El efecto nocebo

Durante la última década, el psicólogo alemán Michael Witthöft viene tratando a un nuevo tipo de pacientes. Personas con una hipersensibilidad electromagnética que los hace temer de las ondas que emanan los aparatos tecnológicos que prácticamente están en todas partes. Ellos experimentan dolor de cabeza, fatiga, estrés o falta de sueño, entre otras dolencias. Los síntomas son reales, pero ¿qué tan cierto es su efecto? Witthöft advierte que en la mayoría de los casos se trata de un efecto nocebo, alimentado de las noticias que aparecen sobre los peligros de los dispositivos de última generación.

El efecto nocebo vendría a ser el lado oscuro del placebo. Provoca el empeoramiento de los síntomas de una enfermedad por la expectativa de posibles consecuencias negativas. Las noticias en los medios sobre sustancias supuestamente dañinas a la salud pueden sugestionar a las personas a desarrollar los síntomas de una enfermedad cuando no hay razón para ello. Esta es la conclusión del estudio de Witthöft publicado en la revista Psychosomatic Research.

«Descubrimos que un efecto placebo revertido, conocido como nocebo, puede estar involucrado en esta hipersensibilidad a campos electromagnéticos del día a día», le explica a BBC Mundo el especialista de la Universidad Johanes Gutenberg, en Alemania.

«Si esperas consecuencias negativas o dañinas de radiaciones -como las de dispositivos Wi-Fi o teléfonos celulares- eres más propenso a prestar más atención a tu cuerpo y a percibir sensaciones y reacciones que puedes atribuir a la exposición», agregó.

Comentario:

Este artículo de alguna manera me llevo a recordar cuando era niño y cuando en la finca de mis abuelos nos reuníamos en las horas de la tarde, cuando llegaba la noche, en aquella época en la que la TV era de uso exclusivo para las familias ricas y que escasamente se podía en las zonas rurales acceder a ella y la verdad poco tenía que ver con nuestra cotidianidad, más allá de 1 o 2 horas al día, para aquellos que podían acceder a este servicio. Los celulares lejos estaban aun de ser inventados y de llegar a ser algo absolutamente necesario e indispensable para el transcurrir de nuestra vida cotidiana, como lo es hoy en día y ni que hablar del internet.

Eso sí, aclaro, no estoy hablando de la época de los dinosaurios, en realidad me estoy refiriendo a unos 30 o 40 años atrás. Claro para muchos, sobre todo para los jóvenes, esto podrá parecer algo inconcebible, casi les llevara a preguntarse qué clase de mundo era aquel tan aburrido y árido e inconcebible, como la vida puede concebirse sin estos aparatos y sin estos juegos y sistemas electrónicos y electromagnéticos con los cuales nos relacionamos hoy en día y sin los cuales se nos hace ya imposible e impensable una existencia medianamente normal. Bueno, en realidad era así y  no parecía tan terrible como parece ante los ojos de nuestra época. Pero no era esto lo que quería enfatizar, sino que allí en aquel lugar campestre, donde solo había luz eléctrica durante 3 o 4 horas máximo, nos reuníamos con mis hermanos y primos a oír como los campesinos de la región narraban historias fantásticas sobre las supersticiones y creencias populares, de las diferentes entidades que se hacían presentes al caer la noche, casi como si a nuestras pequeñas mentes se les presentara una película de 3D hoy en día y nos imaginábamos tras estos relatos a jinetes sin cabeza, o  la madre monté que salía de noche a robarse los niños que se atrevían a caminar solos en la noche… en fin una serie de historias que quedaban impresas en nuestras pequeñas mentes como una información casi indeleble y que hacía que prácticamente fuéramos incapaces de levantarnos solos para ir al baño y se tenía que recurrir a un hermano un poco mayor para que este te acompañara, pues de extraña manera a este la impresión del relato no le había afectado como afecto a los demás.

Durante muchos años esta pregunta me acompaño, pues en realidad no entendía como una información era captada por una persona o por otra, en estos casos, niños como lo éramos nosotros y las reacciones fueran tan diametralmente opuestas, como eran la incapacidad para dormir, o levantarse en la oscuridad para ir al baño u otras actividades que eran afectadas por estos relatos, que son meras formas informativas, creibles, ciertas o no, pero que causaban una reacción negativa en unas personas o en otras no, en la cuales no había reacción negativa, casi dejándolos en la indiferencia. Y así hoy en día las investigaciones científicas vienen a plantearnos los mismos problemas y las mismas inquietudes que me acosaron durante años sin encontrar una respuesta racional, que me llevara a entender por qué somos tan distintos, o porque reaccionamos a una información de forma positiva o negativa hasta el grado de sentirnos enfermos o en peligro de muerte. Como funciona nuestra mente y reacciona a cierta información de una manera racional o irracional o le lleva a  un desbordamiento de las emociones o del comportamiento somático, hasta el grado de los casos que vemos hoy en día de reacciones a las ondas de Wi Fi o las ondas de celulares, TV y demás.

