Vivir con nuestros propios miedos

Comentario:

¿Cómo podemos lograr que nuestros miedos dejen de perturbarnos? La respuesta parece fuera de nuestro alcance.

Constantemente estamos tratando de huir de nuestros miedos, y la forma de hacerlo varia según sea y según la persona que lo padece. 

Nos cuesta trabajo comprender el por qué de nuestros miedos y la cuestión es que no entendemos nuestra naturaleza. Estamos segados por ella, porque en todo momento lo único que hacemos es pensar en nosotros mismos y no en los demás, es verdad que en algunos casos si pensamos en otras personas, pero la mayor parte del tiempo estamos abstraídos con pensamientos que nos llegan de nuestro entorno y en cada momento estamos calculando como sacar el mejor provecho de nuestro entorno, sólo pensamos en el beneficio propio. Pocas son las veces que pensamos en beneficiar a otras personas. 

Al estar subsumidos en nosotros mismos la vida se complica, porque en todo momento buscamos nuestro beneficio y no sufrir daño alguno, es en este momento cuando aparecen nuestros miedos, y estos nos ponen alerta de todo aquello que pueda dañarnos a nosotros y no reparamos en lo que les puede pasar a otros, no nos detenemos a meditar sobre nuestras acciones y el daño que hacemos, lo único que deseamos es no sufrir, sin embargo, la cuestión es que constantemente estamos padeciendo a causa de nuestros miedos. 

Lo que nos queda por hacer es entender que vivimos en un colectivo, que en éste viven personas como nosotros y ellos también sienten, disfrutan y sufren como nosotros y que todo aquello que les  afecte a ellos me afecta a mi, tal vez no de forma directa,  pero si de manera indirecta y si algo les pasa a ellos, en algún momento eso que los afecto me afectará a mi también. Por ello para poder convivir con nuestros miedos, en primer lugar es nuestro deber procurar un entorno en el cual todos vivamos tranquilos, y la forma de hacerlo es tratar de procurar que mi entorno beneficie a todos y no sólo a mí, esto implicará que a pesar de tener miedos, si los demás actúan en correspondencia, entonces los miedos desaparecerán, porque mi entorno me proveerá de lo necesario para existir en armonía con él.  Mi único miedo será entonces no darle a mi entorno lo necesario para que me brinde tal armonía con él.

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