Galería de imágenes «Contra el trabajo infantil»

Imagen 1.- La Conferencia de Ámsterdam de 1997 sobre la lucha contra las formas más intolerables del trabajo infantil y la Conferencia Internacional de Oslo sobre el Trabajo Infantil de 1997, señalaron la atención a la urgente necesidad de una acción mundial concertada para poner fin al trabajo infantil, al instar a que se amplíe la recopilación de información, estadísticas e investigación empírica que ayudaría a informar esta acción.

Fuente: http://www.un.org/es/events/childlabourday/

Imagen 2.- En el mundo, un gran número de niños están involucrados en trabajo doméstico remunerado o no remunerado en el hogar de un tercero o empleador. Estos niños son particularmente vulnerables a la explotación. El trabajo que realizan a menudo está oculto a los ojos del público, ya que estos niños pueden estar aislados o trabajan muy lejos del hogar familiar. Las historias de abuso de niños involucrados en trabajo doméstico son muy comunes. 

Fuente: http://www.un.org/es/events/childlabourday/

Imagen 3.- En el Día mundial contra el trabajo infantil de 2013 se hace un llamamiento en favor de:

– La realización de reformas legislativas y la aplicación de políticas que garanticen la eliminación del trabajo infantil en el trabajo doméstico, y el establecimiento de condiciones de trabajo decente, así como la protección adecuada para los jóvenes trabajadores domésticos por encima de la edad mínima legal de admisión al empleo.

– A ratificación por los Estados Miembros del Convenio de la OIT núm. 189 sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos y su aplicación junto con los Convenios relativos al trabajo infantil. 

– La toma de medidas para promover el movimiento mundial contra el trabajo infantil y fortalecer la capacidad de las organizaciones de trabajadoras y trabajadores domésticos para abordar la cuestión del trabajo infantil. 

Fuente: http://www.un.org/es/events/childlabourday/

Imagen 4.- Al pertenecer a una sociedad, inmediatamente nuestro libre albedrío deja de ser nuestro, ya que de forma consciente o inconsciente, nuestro entorno va interviniendo en nuestra naturaleza y manera de pensar, más aun en los niños. Desde el momento de su nacimiento reciben la influencia de toda una maquinaria de ideas que forman parte de la sociedad. La sociedad en su conjunto, incluyendo la escuela y los medios de comunicación deben promover los valores humanos en sus contenidos, pues un niño es la semilla del futuro: no tomar en cuenta sus problemas y necesidades, es olvidar el futuro de la humanidad, es decir, nuestro futuro.

Imagen 5.- La cuestión radica en comprender el daño que le infligimos a la sociedad misma al permitir que los niños no se desarrollen correctamente, bajo un ambiente de gobierno que no los protege y no los valora, que los disminuye y los explota y no busca su crecimiento adecuado.

La madurez correcta del menor no se da necesariamente en un ambiente laboral poco propicio, ya que los ejemplos que tiene no son los más adecuados para su desarrollo. Al mostrarle un ambiente tan ajeno, lo priva de la condición natural de crecer en tiempos precisos y lo hace “madurar” más rápido; es como cuando maduramos una fruta muy rápido y perdemos algunas de sus propiedades básicas. Lo mismo ocurre con los niños que están expuestos a ambientes laborales que corresponden a personas adultas que ya han recibido algún adiestramiento.  

Imagen 6.- Sin comentario

Imagen 7.- Los niños deben desarrollarse en un ambiente que les permita comprender cuál es su relación con la sociedad, pero esto se logra mediante ejemplos que correspondan a la edad de cada individuo y no con aquéllos que sobrepasan las capacidades naturales de los menores. Esto nos lleva a plantear que si proveemos a los menores estas condiciones promovemos un desarrollo correcto y natural y más adelante el adulto que recibió todo lo necesario para su crecimiento y capacitación, corresponderá de igual forma a la sociedad y lo hará extensivo a sus descendientes. 

Imagen 8.- Una formación humana integral nos lleva a construir una sociedad de iguales, proporcionando a todos las necesidades básicas, y el deber de todos de participar en nuestro propio aprendizaje y desarrollo interior. Si dejamos de producir más de lo esencial para la existencia, nos liberamos del trabajo dañino e innecesario y seremos capaces de elevarnos al siguiente nivel dictado por la naturaleza, el nivel de la humanidad integral.

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