“Casi una vez a la semana aparece una droga sintética nueva”

Durante los últimos cinco años la mortalidad entre los jóvenes en el grupo focal de 15 a 34 años ha disminuido casi 1,5 veces”, ha anunciado Ivanov en el consejo del FSKN en Moscú. Al mismo tiempo, en palabras de Ivanov, cada año entran en programas de rehabilitación solo entre 20.000 y 25.000 drogodependientes de los 8,5 millones de rusos que сonsumen sustancias estupefacientes con mayor o menor periodicidad.

“Una parte es totalmente dependiente, la otra está en un estadio de formación activa. Creemos que esta cifra es muy alta”, ha señalado el jefe del servicio antidroga en una entrevista a la emisora Voz de Rusia. Ivanov se propone combatir este mal no solo con medidas de índole policial, sino también fomentando un Sistema Nacional de rehabilitación de toxicómanos.

Con anterioridad, durante su intervención en Viena en la sesión de la Comisión sobre Narcóticos de la ONU (CND), Ivanov declaró que considera nefasta la idea de la legalización de las drogas. “En los últimos tiempos, y como si fuera un nuevo paradigma, se insiste en la idea de la legalización, especulando sobre la ineficacia de la política antidrogas. Sin embargo, es una ilusión”, declaró Ivanov.

 

En su opinión, incluso la legalización de la marihuana sería dañina, ya que su consumo puede precipitar la aparición de enfermedades psíquicas como la esquizofrenia, los episodios maniacos o la  depresión profunda. Además, en opinión del jefe del FSKN, actualmente el mayor problema lo presentan las drogas sintéticas. “Durante el año pasado se sintetizaron 50 clases nuevas de drogas. Lo que implica que prácticamente una vez a la semana aparece una droga nueva”, ha remarcado Ivanov durante su entrevista en la Voz de Rusia.

Comentario:

El uso de drogas entre los adolescentes es un tema que debería ser de vital importancia tratar en la sociedad. Y claro no solo entre los adolescentes, sino en todos los estratos de la sociedad, pero la realidad es que las estadísticas nos muestran que la franja de la población más afectada por el consumo y con mayor propensión a llegar a ser consumidores, se encuentra entre los jóvenes, como se señala acá, entre los 15 y los 35 años, eso sin contar con los datos de cómo el consumo está ya también extendiéndose a áreas de la población entre los menores de 15 años, o sea en los niños.

Las cifras de lo que producen las drogas en ganancias, como el caso del opio proveniente de Afganistán o de las drogas sintéticas  que se producen en Europa y en el resto del mundo, son de tal proporción, que hace que su control sea sumamente difícil y aun mas mientras exista su consumo masivo. Normalmente la forma de enfrentar el problema de las drogas es haciéndolo desde la base de combatir el problema con medidas de índole policial, centrándose en atacar la producción y su distribución, lo cual cada día muestra la total ineficacia de estas medidas. Adicional a esto nuestra atención se centra  en los programas de rehabilitación, lo cual significa que en realidad lo que se hace en el tema de la prevención o no es suficiente o no necesariamente se enfoca bajo el prisma adecuado. La pregunta fundamental que no siempre se hace en el tema de la prevención es: ¿Qué hace que un joven de 15 años o menos sienta la necesidad de consumir drogas?

Las respuestas tradicionales son ya conocidas casi por todos: curiosidad, malas compañías o malas influencias, falta de educación, aun se han esgrimido argumentos de causas genéticas, etc. Y esto se basa en estudios serios de quienes se han dedicado a estudiar estas causas, pero creo que generalmente el problema se ha enfocado como una problemática que afecta y se causa o se produce en el individuo, o sea que nuestros enfoques se centran en cómo prevenir o curar al individuo en sí mismo, pero lo que no siempre hacemos es hacer un análisis y auto análisis de que la procedencia del problema en realidad surge de una sociedad enferma, que termina enfermando a quienes viven dentro de ella o sea a sus miembros.

Son muchos los estudios que surgen hoy en día en los cuales se nos muestran que nuestra sociedad se encuentra enferma y que ante esta afirmación casi todos de una forma consciente o inconsciente tendemos a negarlo y a pensar que es simplemente el producto de mentes y personalidades resentidas en la sociedad o producto de un enfoque erróneo de estas personas que producen estos estudios pues su “ideología” los lleva a una crítica de tal índole, simplemente porque no concuerdan o están en desacuerdo con dicha ideología. Pero si pudiéramos dar una mirada fría e imparcial a los hechos que suceden a nuestro alrededor, nos daríamos cuenta que en realidad es así. Digamos que si diéramos un indicador sobre el cual basarnos para diagnosticar si una sociedad es sana y este indicador se daría por sí mismo o sea seria mirar si sus individuos están “sanos” o no. Si comparamos nuestra sociedad moderna con digamos la sociedad de la edad media o el renacimiento, no importa, lo que veríamos es que nuestros índices de longevidad hoy son mayores, las personas en la edad media en promedio vivian alrededor de 30 o 40 años y hoy nuestro índice es de 70 o 80 años.

