¿Es verdad que cada diez segundos muere de hambre un niño?

Cada 15 segundos muere de hambre un niño. Esta es la campaña de un grupo de ONG que está pidiendo a los líderes del G8 más ayuda para las familias más pobres del mundo, ¿o es cada 10 segundos, de acuerdo con la última versión del lema?

Existe suficiente comida para todo el mundo, pero no todos tienen suficiente alimento, dice el slogan de la campaña «Enough Food for Everyone If » (Suficiente comida para todos si).

Estos datos son una variación de otros utilizados hace siete años con la campaña «Hagamos que la pobreza sea historia», donde celebridades del mundo de la música, el cine y la moda aparecieron en un video sonando sus dedos en intervalos regulares. Entonces el mensaje era que cada tres segundos un niño muere innecesariamente como resultado de la pobreza extrema. Las estadísticas de muertes cada tantos segundos han estado rondando durante años. En esta oportunidad, los datos de que un niño muere de desnutrición cada diez segundos viene de una fuente muy respetada: un estudio publicado en la renombrada The Lancet, donde los investigadores determinan que en 2011 murieron más de tres millones de niños.

Para llamar la atención de estos datos, lo que hizo la gente de la campaña If fue dividir el número de segundos en un año entre el número de muertes. El resultado resuena más entre la gente que si se ofrece la cifra de tres millones, según el portavoz de la campaña, Jack Lundie.

«Las cifras grandes son notoriamente difíciles para visualizar e imaginar, especialmente cuando hablas de millones», explica.

Comentario:

Les digo la verdad, entrar a comentar o aun hablar del tema de los niños que mueren de hambre en el mundo o aun como se aborda en este artículo el tema de que no es que necesariamente se mueran de hambre, sino por desnutrición, es realmente doloroso. Y aun lo hace doblemente doloroso cuando en ciertos casos, como podría ser este, se trata de cubrir cierta realidad, digamos con un tecnicismo, que la verdad a veces raya con el cinismo. Es verdad que no siempre es el caso que, digamos que un niño sufrió un “colapso de hambre” y como si fuera un infarto, simplemente se murió. No, la verdad no es así, morirse de hambre es un proceso lento y doloroso que deteriora poco a poco el organismo y las funciones vitales, tal vez durante semanas o meses, y al final este muere.

Tal vez esta imagen ni siquiera queremos que se presente a nuestra mente o le llegue a mis ojos a través de fotos o videos o a veces quizás, ni siquiera a través de las frías cifras de las estadísticas y porcentajes. Conozco muchas personas que en realidad se sienten incapaces de ver estas fotos o videos que a veces llegan a nuestras manos, donde las imágenes de niños, que más que niños, son verdaderos esqueléticos rodeados de moscas, polvo y desolación, que querámoslo o no arrancan o deberían arrancar lágrimas de un insoportable dolor ante esta miseria humana, hasta el punto que estas imagines las desterramos de nuestra mente, de nuestros recuerdos, como una horrenda pesadilla que jamás debió existir, llegando al punto que no se puede ni se quiere hablar más del tema, pues sentimos una incapacidad tal, de ver algo tan extremo y sentirnos incapaces e impotentes para pensar que se puede hacer algo, fuera de llorar y de sentir un amargo dolor ante nuestra situación y la de ellos. Entonces esta es posiblemente una de las causas de que se cree una falsa impresión de indiferencia, pero que en realidad es simple frustración ante un dolor extremo, que crea una parálisis emocional que nos impide siquiera pensar en el tema.

Claro, también hay la otra clase de indiferencia, tal vez metodológica, que es cuando lo llevamos a las simple cifras de estadísticas y números, como simples números que anotamos en un papel y tal vez les demos un réquiem cada año o a lo mejor cada mes, no sé. Allí, donde de una u otra manera se trata de encontrar un recurso para no sentir dolor por estos niños o vergüenza por nosotros y nos refugiamos en los fríos números de las estadísticas, o simplemente nos refugiamos en los tecnicismos, no es que colapsen de hambre, es simplemente desnutrición. O bien, simplemente se murió por una enfermedad porque sufría de desnutrición, que se pudo y se debió evitar si hubiera estado bien alimentado.

 La campaña que nos habla de que cada 15 o 10 o 45 o 100 segundos, no importa en realidad si técnicamente es acertada o no, podría decir que no es lo importante, simplemente creo que es una muy buena excusa para evadirnos un poco de nuestra responsabilidad, escudándonos en querer ser técnicamente muy precisos. Lo que es acá evidente en este lema es la búsqueda de sacarnos de nuestra indiferencia, de nuestra apatía que cae casi en una apatía bucólica y yo personalmente rescato este lema en este sentido. Y tal vez podríamos hablar de una tercera apatía, tal vez la más extrema y cruel que nos envuelve y envuelve en si a todos y es la apatía de los gobiernos como un sistema ideológico que crea una situación y más adelante se disculpa a sí misma, simplemente diciendo, no, no disponemos de los fondos y recursos para afrontar esta tragedia humana y tal vez si, se crean grandes entes, grandes comisiones, con el fin de buscarle una solución y casi desgarran sus vestiduras y se unen a campañas de grandes dimensiones de donde se supone podremos sacar unos pocos centavos para darles casi una limosna, que más que paliar el hambre, simplemente palian el hambre de sus conciencias. Que quiero decir. Las cifras que dan las organizaciones mundiales que tratan el tema es que necesitamos una inversión de 44.000 millones de dólares al año para solucionar el problema, aproximadamente y de una forma abierta se dice que no contamos con estos recursos. ¿En realidad no con contamos con ellos?

