La “generación perdida” que nunca existió

Supuestamente deberían ser nuestra esperanza, pero se han convertido en una carga. Más de 400.000 jóvenes polacos se encuentran desempleados y algunos les llegan a denominar “generación perdida”. De hecho, este mal se extiende por todo el continente, en especial en el sur de Europa, donde la situación es aún peor. El Eurostat reveló en octubre que la tasa de desempleo entre los menores de 25 años en Polonia era del 27,8 por ciento, comparada con el 55,9 por ciento de España, el 57 por ciento en Grecia o el 36,5 por ciento en Italia. Incluso en un país tan próspero como Francia, uno de cada cuatro jóvenes no tiene empleo.

Foto: Miles de manifestantes exigen mejoras laborales en Polonia 

Estadísticas engañosas

Estas estadísticas son sorprendentes, pero también son engañosas. Porque sólo incluyen a aquellos jóvenes que tienen o no tienen empleo, y no tienen en cuenta a los que estudian, están realizando cursos de formación profesional, se dedican a viajar o no hacen nada por elección personal. Por ello, resulta más adecuado hablar de «ni-nis» (ni estudian, ni trabajan) equivalente al acrónimo inglés «NEETs» (ni trabajan, ni estudian, ni reciben formación), acuñado por la Organización Internacional del Trabajo.

Comentario:

Es verdad que a lo largo de nuestra historia, nos hemos encontrado con este fenómeno de las “generaciones perdidas”, generalmente por guerras o pandémias y algunos otros fenómenos. Pero en la mayoría de los casos en el pasado hemos logrado salir adelante y superar estas “crisis” del momento y aun más, salíamos fortalecidos de ellas. De allí en muchos casos, se derivo a encontrar nuevas medicinas u otros inventos que nos llevaron a dar un nuevo paso en nuestro desarrollo. Así, hemos ido avanzando de la mano de nuestra evolución social, pasando por las diferentes etapas y superándolas. Tuvimos en algún momento el esclavismo, de allí surgió más adelante el feudalismo, la revolución industrial y caímos en esta nueva etapa del capitalismo.

Cada una de estas etapas, tuvo su tiempo, nacimiento, crecimiento, desarrollo y una decadencia que dio paso a el próximo estado. Y es acá, donde tal vez, en nuestro caso, somos la única generación que se encuentra en una especie de callejón sin salida, atrapados en un estado, donde por primera vez nos sentimos incapaces de dar un paso adelante. Y parte de esto es que nos negamos a reconocer que es el fin de un estado de una etapa llamada capitalismo y nos aferramos con manos y dientes a sostener un sistema que ya no opera, sin querer reconocer el proceso histórico anterior.

¿Podemos preguntarnos entonces, que no nos permite ver más adelante, que nos ha paralizado como sociedad? Asi vemos como en los últimos foros de las naciones, como el G8 o el G20, cada vez que se reúnen, salen con las manos vacías, incapaces de dar una solución y la única respuesta es aplazar cualquier decisión, incapaces de dar un paso adelante. Y aun peor, con un temor no expresado, de que como en algunos pasos, las soluciones que han dado, antes que solucionar algo, se ha agravado el problema y hay muchos de estos ejemplos en la Unión Europea y otros países.

Es relevante ahora darnos cuentas que el sistema que erigimos como capitalismo ya es inoperante, que las antiguas formulas ya no funcionan y no solo no funcionan, sino que son dañinas. Pues el nuevo sistema que se revela ante nosotros es un sistema global, interdependiente, como jamás apareció en la historia y el cual exige de nosotros un cambio, podríamos decir cualitativo, un cambio no solo ideológico, sino de conciencia, donde reconozcamos que la naturaleza nos arrastro de la mano a través de este sistema evolutivo, tomándonos de la mano, como tomaríamos a un pequeño niño y llevándolo así de la mano, lo acompañamos hasta la adolescencia.  Le dimos lo necesario para que estuviera capacitado para entrar a la etapa adulta.