Esto podríamos decir es un síntoma de que si somos más sanos ya que vivimos más tiempo. Pero la pregunta en realidad es: ¿Somos más sanos en calidad de vida? ¿Qué es en realidad estar “sano”? ¿Estar sano en realidad es vivir más tiempo? Si miramos una de las mayores enfermedades de este siglo “sano” son: la depresión, el suicidio, el cáncer, la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, el divorcio, las violaciones, las guerras, las enfermedades mentales, la aparición de toda clase de nuevas enfermedades, virus, supervirus, etc. Seria tal la lista de males de los cuales sufre nuestra sociedad que terminaríamos en depresión también nosotros y engrosando la ya gran lista de personas que dependen de los calmantes, analgésicos y demás antidepresivos de los que usamos y abusamos hoy en día, para poder soportar el día a día sin derrumbarnos. Así mismo, esta falta de una forma de vida que le permita a la persona realmente disfrutar de sus años de vida extra es, lo que realmente haría la diferencia para catalogar a nuestra sociedad de “sana”. Que expectativa de vida es la que le damos como sociedad a un joven de 15 años para que realmente sienta deseos de vivir y no entrar a las drogas, como un medio para evadirse y desconectarse de un mundo al cual no le haya sentido y al cual nosotros mismos nos hemos encargado de vaciarlo de un contenido y de sentido de existencia real, convirtiéndolo en una “jungla” de competitividad desmedida, de consumismo insulso, donde el 90% de lo que consumimos no es vital para nuestra existencia y que si bien nos llena por uno o dos días, ya tengo que moverme a consumir algo nuevo, pero que al fin y al cabo terminara produciendo un vacio igual o peor al que sentí antes, entrando a una espiral del sin sentido vertiginoso.

Vemos entonces como hemos entrado a una especie de callejón sin salida, al menos aparentemente, llevándonos a esta crisis global de todos nuestros valores afectando a nuestra generación más joven, la cual en realidad es lo que debería ser nuestro más preciado tesoro como sociedad, ya que este es nuestro futuro, pero lo que importa es que este futuro sea mejor, más feliz en términos reales no en términos imaginarios, con valores deformados individualistas que corroen su vitalidad y su alegría y desarrollo más interno.

Vemos que el entorno social es el que los ha enfermado, así pues, es este el que debemos cambiar, lo cual implica un cambio de paradigma social, de meta social, de pensamiento social encaminado a darle valores acordes a nuestra naturaleza interior de cooperación, ayuda mutua, donde sus necesidades vitales sean suplidas, dejándole un espacio de pensamiento libre para el desarrollo de nuevas capacidades humanas que superen el simple hecho de la supervivencia, llevándonos así a todos a una sociedad humana en armonía con los principios de igualdad con la naturaleza misma que nos guía y dirige, pero ya de una forma consciente de nuestra parte, no siendo impulsados ya mas por la mano poderosa de esta, por medio de los sufrimientos, de los cuales ya hemos tenido suficientes y que así podamos entrar a esa nueva dimensión de equilibrio, al principio de homeostasis con nuestro entorno natural, permitiéndonos entrar a un estado verdadero de un mundo “sano”. Que requerirá un cambio no solo del entorno, sino también del individuo mismo, es verdad. Que implicara involucrarnos en educarnos de acuerdo a leyes naturales universales de cooperación y ayuda mutua, superando nuestra mentalidad individualista, es cierto también. Que es cierto, también, contaremos con que nuestra vieja mentalidad se levantara con una resistencia enorme, pero si tomamos consciencia de nuestra enfermedad, ya tenemos a mano la mitad de la sanación.

Según datos del FSKN, hasta el 50% de los preparados sintéticos entran en Rusia desde Alemania, Holanda, Bulgaria, Polonia y los estados bálticos. Se transportan ocultos en coches y camiones, así como por vía aérea y marítima.

Si las drogas narcóticas llegan a Rusia desde Occidente, el flujo de heroína viene del sur. “No puedo decir que en diez años se haya reducido el suministro de heroína afgana a la Federación Rusa.  La producción de heroína no solo no ha parado, sino que, al contrario, se ha desarrollado”, dijo Víctor Ivanov en una entrevista a RIA Novosti.

Según palabras de Ivanov, la principal parte de los laboratorios de producción de heroína está concentrada en el norte de Afganistán, en particular en la provincia de Badajshán. Mientras que el género que se produce en Afganistán en cantidades gigantescas – entre 4.000- 8.000 toneladas de opio al año– no puede ser vendido en este pequeño país, porque es muchísimo. Así que inevitablemente empieza el movimiento hacia mercados más alejados, uno de los cuales resulta ser la Federación Rusa. El segundo mayor mercado es la Unión Europea.

“Por más que desmantelamos los canales de suministro, siempre aparecen otros nuevos. Es evidente que el problema podrá resolverse solo cuando Afganistán ponga fin a la producción masiva de estupefacientes. Según los cálculos más modestos, toda la producción de drogas de Afganistán supera los 100.000 millones de dólares. Lo cierto es que la cantidad real es bastante superior”, opina el dirigente del Servicio Antidrogas ruso. 

Fuente: Rusia hoy

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