Dentro de uno mismo

Comentario:

A través de nuestra inefable necesidad de privacidad y disfrute personal, nos encerramos cada vez más en nuestro mundo. Simplemente comparando nuestros cambios en el tiempo, podemos advertir que cada vez nos volvemos más  individuales, menos conectados con lo que nos rodea. Lo bueno es que en un punto no muy lejano seremos impulsados por esta misma conducta a la necesidad de conectarnos con los demás, donde escuchar música, compartir una charla, un problema o salir a tomar café con amigos, sea en las mesas de un bar, en una casa de familia o en el mismo colectivo donde vamos a trabajar.
Sólo en la conexión con los demás, en la comunicación verbal,  es que realmente nos sentimos vivos.

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