo. La elección de estas prácticas culturales está además asociada con la estructura social y la refleja; es por todo ello que a partir de los vestigios materiales podemos acercarnos a la historia y a los modos de vida de los grupos que habitaron México en la época prehispánica.

Imagen 7.- Las pinturas dejan entrever que las actividades de esos grupos nómadas se concentraban en la caza, pesca y recolección, pero también se observan imágenes religiosas, astronómicas y representaciones de flora y fauna.

Imagen 8.- Imágenes realizadas por grupos de cazadores-recolectores de la región han sido localizadas en oquedades y cañadas de la Sierra de San Carlos, municipio de Burgos, de esa entidad.

Imagen 9.- En un solo sitio, la Cueva de los Caballos, se registraron más de 1,550 imágenes.

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