Ampliar el efecto Albedo para enfrentar el cambio climático

A la par de las acciones gubernamentales, empresariales e internacionales, el ciudadano de a pie puede colaborar para mitigar los efectos del cambio climático, consideró Julio Bracho Carpizo, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM. Aportes como blanquear al impermeabilizar azoteas de casas y edificios, reducir el gasto energético de combustibles fósiles, utilizar automotores más eficientes y el transporte público, así como recurrir a los denominados limpios, como la bicicleta, entre otras acciones, contribuirían a disminuir gases y aerosoles contaminantes que inducen el calentamiento atmosférico, señaló.

Un número considerable de colonias periféricas de la Ciudad de México, y de otras urbes en provincia, se caracterizan por el color gris cemento de los tabicones empleados en las construcciones, mientras que el blanco, que refleja la luz solar, debería ser promovido y tener incluso una subvención gubernamental para estimular su aplicación. Las casas pintadas de ese color se calientan menos, con lo que se reduce el gasto en aire acondicionado; por el contrario, si se requiere calentarlas, sería más eficiente uno oscuro, por lo que la coloración apropiada también depende del clima en que se encuentren, aunque en México el blanco es prioritario. Un cambio de una milésima en el total del efecto albedo planetario (reflejo de la radiación solar sobre la Tierra), tendría un efecto mitigante significativo.

Impermeabilizar techos en tono claro también ayuda a refrescar las habitaciones; además, pavimentar con materiales blancos amplía la reflexión solar y reduce la temperatura. En la elaboración de cemento se emplean altas temperaturas y combustibles fósiles, lo que genera dióxido de carbono (CO2); ahora se desarrollan tecnologías que pueden llegar a fijar más bióxido de carbono durante la producción y la fragua de ese material, que el que desechan a la atmósfera en el proceso productivo.

Comentario:

La responsabilidad de realizar acciones para revertir el daño ocasionado al medio ambiente está en manos de cada ciudadano del mundo.  ¡Pintar los techos de blanco ayudaría en gran medida! Investigadores, gobiernos, comunidades y el ciudadano común nos debemos dar a la tarea de plantar árboles que nos dan oxígeno, proteger plantas y animales, no tirar basura en las calles y alcantarillas, en fin, cosas sencillas que todos nosotros podemos llevar a cabo.

Nuestras instituciones también hacen esfuerzos para limpiar el ambiente. La prueba es que en 1995 se planteó  la prohibición del uso de la formula (cloro-flouro-carbono)  ya que esta combinación de elementos son nocivos para el planeta. Los ciudadanos comunes debemos respetar estas leyes y desempeñar el rol que nos corresponde calladamente.

El universitario sugirió otras acciones sencillas como ahorrar agua y usarla menos caliente, ahorrar luz eléctrica, e incluso “reconsiderar en la ambientación el gusto por las penumbras, los juegos de luces programados, el claro  y la luz dirigida, utilitaria y enfocada”, en lugar de la iluminación total y, a veces, deslumbrante.

Tenencias y verificaciones

En cuanto a las acciones gubernamentales, Bracho Carpizo dijo que deberían reconsiderarse las tenencias y verificaciones de automóviles; entender la primera como un impuesto vinculado a la contaminación, que representa la construcción y operación de un vehículo específico; entonces, quien tenga modelos grandes, ineficientes y costosos, estará obligado a pagar más que quienes posean pequeños y eficientes.

También, una parte del gravamen a los combustibles que ya pagamos debe destinarse directamente a la reconversión energética, y para hacer más eficientes los transportes públicos, incluida la reconstrucción de los tantas veces más eficientes, en términos energéticos, ferrocarriles porfirianos.

De hecho, las verificaciones cumplen parcialmente la función de dictaminar quién y cuánto contamina. Habría que reorientarlas, sin considerar el año del modelo, hacia el cumplimiento de las afinaciones y la eficiencia del motor en el consumo de combustible.

Cambio climático

El cambio climático ha sido tratado desde diferentes ángulos. En la UNAM, en torno al Programa de Investigación de Cambio Climático (PINCC), hay esfuerzos de diferentes áreas, un trabajo trascendente con visión interdisciplinaria. El enfoque de Bracho Carpizo considera las visiones políticas, las estrategias públicas y los usos particulares, y subraya como prioritaria la premura de actuar frente a los cambios naturales, que están ante un momento de irreversibilidad catastrófica, o pueden llegar a estarlo.

Los cambios en la atmósfera inducidos por el hombre rebasan tendencias naturales de la Tierra para adecuarse; algunos especialistas señalan que algunas de las alteraciones de procesos naturales ya están fuera de control y pueden llegar a un punto sin retorno.

Ejemplo de ello es la liberación de metano debido al descongelamiento del permafrost (subsuelo permanentemente helado por miles de años), por efecto del mismo calentamiento global; así sucede en Canadá y Siberia. También, se puede mencionar el derretimiento de hielos polares “eternos” y glaciares, el aumento de temperaturas en los océanos, y el blanqueamiento o muerte de corales, que fijan el carbono del CO2 en el carbonato de calcio que los constituye.

Acciones

Para responder a un cambio energético, hay opciones como la producción de etanol, que tiene sus bemoles. Hay otras tecnologías limpias, por estar libres de contaminación, como la eólica y la solar, pero faltan medidas políticas y económicas para responder adecuadamente a la reconversión.

México mantiene altas tasas de deforestación en selvas, manglares, y de devastación de otros ecosistemas, que contribuyen a la fijación del bióxido de carbono; “aquí, todavía se contrata la construcción de termoeléctricas obsoletas que trabajan con base en la combustión de gas y petróleo”.

Proteger el medioambiente es un gran paso; la reconstrucción y cuidado de ecosistemas debe ser cuestión de seguridad nacional, de forma sistemática y sustancial. La deforestación es un problema mucho más grave para México y la humanidad, que el tráfico de drogas.

En cuanto a las acciones estratégicas, expuso que no sólo está el ahorro de gas, gasolinas y luz eléctrica generados a partir de combustibles fósiles, sino difundir el uso de aparatos y transportes eficientes. Por ejemplo, demandar normas de eficiencia energética en los automotores, equivalentes a las de los países metropolitanos; fomentar la producción en México y el empleo de focos súper ahorradores, de luz fría y sin mercurio, los LEDs.

Finalmente, aconsejó cambiar los calentadores con depósito de agua caliente permanente por los de paso con encendido electrónico, junto con los solares, pues generalmente la caliente sólo es indispensable para bañarse una vez al día y, entre otros usos, evitar la moda, en lugares públicos, de sustituir ventiladores por aires acondicionados, si no es indispensable.

Fuente: UNAM

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