Bullying, los padres de un niño de 7 años claman justicia

Los padres de un niño de 7 años claman justicia por la muerte de su hijo el mes pasado, presuntamente a causa de bullying. De acuerdo con diversos medios, Jonathan cursaba el primer grado en la escuela primaria de Tlacuitapa perteneciente al municipio de Unión de San Antonio, donde era hostigado por un compañero, quien le robaba dinero. Según los reportes de prensa, el 18 de febrero el menor llegó a su casa luego de ir a la escuela y mencionó que si tomaba agua se “ahogaba”, lo que se le hizo raro a su madre.

A la mañana siguiente, no se quiso levantar ni comió. Cuando se acercaba la hora de ir a la escuela, el niño le confesó a su madre que un compañero mayor que él, apodado “Beto”, lo golpeaba y un día antes le había sumergido la cabeza en uno de los excusados de la escuela. Tras esto, los padres de Jonathan lo llevaron al IMSS T7 para que fuera revisado. Sin embargo -relatan los medios- el médico que lo atendió sólo le diagnosticó una infección estomacal, le recetó antibióticos y lo dio de alta.

Debido a que no quedaron conformes, al siguiente día lo acompañaron a una cita con su médico familiar del IMSS. Un doctor ordenó su ingreso inmediato a urgencias para la realización de unos rayos X. Las radiografías mostraron daños en los pulmones del niño, quien fue internado y se pidió su traslado al Seguro Pediátrico del Centro del Seguro Social en Guadalajara. Pero durante su traslado, el pequeño sufrió tres paros cardiorrespiratorios. Finalmente murió. Los padres de Jonathan trabajan en una granja porcina y entre los dos ganan poco más de mil pesos por semana, por lo que solicitan el apoyo de la comunidad de Jalisco para reunir fondos y poder enterrar a su hijo. Los hechos fueron denunciados ante la Agencia del Ministerio Público.

Comentario:

Cuántas veces hemos hablado ya del bullying, queriendo exorcizarlo, eliminarlo de nuestros niños y de la sociedad entera.  Desgraciadamente, vemos que continúa presentándose la situación en un chiquito que es víctima de algún otro niño que ya presenta una forma de desorden mental que lo impulsa a maltratar y agredir a otro ser obviamente más débil.

Reflexionemos, el bullying no es un  hecho aislado sobre el cual leemos y pasamos lamentándonos un buen rato. Es una enfermedad que se propaga y echa raíces en muchos lugares. La agresión la vemos en nuestra vida cotidiana, en el tráfico de vehículos de las grandes ciudades, en las filas de gente que espera, en el desprecio reflejado en el rostro de las personas que a veces cruzamos, en el vendedor que nos atiende de mala gana, en la madre que humilla a un niño al reprenderlo, al empleado que pasa por encima de los demás, que difama y ofende.  Son pequeñas laceraciones que recibimos en nuestra psiquis y que en un momento dado nos harán actuar de la misma forma.

¿Qué ejemplos recibió este niño agresor, cuál será el ambiente en su casa, por qué desea desquitarse con quien se presenta en su camino, qué hará más adelante como adulto?

El mundo entero debe reflexionar sobre este hecho, que por supuesto no es aislado.  Es un hecho que empieza con este pequeño, lo micro, y va hasta lo macro, las manifestaciones sangrientas en diversos países, los abusos económicos de otros ¿y así hasta dónde?

Podemos curarlo. Recuerdan aquel documental sobre el agua: un científico japonés descubrió que el agua absorbe los sentimientos que la rodean, de amor, temor, etc., y cambiaba sus moléculas, si está rodeada de odio sus moléculas son espantosas, si está rodeada de amor las moléculas son como diamantes maravillosos.  Y nosotros estamos constituidos en nuestra mayor parte por agua.  En lugar de pensar en que tenemos que tomar litros de agua para limpiarnos, mejor vamos tomando litros de amor y de buena voluntad por los demás para que nuestras moléculas sean como hermosos diamantes en el cielo.

Fuente: Sin Embargo

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