Pero si miramos digamos la cifra que se gastó en el año 2007 en presupuesto para armas y nos quedamos perplejos, pues la cifra es de 1.340 millones de dólares, casi 30 veces el presupuesto anual para erradicar el hambre del planeta. O si queremos mirar otras cifras, para los amantes, como ellos de las cifras y este es el equivalente de lo que costaron los juegos olímpicos de Pekín y este es un evento que se repite ineludiblemente cada 4 años. En realidad de que estamos hablando: ¿Existen o no existen los recursos?

O en realidad lo que no existe es el recurso humano llamado “conciencia” digamos social, de especie, en la cual nos sentimos incapaces de que estos recursos se utilicen en la forma adecuada, pues en realidad estamos hablando de nuestra descendencia, de nuestra herencia, del futuro como humanidad, o en realidad hemos perdido esta perspectiva como humanidad y nos quedamos paralizados y nos volvimos tan inmediatistas y tas egocéntricos como para pensar que si no es mi sustento el que está en juego, simplemente no existe. Y esto se sustenta también con otra cifra que se 2descubrio” y salió a la luz y es que los países industrializados o ricos, digámoslo, botan el 40% o 45%  de los alimentos a la basura sin ni siquiera sacarlos de sus empaques originales de fábrica o simplemente porque su apariencia ya dejo de ser agradable a la vista, el cual en muchos casos determina que se le dé a un producto su fecha de caducidad, pero no porque en realidad no sea apto para el consumo humano. A esto se le llama despilfarro

Si en realidad estamos muriendo de pobreza extrema, pero básicamente de pobreza extrema de humanidad, no de recursos, pues estos existen, al menos hasta ahora. Que nos deparara más adelante el futuro en medio de nuestro despilfarro, esperemos que no sea algo irremediable. Pues estamos violando leyes de la naturaleza misma y esta es dinámica, activa e interactuante.

 Una de las frases que rescato de este artículo es cuando presenta que la solución está en la educación, pero en lo que no podemos acercarnos es en lo que consideramos debemos ser educados. Ser educados no es necesariamente solo ser acumuladores de información, como es la base de nuestro sistema educativo actual, el cual se dedica a la acumulación de información o la de capacitar excelentes técnicos en las diferentes áreas de producción industrial, o simplemente planear el cambio de costumbres ancestrales que hacen parte de nuestra pluralidad como humanidad.

La base educativa debería estar más dirigida hacia la creación de una conciencia verdaderamente humana, allí donde no podría caber nuestra indiferencia hacia nuestros semejantes, y donde en realidad debería haber una educación dirigida a crear la base de la empatía humana, donde el dolor que el otro siente debería ser mi dolor y hoy la ciencia sale a nuestro encuentro y hemos descubiertos que existen dentro nuestro estas neuronas o sea que estamos capacitados internamente por la Naturaleza para ser empáticos, existe también el principio en el cual se basa el funcionamiento del cuerpo humano y es el de la homeostasis o el principio de equilibrio de fuerzas dentro del organismo que hacen que este sea saludable y podríamos citar tantas áreas en las cuales violamos los principios básicos de las leyes de la Naturaleza y que si en realidad nuestra educación se propusiera llevarnos en este sentido, lo más seguro no tendríamos que estar lamentando y tratando de solucionar problemas como la pobreza extrema, las hambrunas, las guerras y podríamos habernos dedicado a ser una humanidad sana, simplemente practicando este principio de la homeostasis y estaríamos en equilibrio con la Naturaleza misma, dándonos el espacio para una vida sana, placentera en paz y armonía.

Que lo logremos, pues aún estamos a tiempo, pero no con un optimismo simple pensando que el mundo está prestando atención a los problemas, pues en realidad no lo está haciendo y que encontrara soluciones, si, están a la mano, pero requerirán esfuerzos dirigidos a solucionar los problemas, no a maquillarlos con simple cifras  estadísticas, cubriéndolos con un hálito de misterio creyendo que estamos solucionando, cuando en realidad estamos ocultando.

«Además, queríamos concentrarnos en lo individual, y estas expresiones ayudan a humanizar el problema. Así que necesitamos una frase corta y accesible que exprese rápidamente tanto el impacto emocional del problema que queremos mostrar, como el sentido de la escala de urgencia que originaría algún tipo de acción».

Pero otra gran organización que combate los problemas de alimentación en todo el mundo, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP, por sus siglas en inglés), desaprueba ahora este tipo de estrategias.

