Autismo y mente técnica

La progenie de científicos e ingenieros quizás herede genes que no solo confieren capacidades intelectuales, sino también una predisposición al autismo.

Con mi colaboradora Sally Wheelwright encuesté en 1997 a una muestra de casi dos mil familias del Reino Unido. A alrededor de la mitad las incluimos porque tenían, al menos, un niño con autismo, trastorno del desarrollo que provoca comportamientos obsesivos y dificulta la comunicación e interacción con los demás. Las otras familias tenían hijos a los que se les había diagnosticado el síndrome de Tourette, el de Down o retrasos en el lenguaje, pero no autismo. Hacíamos a los progenitores esta sencilla pregunta: ¿en qué trabajan ustedes? Muchas de las madres no habían trabajado fuera del hogar, así que no nos aportaban un dato que nos resultase útil, pero los resultados correspondientes a los padres fueron fascinantes: el 12,5 por ciento de los padres de los autistas eran ingenieros, frente a solo un 5 por ciento de los padres de los niños sin autismo.

De forma análoga, el 21,2 por ciento de los abuelos (masculinos) de esos niños con autismo habían sido ingenieros, frente a un 2,5 por ciento de los abuelos de los niños sin autismo. La pauta se repetía en las dos ramas de la familia. Era más frecuente que el padre de las mujeres con niños autistas hubiera sido ingeniero, y también que estas se hubieran casado con alguien cuyo padre lo había sido.

¿Coincidencia? Me parece que no.

Entre las posibles explicaciones se cuenta un fenómeno, el «emparejamiento selectivo» o «emparejamiento por afinidad», que viene a ser algo así como eso de «cada oveja con su pareja». Me topé con la idea en 1978, en la Universidad de Oxford, durante un cursillo de estadística para estudiantes, cuando la instructora me dijo —posiblemente para hacer más amena esa disciplina— que los compañeros sexuales no lo son por puro azar. Al pedirle que fuese más explícita, me puso como ejemplo la estatura: las personas altas tienden a emparejarse con personas altas y las bajas, con las bajas. La estatura no es la única característica que influye, consciente o inconscientemente, en la elección de pareja. La edad o el tipo de personalidad cuentan también, entre otros factores.

Comentario:

El autismo es un fenómeno que la ciencia describe como la incapacidad de comunicación y relación de una persona con su entorno. Actualmente se ha convertido en una epidemia mundial y los científicos no pueden hallar la causa que lo genera…  Si miramos a nuestro alrededor podemos comprender que este fenómeno parece responder al estilo de vida “desconectado” que las personas llevamos en la actualidad, dado que somos influenciados por el entorno y éste se ha tornado completamente “autista”. Encerrados en nosotros mismos estamos generando una influencia negativa para nuestros hijos, quienes se desconectan y viven sin dirección en esta vida. A estas alturas sabemos que estamos constituidos por un cincuenta por ciento de influencia genética y el resto por el entorno -que moldea nuestra psicología y la manera de relacionarnos-. Si nos damos cuenta a tiempo de la necesidad de un cambio en el estilo de vida de la familia y  la sociedad, basado en el apoyo mutuo y en la conexión con los demás,  estaremos dando un gran paso como humanidad. El autismo es el mayor enigma de este siglo que afecta a todos, como parte del problema y también de la solución. Por lo tanto es necesario que trabajemos unidos y nos eduquemos integralmente para erradicar este tipo de fenómenos en la niñez.

Fuente: Investigación y Ciencia

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