Ola de saqueos pone en alerta a Argentina

Al menos dos personas fallecieron y docenas resultaron heridas en una serie de saqueos que comenzaron el jueves en Argentina y se extendieron este viernes. Los incidentes comenzaron en la ciudad patagónica de Bariloche, en la sureña provincia de Río Negro, donde un grupo de personas ingresó en tres supermercados en una zona marginal de la ciudad y robó mercadería, sobre todo electrodomésticos, juguetes y ropa.

Al menos 20 personas, en su mayoría policías, resultaron heridas en los enfrentamientos entre los asaltantes y las fuerzas de seguridad, que se lanzaron piedras mutuamente. Tres personas fueron detenidas. Esos incidentes llevaron al gobierno nacional a anunciar el jueves por la tarde el envío de 400 gendarmes a Bariloche.

En tanto, los saqueos se multiplicaron en otras partes del país. En la ciudad de Campana, en la provincia de Buenos Aires, personas enmascaradas intentaron saquear un hipermercado, pero al llegar la policía se dirigieron a una autopista y asaltaron una estación de servicio, un comercio mayorista y también a camioneros y autos particulares. Los ataques provocaron el cierre temporal de la autopista Panamericana, una de las principales vías del país. También en las provincias de Entre Ríos y Chaco hubo asaltos a comercios. Pero los incidentes más graves se dieron en Rosario, la tercera ciudad más grande de Argentina, en la provincia de Santa Fe.

Comentario:

Argentina vuelve a sentir los efectos de sus marcadas desigualdades sociales, esta vez llevándolos a saqueos de supermercados y a la intervención de la fuerza pública para tratar de controlar la situación. Hay algo que llama la atención y es la visión que los políticos y gobernantes tienen, cuando se trata de ver lo que hay detrás de las acciones de la sociedad y más aun cuando estas son marcadas por la violencia, como en este caso.

Las autoridades, de forma unilateral niegan que las acciones de protesta y los saqueos hayan sido provocados por la pobreza. Cuando no queremos o no tenemos con que comprender, casi siempre perdemos  la capacidad de análisis y autoanálisis. Es un hecho histórico y social que cuando la población es llevada a vivir en niveles por debajo de la pobreza, como vemos que está sucediendo, no solo en Argentina, sino en otras partes del mundo, como producto de la crisis mundial y dado que hasta ahora, los gobernantes no encuentran respuestas ni hallan soluciones, que nos permitan salir de esta y a cada paso que dan solo logran hundirnos un poco más en el fango. Las viejas formulas políticas y económicas ya no funcionan, son como un mecanismo obsoleto que se niega a trabajar. Y mientras tanto la situación se deteriora y se hace ya imposible seguir bajo el mismo sistema político y social. Mientras nuestra principal preocupación y la mayoría de los esfuerzos de toda la sociedad no esté dirigida a lograr que las personas puedan vivir por encima de los niveles de pobreza y mendicidad, lo que veremos será el aumento de la violencia y los saqueos se harán el pan nuestro de cada día. Irremediablemente surgirá la pregunta ¿y cómo lo hacemos?

Solo si nos volvemos a un sistema que nos cree la necesidad de vivir bajo una sociedad de “consumo razonable”, saliendo de la ya vieja fórmula del “consumo irracional”, sobre el cual basamos nuestro desarrollo, el camino se irá estrechando y no nos dejara más alternativas que los regímenes autoritarios, el fascismo o el nazismo, pasos por los cuales ya Argentina se ha movido y hoy de nuevo se esboza en el panorama social, desbordado por una política gubernamental, heredera de un pasado basado en la represión. Y uno de los principales síntomas que marcan a un país caminando en este sendero, es cuando imponemos una política aislacionista y proteccionista, marcados por un nacionalismo extremo.

Así, de esta manera negamos el estado nuevo que se manifiesta ya a nivel mundial y hoy lo llamamos “globalización”, titulo bajo el cual denominamos un nuevo estado social, económico y de interrelaciones humanas, estado al cual le hemos achacado todos nuestros males, y en cierta medida es así, pero no porque dicho estado en si sea malo, sino que en realidad, el problema es que nosotros no hemos sido capaces de “adaptarnos” a él, ya que este nuevo estado requiere de nosotros el inicio y el surgimiento de un nuevo sistema de pensamiento, de una nueva actitud entre nosotros, ya no basada en la competencia desmedida, en la explotación de los unos hacia los otros de una manera inhumana.

