El videojuego para controlar la ira adolescente

 

Un hospital en Estados Unidos ha empezado a poner a prueba un nuevo videojuego para controlar la ira entre los más jóvenes. Rage Control (Control de la ira) utiliza un aparato que se coloca en el dedo del niño para controlar su frecuencia cardíaca, de modo que cuando el latido del corazón se acelere el sujeto pierda la habilidad de disparar las naves espaciales del enemigo.

La idea es que el jugador aprenda a mantener la calma si quiere continuar en el juego, y los investigadores aseguran que esto ha permitido «disminuir significativamente» los niveles de ira entre los jóvenes que participaron en el estudio. Los resultados del trabajo han sido publicados en la revista Adolescent Psychiatry.

Mayor control de sus emociones

«Las conexiones entre los centros de control ejecutivo del cerebro y los centros emocionales son débiles en personas con serios problemas de ira», explicó Joseph Gonzalez-Heydrich, miembro del equipo de investigación. «Sin embargo, para controlar la ira, los jugadores deben aprender a usar estos centros a la vez y así ganar puntos». El estudio ha sido llevado a cabo por el Hospital Infantil de Boston, y a lo largo del proyecto se compararon dos grupos de niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 9 y los 17 años.

Comentario:

Controlar la ira en los adolescentes y en cualquier persona es un tema muy delicado.  Naturalmente, la ira es un sentimiento totalmente natural que experimentan incluso los bebés que se ponen rojos de ira cuando el biberón no está a tiempo. Si bien esta ira es un impulso natural, a medida que vamos creciendo debemos madurar nuestra “ira”, aprender a identificarla,  a comprender si es justificada, o si esa ira espontánea que estalla a la menor provocación o cuando algo no sucede como yo quiero, no esconde algo más profundo, una insatisfacción, una falta de sentido en la existencia, una situación opresora de la cual somos incapaces de escapar, alguna fobia totalmente absurda. Obviamente, cuando las cosas se ponen al rojo vivo, tenemos que visitar al psicoanalista quien puede ayudarnos a controlar este sentimiento devastador que afecta no solamente a quien se atraviesa en nuestro camino, sino a las personas que nos rodean, a nuestros hijos, a quienes podemos hacerles la vida imposible con nuestras actitudes.

Aunque cualquier método de control es positivo, habría que ir a las raíces profundas para determinar que este sentimiento debe tratarse desde la infancia, mediante una educación adecuada, el niño debe aprender a desenvolverse positivamente en el ambiente que lo rodea, a relacionarse con las demás personas. Este proceso de desarrollo no debemos descuidarlo. Debemos hablar constantemente de ello y conducirles hacia un pensamiento crítico adecuado que les permita manejar sus emociones. 

¿Complicado? Muchísimo. Digamos que este diálogo debe continuar a lo largo de nuestra vida, con nosotros mismos, para identificar nuestras sensaciones y tratar de racionalizarlas de manera que todos los resultados sean equilibrados. Al juicio debe mitigarlo siempre la compasión.  Esa es la regla de oro a seguir en todas nuestras reflexiones.

Una educación que tenga el propósito de formar al ser humano para llevarlo al siguiente nivel de desarrollo es lo que necesitamos en lugar de seguir remendando aquí y allá las situaciones que crea la falta de dirección adecuada.

Ambos grupos recibieron tratamientos normales de manejo de la ira, pero el segundo grupo también utilizó el videojuego Rage Control durante 15 minutos al final de la sesión.

Una vez finalizada la investigación, se concluyó que tras cinco sesiones, los adolescentes que jugaron sabían mantener bajo el ritmo cardíaco con mayor facilidad, y también puntuaron menos en la escala de ira.

El autor a cargo del trabajo, Peter Ducharme, dice que espera que los jóvenes que utilicen el juego sean capaces de aplicar las mismas técnicas en otras áreas de su vida.

Juguetes anti-ira

El equipo anunció que el próximo paso en el proyecto incluirá la producción de juguetes diseñados con los mismos principios, orientados a niños demasiado jóvenes como para usar un videojuego.

Por ejemplo, se estudia el fabricar un auto de carreras que pare cuando el niño esté demasiado excitado, o un juego de construcción con bloques que se vuelva inestable a medida que el ritmo cardíaco aumente.

Cada vez es más común que la psiquiatría apele a los videojuegos u otras herramientas interactivas en tratamientos o terapias de rehabilitación, una técnica que se viene estudiando desde principios del S.XX.

Otros ejemplos son el juego llamado Mindball, donde los jugadores deben mover una bola con sus pensamientos, usando detectores de ondas cerebrales.

En este juego, los jugadores deben estar más relajados que su oponente, para mover la bola y salir vencedores.

Alternativa al psicólogo

Muchos adolescentes con problemas de ira se niegan a tratar con su psicólogo.

Simone Fox, experta en psicología clínica y forense de la Universidad de Londres, asegura que este tipo de tecnologías son importantes a la hora de averiguar por qué la mente y el cuerpo reaccionan de una determinada manera.

«Genera una conciencia sobre cómo tu cuerpo puede reaccionar cuando te sientes enfadado», dijo a la BBC. «Me imagino que el videojuego desarrolla la conciencia de que sudas y tus músculos se ponen tensos».

Fox añadió que este sistema podría tener más ventajas respecto a otros métodos tradicionales, siendo una alternativa para aquellos jóvenes que encuentren difícil conectar con su psicólogo.

«Creo que la clave de conectar con la gente joven es trabajar a su nivel. Muchos niños con problemas de manejo de la ira simplemente no quieren hablar (sobre el asunto) de esa forma. El ser creativo y contar con técnicas alternativas para tratar esto va a ser clave».

Fuente: BBC

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