El Chacal Azul (Cuento tradicional asiático)

Andaba un pobre y viejo chacal buscando algo de comer en las cercanías de una antigua ciudad africana. Pero no encontraba nada: ninguna presa fácil, ni siquiera los restos de algún almuerzo. Tanta era su hambre que decidió internarse en la ciudad, aunque estaba consciente del peligro que implicaba, pues podía ser atacado por perros callejeros y hasta por los propios habitantes.

Con cuidado empezó a husmear por la calle del puente. De pronto escuchó un ladrido y a lo lejos vio que un perro de acercaba corriendo. Luego fueron dos y el grupo fue creciendo hasta sumar veinte canes que venían por él. Aterrorizado comenzó a correr para escapar. De repente llegó a un callejón sin salida y no le quedó más remedio que saltar y entrar a una casa por la ventana que se hallaba abierta. Era el taller de un tintorero que en ese momento estaba fuera.

Al brincar, el chacal se volteó en un balde con tintura azul que lo cubrió desde la cabeza hasta las patas. Enojado por este accidente permaneció oculto allí hasta que los perros se alejaron. Cuando salió descubrió que era completamente azul. Corriendo, dejó la ciudad y se internó en la selva.

Cuando lo veían, los animales se alejaban presurosos pues nunca habían visto  un chacal azul. Con su habilidad característica éste pensó en sacar el máximo provecho de la situación.

-¿Qué les causa tanto miedo? ¿Por qué se alejan de mi? Esperen, pues voy a explicarles algo –dijo.


Los leones, los tigres, las jirafas y todos los animales pequeños formaron un círculo para escucharlo como si fuera especial.
-Ustedes no lo saben –habló el chacal- pero soy enviado de un poderoso mundo y vengo para convertirme en rey de ustedes. Yo seré su protector y tendrán que obedecerme.

Fascinados por su extraño color, los animales creyeron en sus palabras y lo aceptaron como rey. Muy contento él les exigía siempre nuevas cosas:

-Quiero la mejor carne, la mejor fruta y el mejor lugar para vivir. Es lo propio de un monarca – les demandaba día y noche.

En una ocasión los animales se hallaban reunidos escuchando nuevas instrucciones cuando se oyeron los aullidos lejanos de una manada de chacales. El chacal azul sintió una gran nostalgia por el grupo al que él pertenecía. Sin querer derramó una lágrima y comenzó a aullar como chacal.

Los animales de la selva percibieron el engaño y quisieron atraparlo para darle su merecido. Pero el chacal azul salió corriendo, se sumergió en un lago, y cuando salió ya había recuperado su color normal. Alcanzó a la manada y se fue de allí con sus amigos, feliz por hallarse con los suyos.

Todos estamos en la misma barca y en el mismo mar tormentoso. Todos nos debemos una gran lealtad.
Gilberth Keith Chesterton

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