¿Cómo elegimos a nuestros amigos?

Al parecer las causas son más complejas, más que tiernas u honorables como creerías.

Seguramente tu y tus amigos comparten muchos gustos, musicales, de entretenimiento, incluso hasta de comida. Y lo más probable es que creas que son amigos por que tienen cosas en común, pero ¿realmente es así? Te has preguntado ¿por qué elegimos a los amigos que tenemos? ¿cómo los elegimos? Para contestarlo te traemos los últimos hallazgos en estudios con delfines, monos, humanos y otros animales que recapituló el psicólogo Jason G. Goldman de la Universidad de Southern Carlifornia en la BBC. Goldman parte de lo básico, el hecho de que la mayoría de las amistades ocurren entre personas que no son miembros de la familia ni parejas sexuales, nos dice que la amistad no se puede explicar sobre la base de intereses genéticos o reproductivos. En cambio, los biólogos evolutivos han resuelto que en realidad todo se trata de mero altruismo recíproco, lo que en lenguaje de primates significaría: tú me rascas la espalda y yo te rasco la tuya.

Sin embargo, ¿a poco cuentas cada favor que haces o que te hacen? Cualquier “verdadero amigo” no lo hace, de hecho la primatóloga Joan Silk describe el enigma de la amistad con esmero: «reciprocidad y equidad son importantes entre amigos, pero la reciprocidad te doy-me das es la antítesis de la formación y mantenimiento de la amistad”. Si estas afirmaciones aparentemente contradictorias son correctas, entonces la amistad podría abordarse desde otra perspectiva y por ello Goldman elige la visión evolutiva por lo que retoma estudios en el reino animal para encontrar pistas comunes.

Amigos en el mar

Recientemente, un grupo de científicos franceses se decidió a investigar si las agregaciones entre tiburones podrían explicarse en términos sociales – es decir, si eran relaciones de amistad – o si los tiburones ocupaba el mismo espacio al mismo tiempo, simplemente debido a la superposición de áreas de distribución de alimentos o fuentes de inversión.

Comentario:

Los resultados que se describen en este resumen, concluyen que nuestra conducta, en cuanto a lo que consideramos amistad, es más bien una especie de alianzas por conveniencia que es lo que entendemos por amistad. Lo que se determina es que podemos elegir estas alianzas y elegir cuales nos producen mejores resultados. Pero el concepto idealizado que tenemos de lo que entendemos por amistad, se contrapone con lo anterior; el mismo resumen establece que el estudio propone una antítesis de lo que es la amistad para la mayoría de nosotros. Sin embargo, si reflexionamos un poco, podremos observar que nuestras relaciones con otras personas están motivadas por lo regular por los beneficios que estas relaciones nos traen en diversos ámbitos. La mayor parte del tiempo estamos procurando beneficiarnos de diversas formas, es decir, nuestra búsqueda de placer nos lleva a procurarnos objetos y personas que nos proporcionen ese placer.

El que constantemente estemos buscando placer es la respuesta intuitiva con la cual la naturaleza nos dotó para sobrevivir, por ello, esta es una conducta natural, pero al idealizar un concepto como la amistad, suponemos que nuestras relaciones llevan un estimulo diferente al de procurarnos a nosotros mismos, lo cual no estamos dispuestos a aceptar frente a aquellos que consideramos nuestros amigos. 

La amistad es algo que valoramos mucho, dado que se involucran diferentes emociones y sentimientos de las personas cuando establecemos una relación, por ello es complicado suponer que nuestras relaciones con otras personas que consideramos como amistades, se plantee fríamente como una relación por conveniencia. 

Si bien el estudio tiene su lógica, también debemos considerar la otra parte, la emocional, la que nos lleva a establecer dichas relaciones. Si combinamos ambas, no hay contradicción  porque al estar con alguien que nos agrada o nos hace sentir bien, elegimos esa relación o relaciones por encima de otras. Es definitivo que hay relaciones que claramente las consideramos como convencionales y no nos inspiran más que un trato cordial por la razón que resulte conveniente. 

El trato interpersonal es fundamental para nuestras vidas, pero llevar cada relación a un estatus de equivalencia es algo que implica más que justicia. Puede resultar ser más benéfico si nos tratáramos los unos a los otros como si se tratase de una relación entre mejores amigos, esto implicaría un verdadero avance para todos por el bien común, lo cual se traduciría en un pleno uso responsable de estas relaciones y de lo que de ellas se produce.

Los investigadores centraron su atención en los tiburones punta negra (Carcharhinus melanopterus), una especie conocida para patrullar los arrecifes de coral en los océanos Índico y Pacífico y descubrieron que efectivamente ciertos tiburones preferían la compañía de algunos otros, y que esas amistades persistieron en el tiempo. E incluso podría decirse que tenían “enemigos” si se encontraban con algún tiburón en su camino los evitaban, aún cuando compartieran el territorio.