«Hay una verdadera tentación de usar este tipo de estadística porque realmente llaman la atención, no lo puedes ignorar porque es una imagen horrible», comenta Jane Howard, de WFP.

Pero, Howard considera que es «un poco engañosa».

El WFP lo utilizó una vez diciendo que un niño muere de hambre cada seis segundos, pero dejó de usar este lema en 2008.

La razón según la portavoz es que los números pueden cambiar de un año para el otro, dependiendo de la última investigación. «Y llega a ser muy confuso porque las cifras viejas se quedan en internet».

Y más importante, señala, «la ciencia esta diciendo algo completamente distinto».

El trasfondo

 

¿Qué dice la ciencia entonces? Bueno, si para ti, la declaración de que un niño muere cada diez segundos por hambre evoca imágenes de niños famélicos, puede que te sorprendas.

En la mayoría de los casos eso no es lo que pasa.

«Ciertamente hay circunstancias extremas donde los niños mueren de hambre, y estoy pensando en la reciente hambruna registrada en varias partes de Somalia», señala Howard. «Pero la verdad es que la gran mayoría de esas cifras de las que estamos hablando se trata de niños que, debido a que no han tenido la nutrición necesaria en la etapa más temprana de sus vidas, los hace muy susceptibles a enfermedades infecciosas, como el sarampión».

«Un niño bien nutrido sencillamente la pasaría, pero para uno que es realmente frágil y su sistema inmune está comprometido, se convierte en un asunto de vida o muerte».

La campaña If para todos resalta un asunto importante, pero ¿qué tan errado es utilizar la palabra «hambre» si con ella se sugiere de forma imprecisa que los niños mueren literalmente por no comer?

«Podría entender si la gente del publico hace esa deducción, y eso sería un error», dice Lundie. «En este caso particular no estamos diciendo que los niños están muriendo porque no tienen con qué comer, y explicamos exactamente cómo funciona. Pero creo que el término ‘hambre’ es algo con que la gente se relaciona».

El hecho es que la falta de nutrición está identificada como la causa subyacente de la muerte significa que también hay un doble cálculo. Cuando escuchas que un niño muere cada tantos segundos de enfermedades relacionadas con el agua, por ejemplo -o por pobreza- algunos de estos niños pueden ser los mismos que se dicen mueren cada tantos segundos de hambre.

Otra sorpresa es descubrir quienes son estos niños y que con frecuencia ni siquiera, como se pone en el anuncio, «se van a la cama con hambre».

La mayoría de las muertes relacionadas a la nutrición son en países donde no están sufriendo de hambruna o tienen algún conflicto, según el profesor Robert Black, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, en Estados Unidos, quien es la persona que llegó a la cifra de los tres millones, de la que se basa la campaña de los diez segundos.

«Ciertamente, los pobres son quienes tienen los problemas más grandes de desnutrición, pero incluso así debe haber suficiente comida para alimentar a los niños. La dificultad es lograr una dieta lo suficientemente buena, una dieta dominada por cereales o fécula no es una dieta de una calidad suficiente para alcanzar la nutrición necesaria los primeros dos años de vida».

Cuestión cultural

Black agrega que en la mayoría de los casos el problema puede solucionarse con educación.

Expertos aclaran que muchos niños mueren como resultado de una malnutrición, no por hambre.

En algunas culturas, las mujeres no tienen derecho a comer los mejores alimentos del hogar, lo que puede significar que los niños nazcan bajos de peso. La leche y la carne también se suele evitar por razones culturales -por ejemplo- en algunas partes de India. Y algunas veces no se le da la importancia necesaria a las frutas y vegetales.

Un cuarto de las muertes se pueden atribuir a dar pecho de forma inadecuada, estima Black, pues muchas familias no se dan cuenta de la importancia de dar sólo leche materna durante los primeros seis meses de vida, debido a los nutrientes que tiene y a la protección que ofrece a la exposición de alimentos contaminados.

Así que hay un panorama mucho más complicado de lo que sugieren las estadísticas del titular: que cada 10 segundos muere de hambre un niño en el mundo.

Pero, según Lundie, tienes que simplificar el mensaje si quieres captar la atención de la gente.

«Sí, es posible que en lo que llamamos nuestra primera línea del mensaje no tengas toda la información del problema. Pero no creo sería realista esperar que eso ocurra en una pequeña nota de comunicación».

«En términos de crear una discusión donde la gente pueda estar informada, primero debes captar su atención, su atención emocional. Las personas están muy ocupadas, así que lo que necesitas inmediatamente es un entendimiento accesible para poder abrir el debate».

La falta de nutrición es un problema serio, los tres millones de niños que se estima murieron por ello en 2011 representan casi la mitad de la mortalidad infantil. Pero hay señales de progreso.

«Ha habido una disminución en el número de muertes, no muy grande, pero aún alguna mejora desde el último estudio (en 2008), y la atención a estos asuntos de nutrición entre familias de recursos bajos y medios ha aumentado notablemente en los últimos seis años», aclara Black.

«Soy muy optimista en que el mundo está prestando atención a los problemas y encontrará soluciones».

Fuente: BBC

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