Hermanos que pelean enfermarán más

Las peleas y rivalidades entre hermanos representa una gran preocupación para los padres y un punto de conflicto familiar que puede frenar toda convivencia e incluso afectar hasta la salud en la edad adulta, reveló un estudio de la Universidad Estatal Penn.

La investigación encontró que los hermanos que pelean durante la educación primaria tendrá consecuencias futuras; pero también ocurre el proceso a la inversa. Es decir, si se reduce la rivalidad y las peleas se asegura un futuro más sano, por lo que los investigadores desarrollaron un programa que lo logre.

Las relaciones negativas entre hermanos están estrechamente vinculadas a las conductas agresivas, antisociales y delictivas, incluyendo el uso de sustancias. Por otro lado, las relaciones positivas entre hermanos están relacionados con todo tipo cosas positivas, incluyendo buena calidad de relaciones romántica, buen desempeño académico y el éxito y el bienestar de la salud positiva y mental. Con este programa, hemos querido ayudar a que los hermanos aprenden a manejar sus conflictos y se sienten más como un equipo, y se vean como una forma de mejorar su bienestar y evitar involucrarse en comportamientos problemáticos en el tiempo”, dijo Mark Feinberg, profesor de investigación en el Centro de Investigación de la Prevención para la Promoción del Desarrollo Humano.

Comentario:

Qué bueno y qué placentero, cuando los hermanos se sientan juntos y comparten en la misma mesa, cuando se advierte que los une un lazo indisoluble, y a pesar de que en ocasiones tengan sus diferencias, saben anular su amor propio para dejar que triunfe el amor fraterno. Estas palabras son eternas, que curiosamente ahora vienen a corroborar estudiosos científicos de prestigiosas universidades.  ¿Por qué las olvidamos? ¿Por qué tuvimos que pensar que odiar era mejor que demostrar nuestro afecto? Nunca es tarde, podemos empezar ya a descubrir en nuestro interior que el hombre nació como un ser social y descubre la felicidad cuando está rodeado de sus hermanos y amigos.

Los investigadores reclutaron a 174 familias al azar que viven en zonas rurales y urbanas a participar en el estudio. Cada una de las familias tenían un hijo en el quinto grado y un segundo hijo en segundo grado, tercero o cuarto. Para obtener información general acerca de las familias, los investigadores recolectaron datos haciendo cuestionarios a los padres, se entrevistó a cada uno de los hermanos en privado y grabaron en video las interacciones familiares. El equipo también grabó a los hermanos como planeaban una fiesta juntos.

Al mismo tiempo se dividió a las familias en un grupo de control y otro en el que se aplicaría el programa “Hermanos y hermanas son especiales” (SIBS; por sus siglas en inglés) para ver si la intervención mejoraría las relaciones.

El programa incluyó una serie de 12 sesiones después de la escuela en la que los investigadores utilizaron juegos, actividades de juegos de rol, actividades artísticas y debates para enseñar a las parejas de hermanos cómo comunicarse de manera positiva, la forma de resolver los problemas, cómo llegar a ganar soluciones óptimas y la forma de verse a sí mismos como parte de un equipo y no como competidores. El programa también incluyó tres «noches de diversión de la familia» en la que los niños tuvieron la oportunidad de mostrar a sus padres lo que habían estado haciendo en las sesiones después del horario escolar.

Encontramos que los hermanos que fueron expuestos al programa mostraron más confianza en sí mismos, más control y sociabilidad; mejor desempeño en la escuela, de acuerdo con sus maestros, y mostraron menos problemas de internalización, tales como síntomas depresivos, que los hermanos en el grupo control, «, dijo Feinberg.

No sólo el programa de ayuda a los hermanos, ayudaba a sus padres.

Además el programa ayudó a los padres a utilizar estrategias más adecuadas para la crianza de sus hijos. Las madres informaron significativamente menos síntomas depresivos que las madres del grupo control, tal vez porque sus hijos estaban portándose  mejor y  estaban menos preocupadas de ellos» informaron los investigadores en el estudio publicado en el Journal of Adolescent Health.

Mejores relaciones, mejor salud

«Creemos que mediante el fomento de la idea de que los hermanos se sientan que son parte de un equipo, y dándoles las herramientas para analizar y resolver problemas, los padres pueden ayudar a sus niños a desarrollar relaciones más positivas con los demás, lo que puede beneficiar a todos en la familia, «, dijo Feinberg.

Así, si los niños están peleando por qué canal de televisión para ver a quién le toca o lo que sea, los padres no deberían resolverles el problema, sino que les debería dar la ayuda necesaria para que puedan discutir con calma y resolver el problema por su cuenta. Cuando los hermanos lleguen a sus propias soluciones, serán más propensos a utilizar las soluciones en el futuro.

Fuente: QUO

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