«La moral humana viene de los simios»

La moral humana tiene un pasado evolutivo ligado al comportamiento social, no religioso ni filosófico. Así lo plantea el primatólogo y profesor Frans de Waal en su último libro «El bonobo y el ateo». «Muchos de los patrones que consideramos ‘morales’ vienen de la evolución de las especies», le explica De Waal a BBC Mundo.

Basado en 40 años de observación de primates, De Waal asegura que lo que los seres humanos denominamos como «moral» está mucho más cerca del comportamiento social de los simios que a una imposición divina o una decisión filosófica.

Para el científico, la moral no pasa por una decisión que se toma o que se impone desde arriba -filosofía, religión o incluso autoridad- sino que es innata al comportamiento social humano. No sólo eso: no es exclusiva, sino que viene como parte del «paquete social» que también puede encontrarse en otros animales como nuestros parientes primates.


Según el autor, los dos pilares de la moral: reciprocidad y justicia, por un lado y empatía y compasión por el otro, están presentes en el comportamiento social de los simios, el cual es ampliamente retratado en el libro.

Ética primate


Lo anterior está relacionado con los dos grados de moralidad que De Waal distingue en el comportamiento de estos animales. La primera, denominada moral «uno a uno», tiene que ver con cómo un individuo espera ser tratado.
Comentario:

¿Quién puede definir la moral, la ética? Este es un concepto, como muchos otros, que el hombre ha creado y tan variable como sus estados de ánimo o sus puntos de percepción. La moral no es un principio universal; es un concepto tan, pero tan relativo y variable como los estados emotivos del hombre.

Nos asombramos al observar la conducta animal asumiendo que no puede existir en su conducta una enseñanza para el hombre, ya que los creemos inferiores, pero ignoramos o pretendemos ignorar que viven mejor que muchos de nosotros, en su propio nivel animal, dentro del sistema natural de la creación.

Quizás deberíamos observarlos más, y no solo a los chimpancés y bonobos como en este caso, sino a toda la creación de la cual el hombre es parte y aprender de ella, sin etiquetas, solo tomando su ejemplo. De ser así tendríamos una sociedad  equilibrada y armónica.

Los estudios de De Waal, así como los de otros investigadores, han comprobado que chimpancés y bonobos respetan el concepto de propiedad y tratan a sus pares según la escala de jerarquía.
Sin embargo, muchas otras especies parecieran regirse por un sistema parecido. Entonces, ¿cuándo un comportamiento social se vuelve moral?

La clave es que estos primates esperan que se les respeten sus «derechos» y ser tratados según su grado jerárquico. Como animales sociales, muestran gratitud e incluso pueden tomar venganza, dependiendo del comportamiento de otros hacia ellos.

El segundo grado de moralidad se denomina «preocupación social» y tiene relación con un concepto más abstracto, que involucra el sentido de armonía de la comunidad o grupo como un todo. Aunque bastante rudimentario, los simios sí muestran ciertas formas de reconocimiento de este grado de moralidad al compartir su comida, tranquilizar a sus vecinos o incluso «intervenir» en peleas de terceros para evitar disturbios en la comunidad.

En una charla TED dictada por De Waal previo al lanzamiento del libro, el autor explicó que una de las cosas que más le llamó la atención de los primates que estudió fue su afán por reconciliarse luego de una pelea. «El principio es que tienes relaciones valiosas que resultan dañadas por el conflicto, por lo que tienes que hacer algo al respecto», explicó en esa ocasión.
 
Todo, siempre en miras a la aceptación -y cooperación- social.

Los humanos, tal como nuestros parientes simios, evolucionamos en pequeños grupos donde la cooperación se volvió fundamental. Tal como ellos, también, ser sensible a las necesidades, intenciones y ánimos de nuestros pares se volvió una necesidad vital. Y eso, según de Waal, no tiene nada que ver con una decisión o un mandato superior, sino con la básica supervivencia.

«Los seres humanos tenemos todo tipo de intereses egoístas y conflictos individuales que necesitamos resolver para lograr una sociedad cooperativa. Por eso es que tenemos moral, y las abejas u hormigas no», señaló De Waal en una entrevista.

Sin embargo, tampoco es que la moral provenga de una especie de Leviatán hobbesco.

«El concepto de ‘el hombre es un lobo para el hombre’ es bastante injusto. Tanto para los lobos, que son animales bastante cooperativos, como para la humanidad que también es bastante más cooperativa y empática que lo que suele decirse», aseguró el científico en su charla TED.