Y de allí en adelante el tendría que seguir “solo” haciéndose responsable de su vida y su desarrollo, haciéndose responsable de saber cuáles son las leyes que rigen el nuevo mundo en el cual se está disponiendo a entrar. Al igual que este adolescente, temeroso se enfrenta a este nuevo mundo, así igual nos encontramos nosotros como sociedad, como “civilización”, donde se nos exige de acá en adelante hacernos responsables, consientes de nuestro papel, dejando de ser los adolescentes que se creían superiores, casi siendo dioses del mundo, por encima de la naturaleza, casi obligándola a seguir nuestro caprichos de chiquillos malcriados. Y ahora frente a nosotros se encuentra este reto de entrar conscientemente al estado de “adultos”, haciéndonos responsables, reconociendo que en cierta manera nos hemos equivocado, al querer seguir siendo niños y aun desoyendo las voces de alarma de la naturaleza misma que nos dice que ese no es el camino correcto. Incapaces de parar en nuestra carrera loca de un consumismo irracional, nos enfrentamos a “sacrificar” a nuestra joven generación ante el altar del “consumismo” del dios “dinero”.

 Las cifras de desempleo en Europa crecen día a día y es cada vez mayor y más alarmante para la población joven. Que si bien hay gran parte de esta joven generación que se está preparando y capacitando para entrar al campo laboral, lo cual es cierto. Pero, también es cierto que cada día se va revelando que esta sociedad capitalista se encuentra atorada atascada e incapaz de producir nuevas fuentes de empleo y que si puede hacerlo es tan costoso que es casi inviable hacerlo. Así, por lo tanto seguimos educando a esta nueva generación, bajo parámetros educativos para una sociedad capitalista moribunda, incapaces de educarlos para el nuevo mundo global, incapaces de darles una educación que los capacite para entrar y nacer a este nuevo estado, todo en aras de satisfacer el ansia incontrolado de unos pocos de poder, control y riqueza, que ya no beneficia ni a estos pocos.

¿Qué hacer entonces? Definitivamente es más barato ofrecer a esta generación joven una educación integral, o sea capacitarlos en el conocimiento de las leyes de una naturaleza nueva, de unas ley que nos dice que somos parte de esta naturaleza y no seres que están por encima de esta naturaleza. Hoy nuestros científicos han empezado a revelar estas leyes, pero sordos, por nuestro deseo de poder, nos negamos a oírlos y nos negamos a implementar este nuevo estudio, que nos capacitara para nacer a un nuevo mundo integral, bueno y amable, como un cuerpo sano, que le da a cada miembro el alimento y los nutrientes necesarios para su desarrollo vital y sano.

Cuando se aplica esta categoría, resulta que el porcentaje de polacos de entre 15 y 29 años que ni trabajan ni estudia es del 15,5. Es un alto porcentaje, con un aumento del 22 por ciento desde que se iniciara la crisis, pero significa que sólo uno de cada seis jóvenes polacos se enfrenta a un futuro sombrío y no uno de cada dos. Es difícil hablar de “generación perdida” cuando cinco sextos de la misma están haciendo algo sensato. Y ocurre lo mismo en el resto de Europa: la proporción de «ni-nis» en Grecia es tan sólo del 23 por ciento, mientras que en España es del 21 por ciento. En países como Austria o Países Bajos, llega a un nivel tan bajo como de entre el 5 y el 8 por ciento.

Joven, desempleado y con futuro

Paradójicamente, tal y como muestra sobre todo el ejemplo de España, la alta proporción de jóvenes desempleados puede ser en realidad una fuente de esperanza. El notable aumento de los niveles de desempleo en España en los últimos años ha estado causado menos por la recesión y mucho más por las reformas en el mercado laboral aplicadas por el presidente Mariano Rajoy. “Las empresas ahora pueden despedir al personal con más facilidad, pero cuando mejoren las condiciones del mercado, no dudarán en volver a contratar”, comentaba Jorge Núñez, experto del grupo CEPS, en Bruselas. Antes de las reformas de Rajoy, las empresas españolas tenían que negociar los cambios en las condiciones del empleo con organizaciones sindicales a nivel industrial, y no en el lugar del trabajo y despedir a los empleados implicaba el desembolso de considerables indemnizaciones por despido además de que, en muchas ocasiones, tenían que demostrar ante un tribunal que la reducción del personal era necesaria por factores económicos “objetivos”.