El nuevo estado requiere de nosotros, como lo dije anteriorermente, iniciar un consumo razonable de nuestros recursos y el principal recurso que tenemos es el humano, y es este el que más hemos olvidado y al que mas hemos explotado, llevándolo a vivir bajo el régimen de la pobreza absoluta, lo cual nos ha llevado a olvidarnos de la cooperación, de la ayuda mutua, de la empatía. Imaginémonos un poco a nuestro cuerpo. ¿Que pasaría si el corazón entra a competir con los riñones o los pulmones y decide que toda la sangre la va a retener solo para él? ¿Podría este organismo sobrevivir o al menos podríamos considerarlo un organismo sano? Creo que no, a esto lo llamaríamos una enfermedad patológica. Por lo tanto si no nos volteamos para nacer a este nuevo mundo posiblemente nuestras posibilidades de sobrevivir serán mínimas o al menos no lo será en un estado de paz y armonía, que nos posibilite dar el paso evolutivo a una forma de vivir acorde con la naturaleza.

Allí, los saqueos, que continúan este viernes, provocaron la muerte de dos personas en choques con la policía. Se estima que al menos 25 supermercados fueron asaltados y la intendenta Mónica Fein solicitó al gobierno nacional la presencia de la Gendarmería.

Los medios argentinos también reportaron una serie de intentos de saqueos que se registraron en distintos puntos del país y que fueron frustrados por la policía.

Qué hay detrás de los saqueos

El gobierno argentino anunció el envío de 400 gendarmes a Bariloche.

Durante una conferencia de prensa convocada el jueves en la que el gobierno anunció el envío de gendarmes a Bariloche, el jefe de Gabinete de Argentina, Juan Manuel Abal Medina, aseguró que los hechos delictivos no fueron casuales y los relacionó con el aniversario por el 19 y 20 de diciembre de 2001.

En esas fechas, Argentina vivió un estallido social en el que hubo importantes saqueos a supermercados y otras tiendas, lo que llevó al entonces presidente Fernando de la Rúa (1999-2001) a declarar un estado de sitio.

El 20 de diciembre de 2001, De la Rúa renunció en medio de masivas protestas callejeras, sumiendo al país en una grave crisis institucional. Entonces, 38 personas murieron en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Por su parte, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, apuntó contra los sindicatos opositores, que el miércoles pasado realizaron una marcha contra el gobierno en la emblemática Plaza de Mayo.

«Esto es algo organizado, corresponde a cuestiones políticas», aseguró.

«Hay un sector de la Argentina que quiere llevarnos al caos, a la violencia y teñir de sangre nuestras fiestas», acusó.

Además, el funcionario aseguró que «esta no es la Argentina del 2001 (…) trabajamos con el ministerio de Seguridad Social porque sabemos que hay índices de pobreza que hay que superar, pero nada tiene que ver la pobreza con la delincuencia».

El principal líder sindical del país, Hugo Moyano -hasta hace pocos meses uno de los principales aliados del gobierno- negó que los gremios opositores estuvieran detrás de los saqueos.

Moyano, dirigente de una de las ramas de la Confederación General del Trabajo (CGT), intimó al gobierno a realizar denuncias judiciales si tenían evidencias en su contra. Y amenazó con denunciar a los funcionarios que lo acusaban.

Por su parte, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, acusó a «bandas organizadas» de estar detrás de los desmanes. Dijo que 117 personas fueron detenidas por estos hechos en su provincia.

Pobreza

Según las autoridades, los saqueos no están relacionados con la pobreza ya que la mayoría de los objetos robados son televisores y otros electrodomésticos y no comida. Sin embargo, representantes de la Iglesia Católica advirtieron en los últimos días que el gobierno debe hacer más para ayudar a los sectores más vulnerables de la población.

Los obispos de la Patagonia reclamaron el pasado 18 de diciembre que las autoridades den «más atención a los barrios periféricos». Según cifras oficiales, el 6,5% de la población argentina es pobre y el 1,7% es indigente. Pero algunas estimaciones privadas hablan de cifras mucho más altas. La llamada encuesta de la deuda social de la Universidad Católica Argentina (UCA), mostró que en el cuarto trimestre de 2011 la pobreza llegaba al 21,9% y la indigencia, al 7,8%.

Fuente: BBC

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