Así, llegamos a ver como durante el desarrollo de la humanidad ha llegado a enfrentar este tema de la percepción del mundo y de nuestra noción de él, casi parecida a cuando éramos niños o ahora cuando somos adultos, así mismo la humanidad se desarrolla y se dan cambios constantes en su forma de afrontar los modelos, desde los modelos antiguos de las especulaciones del universo, de seres mitológicos, sirenas, elfos, fantasmas y como luego en la edad media este se remplaza por la visión del universo con la idea de la creación divina del universo y en la medida de nuestra evolución llegamos hoy a una nueva forma de visión y de un entendimiento de la naturaleza que nos activa internamente y de la que nos rodea, la cual se basa en una concepción absolutamente racional, donde la mente humana se convierte prácticamente en algo omnipotente capaz por ella misma de comprender todo lo que lo rodea y lo afecta. Pero la gran paradoja que vemos es que en cuanto más penetramos en los misterios de la naturaleza interna de las personas y aun de las cosas que llamamos materiales, empezamos a descubrir un mundo tan inmenso y amplio y lleno de interrogantes, donde vemos que no todo cuanto vemos y sentimos puede llegar a comprenderse por nuestra razón limitada y aún menos cuando nos introducimos en aquella parte que llamamos mente o psiquis.

Es casi el momento en que de mano de la ciencia nos acercamos a una forma de valorar el mundo, la realidad y la naturaleza interna de las personas y las cosas, de una manera muy diferente a como hemos estado o nos hemos acostumbrado a pensar que son. La física cuántica nos ha introducido a un lugar donde nuestra forma de ver y entender los fenómenos ya deja de ser aquello conocido y establecido, como si nos hubiéramos quedado observando la vida con nuestra mente de niños y ahora estas investigaciones nos pidieran que despertemos a nuestra mente de adultos. Los estudios científicos de la física nos han ayudado a entrar a una mayor comprensión del funcionamiento de nuestra mente, dando a conocer como esta interactúa con aquel fenómeno que llamamos realidad, ya sea desde la perspectiva que nos abrió Einstein con su concepción de una realidad relativa de acuerdo al principio que esta se va a desarrollar en mi de acuerdo a mi lugar en el espacio o de acuerdo a la información que yo tenga con respecto a un fenómeno o a una sensación externa y así la proceso dentro de mi recreando lo que llamaría mi realidad o cuando ahora vamos más lejos y me dicen los físicos cuánticos que en la medida de solo observar el fenómeno ya este ha perdido su objetividad y que el solo hecho de ser observado por mí ya este ha sido transformado en su esencia, convirtiéndose ya en algo subjetivo de acuerdo a quien lo observa.

Parece algo de tal complejidad que a veces nos da cierto temor de entrar a estos extraños pasadizos que nos abre la ciencia y donde en apariencia no tengo con que aferrarme para sobrevellarlo en mi cotidianidad, en mis temores, malestares, problemas que nos surgen en el día a día de nuestra extraña cotidianidad que termina acallando nuestro deseo de entrar a los lugares de nuestra existencia que nos permitan hallar un bienestar y un desarrollo real de nuestra naturaleza del ser humano, donde nos quedamos mudos y paralizados  ante la sobrecarga de una información negativa, enfatizando como toda nuestra actividad a la que denominamos humanas termina o terminara enfermándonos irremediablemente. Todo este flujo de información negativa nos ha llevado a crear un grado de ansiedad que nos hace ser susceptibles a la manipulación y llevándonos a un sufrimiento real de lo que más tememos. No podemos negar que si hay una actividad humana que nos daña, que  causa desequilibrio no solo interno y externo y llega a implementarse en nuestro entorno natural produciendo tsunamis, tormentas y todo aquello que vemos alrededor de nuestro mundo, llegando hasta el centro de nuestro mundo interno. Pero también es cierto que estas investigaciones serias nos han abierto un camino para llegar a transitar hacia una nueva realidad, donde existe una naturaleza unificada del mundo que tiene una relación con nuestra conciencia humana. Se crea así una imagen de una realidad única y unificada, en una armonía que nos permitirá alcanzar un equilibrio, creando una nueva imagen de la realidad en nuestra sociedad, en cada uno de nosotros como individuos y de nuestra naturaleza, capaz de revertir el proceso de deterioro y aun de sanarnos de nuestra enfermedad producto de este desequilibrio que hemos creado a partir de nuestro pensamiento.