A pesar de estas normativas tan rígidas, un legado de la era de Franco, las empresas españolas no dudaban en contratar cuando la economía pasaba por épocas de rápido crecimiento. Tras la adhesión del país a la UE en 1986, el desempleo entre los jóvenes se redujo a la mitad en tres años, hasta el 18 por ciento. ¿Los españoles conseguirán recuperarse tan rápido esta vez?

Zsolt Darvas, del Instituto Bruegel de Bruselas afirmaba:

”Es la generación joven con mejor formación en la historia de este país. Gracias a las reformas de Rajoy, la competitividad de la economía española ha mejorado rápidamente; el país registraba un déficit comercial del 11 por ciento del PIB sólo hace cinco años y hoy presume de un superávit del 2 por ciento”.

Aumento de la productividad

Polonia presenta un caso similar. El país ya ha conocido dos “generaciones perdidas” en los periodos de 1992/1993 y 2002/2003 y ahora está viviendo el tercero. Aunque nos basemos en los pesimistas datos de la Oficina Central de Estadísticas, la proporción de desempleados menores de 25 años en 1995 era del doble de la actual. La formación es otro factor favorable, ya que el porcentaje de estudiantes se ha incrementado hasta cinco veces desde 1990 y la proporción de trabajadores con titulación universitaria es 2,5 veces mayor.

Los periodos de crisis siempre han constituido un tiempo de reestructuraciones intensas en la economía polaca. La productividad laboral es un 20 por ciento superior hoy de lo que era en 2008, lo que significa que cuatro personas producen lo mismo que las cinco que se necesitaban entonces. Las industrias de vanguardia, como la electrónica avanzada, la investigación molecular o los componentes de automoción de primer nivel, han registrado un fuerte crecimiento, lo que ha hecho que cada vez más multinacionales hayan trasladado sus operaciones de fabricación del sur al este de Europa, sobre todo a Polonia.

Se podría afirmar que la tasa de desempleo más alta es un precio que está pagando Polonia para registrar ganancias en la productividad y que le aportarán una ventaja de muchos años con respecto a los rivales. Las cifras del Eurostat demuestran que la tasa de productividad de Polonia era tan sólo del 57 por ciento de la media en la UE en 2012, comparado con la cifra dos veces superior en la vecina Alemania.

El ejemplo alemán

Alemania es un ejemplo de lo efectivas que pueden ser las reformas en el mercado laboral a la hora de mejorar el futuro de los jóvenes. Actualmente, la tasa de desempleo es la más baja desde la unificación, tanto entre los jóvenes (12 por ciento) como la general (5,4) y se está avanzado gradualmente hacia el pleno empleo. Pero hace una década, antes de las reformas aplicadas por el canciller Gerhard Schröder, Alemania era “la enferma de Europa” en términos del mercado laboral.

”Deberíamos copiar su sistema de formación profesional. Resulta que los que eligen las profesiones aparentemente más prosaicas y técnicas tienen trabajos más estables después y pueden desarrollar su potencial más plenamente que los frustrados titulados con estudios más ambiciosos y a los que nadie necesita. Por lo tanto, las posibilidades de empleo de los jóvenes dependen en parte de sí mismos y de si pueden adaptar sus planes a la realidad del mercado”, explicaba Katinka Barysch en el Centro para la Reforma Europea de Londres.

Hay muchos indicios de que lo peor ya ha pasado para los jóvenes, tanto en Polonia como en Europa. Si bien el año pasado se observó un estancamiento económico generalizado, la UE evitó lo peor, es decir, la ruptura de la eurozona y la consecuente recesión de la que tardaría décadas en recuperarse, si es que lograba sobrevivir, claro está.

Aunque pueda resultar difícil de creer hoy, sólo dentro de dos o tres años, en lugar de aceptar cualquier trabajo que les ofrezcan, serán los jóvenes con las cualificaciones adecuadas los que podrán dictar sus condiciones a quienes les contraten.

Fuente: Presseurop

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