Un día como hoy…

En el 2004: Una cadena de maremotos, provocados por un terremoto de magnitud 9 cerca de Sumatra afectan, principalmente, a Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia. En todo el índicose contabilizan más de 230.000 muertos mientras que miles de personas siguen desaparecidas.

El cambio climático es una realidad evidente, que afecta al mundo entero, sus actividades y la vida cotidiana de la población. Las tragedias climatológicas se repiten y el número de muertos por inundaciones, deslaves, maremotos y terremotos, es cada vez mayor. El nivel del mar aumenta sin cesar, la desertificación es un proceso continuo, numerosas especies animales se extinguen y el hombre mismo parecería colocarse ante el riesgo del desastre final.

La naturaleza no se ha dejado conquistar, según el principio acerca de que el “progreso” implicaba el “dominio” total de cuanto rodeaba al ser humano y de que, cuanto mayor fuera este “dominio”, mayores serían las posibilidades de bienestar para todas las sociedades. La idea de progreso, desarrollo, producto interno bruto, condujeron en la práctica a la construcción de recursos y al rompimiento de los equilibrios ambientales y hoy, la naturaleza está cobrando las facturas a tales hechos.

Sin duda, los efectos del cambio climático perjudican a todos, pero los daños no son iguales para cada persona, hogar, comunidad o país, si bien la constante señala siempre a los más pobres, según las evidencias empíricas. En el campo las consecuencias son dramáticas, sequías, inundaciones, cambios bruscos de temperaturas, surgimiento de plagas nuevas, son entre otros, factores reales que conducen a la pérdida de cosechas, de animales, cancelación de ingresos monetarios y hambre, poniendo en riesgo la soberanía alimentaria.

OPINION DEL GRUPO INTERGUBERNAMENTAL DE EXPERTOS SOBRE CAMBIO CLIMATICO,  PRESENTADO ANTE LA ONU:

Los investigadores están definitivamente convencidos de que no actuar vigorosamente conducirá a un catastrófico siglo 21, plagado de extremos climáticos, sequías y enfermedades. “El aumento en el número de refugiados ambientales, cuando el nivel de los mares se eleve y el surgimiento de las tormentas se incremente, será en decenas de millones”, afirmó Rosina Bierbaum, miembro del panel y ecologista de la Universidad de Michigan.

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