Por encima de…

Comentario:

Nacemos con ciertas capacidades innatas que desarrollamos a lo largo de nuestra existencia, y también aprendemos otras que nos inculca el medio que nos rodea.  

Esta imagen puede interpretarse desde diversos enfoques. El más lógico y convencional sería pensar que la bota representa a ciertos regímenes o sistemas que funcionan en el mundo avanzando sin importar a quien afectan.  Algunos de los pequeños personajes corren para ponerse a salvo, otros se quedan estáticos y la mayoría no sabe cómo reaccionar.

Sin embargo la reflexión profunda, sería concluir que cada uno de nosotros constantemente pasamos por encima de muchas personas, ya sea para ganar un lugar en los asientos del transporte público, pasar antes que los demás en alguna fila, rebasar al auto de enfrente pues llevamos “mucha prisa”, quedarnos con un poco de dinero de otro porque ni lo va a notar, engañar levemente para obtener un beneficio; existen gran cantidad de ejemplos por demás “inocentes”. 

La pregunta qué surge es, ¿por qué razón pisoteamos a otros y por qué otros nos pisotean? Si lo hacemos nosotros, nos justificamos de muchas formas, si lo hacen los demás somos menos compasivos.  La humanidad entera se puede poner en los pies del individuo de las botas y en este sentido todos damos pasos sin importar ni fijarnos a quién pisoteamos, incluso a la naturaleza, que por más que hace por hacerse a un lado, siempre le ponemos el pie encima. ¿La justificación? Diciendo que tenemos las capacidades para aprovechar todos los recursos de la naturaleza para obtener nuestro bienestar.  Lo hacemos desde pequeños pues es eso lo que nos inculcan y lo inculcamos a nuestras generaciones más jóvenes.

Nosotros estamos siguiendo los patrones que nos ha dado nuestro ambiente, la sociedad, la educación que hemos recibido, la influencia de los medios. La pregunta clave sería en este caso ¿cómo replantear nuestros comportamientos? Lo primero sería comprender y admitir que “yo” como persona pisoteo a mi prójimo de una forma u otra. Después cada uno en su lugar, puede decidir cambiar y adoptar otros comportamientos, reglas de vida, que le faciliten la relación con los demás. Si bien la toma de consciencia es indispensable y en ocasiones dolorosa, a ella debe seguir una educación que nos forme como seres humanos que pueden brindar cuidado, atención, amabilidad a los demás, Podemos pensarlo y empezar por nuestra casa.

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