Tenemos la posibilidad ahora de acercarnos a una sociedad única y unificada como nos lo muestran los estudios científicos, donde nos demuestran que nuestra mente se corresponde y funciona bajo los mismos principios que rigen los fenómenos físicos y aun los fenómenos de nuestro cuerpo, donde este se corresponde a que un cuerpo sano es aquel que ha establecido un estado de equilibrio en todos sus órganos y en sus funcionamiento y uno de aquellos funcionamientos a los que no les ponemos atención se llaman nuestros pensamientos y emociones y si estos no se hallan en equilibrio, necesariamente habrá un desequilibrio al que llamamos enfermedad. Esto requerirá de nuestra parte una toma de conciencia de que somos una parte integral de este sistema maravilloso que se mueve hacia un lugar de unificación y equilibrio global y universal. Que alcancemos todos este equilibrio requiere un cambio individual que afectara al colectivo y de retorno afectara al colectivo dándonos un avance integral en armonía.

Los efectos de una noticia

Para su investigación, Witthöft reclutó a 150 voluntarios y los dividió en dos grupos. A uno le mostró un documental de la BBC donde advertía sobre los daños potenciales asociados a los teléfonos celulares y señales de Wi-Fi, mientras que el otro miró un informe sobre seguridad en internet y datos celulares.

«Si esperas consecuencias negativas o dañinas de radiaciones -como las de dispositivos Wi-Fi o teléfonos celulares- eres más propenso a prestar más atención a tu cuerpo y a percibir sensaciones y reacciones que puedes atribuir a la exposición»

Michael Witthöft, psicólogo y autor del estudio

Después, cada participante fue llevado a una pequeña habitación con «Wi-Fi amplificado» y se les pidió que presionaran un botón con el símbolo que caracteriza la conexión inalámbrica y que esperaran 15 minutos.

En realidad no estaban expuestos a ninguna radiación, pero las reacciones sorprendieron al investigador. Para la mayoría de los individuos que vieron el documental, estar en una habitación con esas características les provocó un hormigueo en los dedos, manos y pies, presión en la cabeza, dolor de estómago y problemas para concentrarse.

Los dos grupos, el 54% de todos los voluntarios, dijeron haber sentido síntomas por exposición a las supuestas ondas. «Lo crucial es que las personas con altos niveles de ansiedad, que miraron el documental sobre los peligros del WiFi mostraron síntomas más fuertes que el resto de los participantes», señaló el especialista.

«Se observó un ‘efecto de interacción’ entre un rasgo de la personalidad, en este caso la ansiedad, y una información sobre peligros».

De hecho, dos de los voluntarios se salieron del cuarto antes de que terminaran los 15 minutos.

Ciclos negativos

Witthöft atribuye esta reacción a que alguna gente tiende a quedar atrapada en ciclos de reforzamiento negativo. Desarrollan una hipervigilancia que los lleva a notar más síntomas.

Algunas personas particularmente sensibles llegan a faltar al trabajo o tienden a retirarse de su círculo social y, en algunos casos extremos, se mudan a zonas remotas para escapar de todo equipo electrónico.

«Sin embargo, las pruebas demuestran que las personas afectadas son incapaces de detectar si realmente han estado expuestas a campos electromagnéticos. De hecho sus reacciones son iguales independientemente a si estuvieron expuestos a campos reales o falsos», agregó el especialista.

Para Witthöft, el estudio demuestra que las noticias sobre peligros potenciales a la salud, que en algunos casos pueden tener poca evidencia científica, tienen un efecto significativo en la salud de buena parte de la población. «Actualmente no podemos determinar cuan sensacionalista tiene que ser una noticia para activar este efecto nocebo».

El psicólogo aclara que los comentarios de personas con relativa credibilidad también pueden influir en la reacción de la gente hipersensible. «Si un médico que crea en los peligros de la exposición a ondas de celulares te habla al respecto, puedes somatizarlo».

La ansiedad también es un factor importante a la hora de sufrir el efecto nocebo. Mientras más ansiosa es las personas, más acentuados serán los síntomas.

«Los resultados del estudio implican que las noticias no son ‘perjudiciales’ para todos. Lo son especialmente en personas con niveles altos de ansiedad», aclaró Witthöft.

Fuente: BBC

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