Si los hallazgos en estos escualos no te convence, quizá te identifiques más con los delfines cuyas sociedades se caracterizan por contar con dos niveles de jerarquía social: grupos de dos o tres machos, llamados «alianzas de primer orden» que trabajan juntos para proteger a las hembras de otros machos, y las de segundo orden que se componen por grandes grupos de varias alianzas de primer orden, que cooperan para robar las hembras de otros grupos. Por lo general, los individuos dentro de las alianzas de primer y segundo orden están relacionados, por lo que este tipo de cooperación se puede explicar por los genes compartidos, o la selección de parentesco.

Sin embargo, un equipo de investigadores australianos que trabajan en Shark Bay descubrieron un tercer nivel de jerarquía social: coaliciones entre alianzas de segundo orden, que pueden ser llamados «tercer orden», o alianzas más imponentes que incluía a delfines que no estaban relacionadas.

Al igual que con las amistades humanas, las interacciones entre los de segundo orden no podía explicarse por la reciprocidad. Por ejemplo, un grupo de delfines que los investigadores llamaron PD prevaleció sobre otro grupo llamado KS en dos incidentes separados. Un intercambio social basado en la teoría de las relaciones entre delfines podría predecir que los PD y KS nunca cooperarían. Pero eso es exactamente lo que los investigadores vieron cuando una tercera coalición, WC, atacó KS. Para su sorpresa, PD nadó a la palestra para ayudar a su némesis y derrotar a los WC.
 

Así resultó que las amistades de delfines no se basan únicamente en las interacciones previas, están políticamente motivados. Su decisiones cooperativas se basan en que nadie alrededor en un momento dado los amenace. Incluso si los grupos PD y KS había sido históricamente enemigos, su mutuo interés en derrotar al grupo WC los convierte en amigos, al menos temporalmente. Esto parece requerir una cantidad extraordinaria de recursos cognitivos”, escribe Goldman.

Dime con quien andas…

Las aspiraciones políticas también parecen guiar la amistad entre los macacos Assamese Macaca assamensis, que son originarias de Tailandia. Para este primate la dominación es el principal factor que permite que un macho tenga hembras, y por lo tanto logra el éxito reproductivo. En un estudio de 2010, investigadores alemanes, invetigaron a un mono que comenzó ocupando el tercer lugar en el grupo. A pesar de su tamaño relativamente grande y buena condición física, no era muy bueno para hacer amigos con los otros monos machos. No pasó mucho tiempo antes de que cayera a la sexta posición en la jerarquía social y perdió su ventaja reproductiva. Al final del período de observación, había disminuido aún más a octavo.

¿Podría la protección de la reputación explicar mejor el enigma de la amistad? En unexperimento de los psicólogos Peter DeScioli y Robert Kurzban en 2009, pidieron a un grupo de personas que enlistaran a 10 de sus amigos más cercanos y los clasificaron de acuerdo a la cercanía. Luego se les pidió que imaginaran que tenía 100 puntos para distribuir entre ellos.

Cuando se les dijo que su distribución sería de conocimiento público, se repartieron los puntos con justicia. Cada amigo recibió, en promedio, 10 puntos. Sin embargo, si se les decía que su distribución se mantendría confidencial, las asignaciones eran menos uniformes. El mejor amigo tiene la mayor cantidad de puntos, seguido por el mejor amigo de segundo, luego el tercero, y así sucesivamente.

Los investigadores concluyeron que “como criaturas sociales con una reputación que mantener, los seres humanos somos muy conscientes de la forma en que nuestro comportamiento puede ser visto por otros. Así que la gente premia a sus mejores amigos cuando podían salirse con la suya, pero se esforzaron por aparecer justo cuando están bajo el escrutinio público”.

DiScioli y Kurzban utilizan ejemplos políticos para explicar la compleja naturaleza de la amistad, en lugar de simples factores económicos o geográficos. Señalan que a pesar del hecho de que Estados Unidos negocia con China más de tres veces más que con el Reino Unido, es más probable que al Reino Unido se le describa como un «amigo» de América. Los autores sugieren que si «las amistades son como las alianzas internacionales, entonces la amistad no será bien explicada por el intercambio de beneficios».

Así que quizá tus amigos los eliges por que te sirven más como un mecanismo estratégico para el mantenimiento de un sistema de apoyo por adelantado ante posibles conflictos futuros, aunque sigue siendo un acertijo por que si fuera explícita su naturaleza de intercambio de alianzas, perdería fuerza, concluye Goldman.

Fuente: QUO

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