(Las dos mitades de la naranja (Relato) 2 de 2 Partes

-He estado buscando a mi media naranja desde hace mucho tiempo, casi desde que tengo uso de razón- dijo una mitad de naranja a otra. 
-Lo mismo estoy haciendo yo  -respondió la otra mitad -pero últimamente he perdido la esperanza de encontrarla y me estoy cansando de esperar. 
-Pues tu búsqueda ha finalizado -aseguró la primera. -Yo soy esa mitad que buscas. 
Dicho esto, la primera mitad se acercó a la segunda, y comprobando que coincidían exactamente una con otra, ambas se convirtieron en una. 

 

Feliz y consciente de que ese mágico encuentro está solamente reservado a unos pocos elegidos, la naranja se arrodilló y agradeció al cielo la bendición recibida. 
Allá arriba, el hecho no había pasado desapercibido a los ojos del dios Amor, el cual aseguran algunos, es el más antiguo y poderoso de todos los dioses. 
El dios alargó entonces el brazo, tomó el recién formado fruto y luego de partirlo en dos, lo exprimió y bebió el puro y fresco jugo de esa unión. Néctar que, aseguran algunos, está reservado a unos pocos elegidos.

 Cuento uruguayo

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