El labrador y el águila (Fábula)

Martín, el labrador, regresaba a media tarde a su casa, cansado de un día pesado de trabajo que desarrollaba en un huerto. En lo profundo del bosque cerca del manantial escuchó un batir de alas. Buscó para ver de qué se trataba y se encontró con una enorme águila que alguien había atrapado y la mantenía sujeta por una cadena a un árbol. Martín sintió mucha pena al ver a esta bella ave acostumbrada a volar en las alturas sufrir tal situación.

Recordó que en el bosque estaba prohibido cazar y de inmediato utilizando sus herramientas procedió a liberar al ave procurando no sufrir un picotazo. Una vez liberada el águila remontó el vuelo y el labrador la perdió de vista.

Un poco más adelante, fatigado se sentó en una barda de piedra al borde de una barranca y decidió disfrutar la puesta de sol, pero de pronto apareció el águila planeando muy cerca de él y con el pico le quitó el sombrero de la cabeza y voló.  Martín corrió detrás de ella por el camino, preguntándose qué le pasaría a este extraño animal.  El águila simplemente dejó caer el sombrero entre los arbustos un poco más adelante alejándose por los cielos.

Al día siguiente cuando se dirigía temprano a su trabajo, Martín descubrió que el muro que daba a la barranca se había derrumbado humedecido por las lluvias.  En ese momento se dio cuenta que el ave le había salvado la vida y había recompensado así la amistad de quien la había liberado de sus cadenas.

Moraleja:Los principales rasgos que pueden afectar una amistad son el egoísmo, es decir, pensar demasiado en uno mismo sin fijarse en lo que necesitan los demás.

Adaptación de una fábula de Esopo

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