Polémica religiosa

Ni dios ni la filosofía entonces habría influido en el desarrollo del comportamiento moral.
Sin embargo las teorías de De Waal, basadas en sus descubrimientos, no caen muy bien entre filósofos, antropólogos e incluso economistas, según el mismo De Waal ha contado.

«Ellos decidieron en su mente que la justicia es un concepto muy complejo y que los animales no pueden tenerlo. Hubo un filósofo incluso que nos escribió quejándose de que era imposible que los monos tuvieran un sentido de equidad, ya que la equidad era un concepto inventado durante la Revolución Francesa», relató el científico en su charla TED.

Y hoy se ha visto envuelto en otra polémica. Esta vez con religiosos. O no religiosos, para ser exactos.
«La religión no es irrelevante, pero no es la base de la moralidad», le dice De Waal a BBC Mundo.
Originario de los Países Bajos, De Waal le cuenta a BBC Mundo que el libro es también una reacción a una sociedad como la estadounidense, donde la mayoría de las personas asocian directamente la moral con la religión.
 

En su libro, el científico dedicó un capítulo completo al ateísmo. «Estoy por un rol reducido de la religión, con menos foco en Dios todopoderoso y más foco en la potencialidad humana», escribe. Pero eso parece no ser suficiente para los ateos.
 
Prominentes representantes del ateísmo como PZ Myers y AC Grayling han criticado duramente el libro, molestos no sólo porque De Waal es un científico que no «demoniza» la religión, sino que además critica al ateísmo, advirtiendo sobre los peligros de convertirlo en un dogma tan fuerte como la propia religión.
 
«Creo que deberían calmarse un poco», le dice De Waal a BBC Mundo, poniendo paños fríos a la discusión.
 
«Si dios existe es una pregunta interesante, pero no es la pregunta de mi libro y tampoco es una pregunta que un científico va a poder contestar», concluye.
Fuente: Semana.com

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. jarameo dice:

    … los estudios de De Waal, así como los de otros investigadores, han comprobado que chimpancés y bonobos respetan el concepto de propiedad y tratan a sus pares según la escala de jerarquía.
    Quisiera saber a qué tipo de propiedad se refiere. Acuérdense que la propiedad de los graneros comunales nos viene desde el neolítico con la toma violenta de estos por individuos que hoy devastan el planeta fundamentados en “su propiedad”.

    • Necesito de Todos dice:

      Estamos de acuerdo que el artículo es muy controversial. Pero pensamos que es válido presentar los puntos de vista de los científicos… y nuestros lectores tienen la última palabra sobre la visión que les dejan estas lecturas. Nosotros en particular, pensamos que lo único importante es la dignidad del hombre. Cada persona tiene sus creencias, tradiciones, opiniones, etc., pero al final de cuentas, cada ser humano está solo frente a su realidad y el mosaico de creaturas y situaciones que lo rodean y el bienestar de todos es su responsabilidad. Venimos a este mundo para creer en el hombre, para trabajar a favor de los demás, para defender la dignidad de todo ser humano y de la naturaleza que nos rodea. Esa es nuestra única visión.

  2. txenti dice:

    Algún dia otro científico dira que tras años de observación se detecta en los simios un cierto sentido de relación con «lo trascendente» de manera que ya tendremos «el hecho religioso» incorporado al mapa genético evolutivo de la especie humana sin desdecir a Darwin.
    Como creyente estoy convencido de que verdades «absolutas» las tendremos en «la otra vida» y que mientras tanto, comparto con vosotros, que aqui estamos para sentirnos corresponsables del respeto al resto de criaturas y de la conservación de nuestro entorno como mejor legado. Y cada cual puede hacerlo desde su fe o desde su increencia, pero en estas premisas es importante coincidir. POr el bien de todos.
    Y sobre los primates … y otros animales … no me cabe duda que tienen aspectos de los que los humanos podriamos tomar nota para respetarles y respetarnos.

  3. Gabriela Gutiérrez dice:

    si bien los valores observados en los simios son los que de alguna forma obedecen a las normas de convivencia, sin embargo al hablar de la moral humana no pueden hacerse de lado las cuestiones filosóficas, políticas, religiosas,etc. ya que si bien lo recordamos los humanos somos seres biopsiquicosociales, motivo por el cual se encuentran presente las cuestiones naturales (desde el uso de herramientas y otras conductas observadas en los documentales de primatología), pero debemos recordar que estas se ven alteradas y modificadas por todo lo que permea e implica la cultura, cuestión por la cual también encontramos diversidad y no cultura, sino culturas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *