Tres síndromes causados por los videojuegos

Wiiitis. El término lo acuñó el español Julio Bonis, del grupo de investigación en informática biomédica de Barcelona, en una carta remitida a la revista New England Journal of Medicine en 2007. Se trata de un tipo de tendinitis, similar a la provocada por lesiones deportivas, que sufren quienes juegan virtualmente al tenis, el golf, los bolos y otros deportes con la consola Wii de Nintendo. El riesgo de lesión aumenta en estos casos porque, mientras en un deporte real como el tenis la energía se disipa al dar el golpe a la bola, con el mando de la Wii golpeamos el aire, y la energía se acumula en la articulación y los tendones. Además, es desaconsejable el uso de la Wii sin un precalentamiento físico.

Hidradenitis palmar de la PlayStation. Enfermedad de la piel descrita en 2009 en la revista especializada British Journal of Dermatology por el profesor Vincent Piguet, del Hospital Universitario de Ginebra (Suiza). Los principales síntomas son irritación dolorosa y ronchas rojas en las palmas de las manos. Los especialistas sospechan que aparece por mantener el mando del juego firmemente sujeto durante muchas horas, a lo que se suma el exceso de sudoración debido a la tensión del juego. Se cura con unos días de «abstinencia».


Síndrome visual del ordenador. Cefalea, cansancio visual, visión doble, dificultad para enfocar, ojos secos o enrojecidos, fotofobia (intolerancia a la luz)… Son los síntomas del Síndrome Visual del Ordenador, recientemente descrito por la Asociación Americana de Oftalmología y bastante común entre quienes pasan horas jugando delante de la pantalla. Una de sus posibles explicaciones es el déficit en el parpadeo, ya que si mientras una persona conversa parpadea en torno a 22 veces por minuto, frente a la pantalla del ordenador solo lo hace siete veces, aumentando la irritación de los ojos.

Comentario:

Los nuevos juguetes electrónicos de los niños y adultos tienen su parte positiva y negativa, como todo en esta vida. La cuestión es siempre mediar las situaciones y tratar de aprovechar el uso de tal o cual aparato sin caer en exageraciones.

La solución sería realmente que los padres abrieran su perspectiva y se dispusieran a inculcar en sus hijos el hábito de los deportes al aire libre y practicarlos con ellos, o bien invitarlos a visitar museos y centros de cultura, teatro infantil.  Ayudarles a descubrir el mundo en el que viven con visitas a diversas instalaciones, conversando con ellos sobre sus impresiones, bajarse al nivel de ellos para intentar comprender su punto de vista sin sermonear ni imponerse.

La tarea de educar y guiar es dura. Significa abandonar nuestra zona de comodidad e ir en busca de nuestros hijos, convivir con nuestros familiares. 

El monstruo de las adicciones entre adolescentes se volvería bien pequeño. 

Fuente: Muy Interesante

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