Niños sin deseos de vivir

Los pensamientos suicidas no son exclusivos de los adultos. Las cifras indican que bajo ciertas circunstancias niños desde los cinco años piensan en esta posibilidad como la única salida a una difícil realidad. Pero no es sólo una idea, se calcula que unos 150 menores de entre cinco y 14 años se quitan la vida cada año.

“Me quiero morir”, responde un menor que a pesar de su corta edad busca la manera más sencilla de hacerlo, la ocasión perfecta y consigue todos los elementos para cometer un suicidio, explica Edith Padrón Salomón, jefa de la Clínica de las Emociones del Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro. Son niños que han sufrido maltrato por parte de sus padres e incluso compañeros de escuela, o que han sido abandonados o abusados física, mental o sexualmente.

La depresión o trastornos de ansiedad derivados de estos entornos difíciles se traducen en niños que se muestran distraídos, con falta de apetito e interés en la escuela, con mucho sueño y que no quieren salir de casa. Datos del área de investigación de Neurociencias de la farmacéutica Eli Lilly México señalan que el suicidio en niños de entre cinco y 14 años aumentó 42% en una década, al pasar de 105 a 150 niños casos cada año.

Comentario:

¡¡Este es uno de esos informes ante los cuales uno no quisiera ni siquiera tener que pensar que dicho estado existe!! ¿Cómo hemos podido llegar hasta acá? ¿Qué puede estar sucediendo en la mente y en el cuerpo de un niño de solo 5 años, para pensar que la solución es simplemente dejar de existir y suicidarse? ¡La verdad es que si hubiéramos pensado, digamos hace unos 10 o 20 años atrás sobre esta posibilidad, simplemente hubiéramos dicho que esto sería imposible que sucediera ¡Pero no, la realidad de lo que vemos ante nosotros hoy es otra.

¿Cómo podríamos decirlo? ¿Frágil? En el sentido en que vemos como todo a nuestro alrededor se desmorona, se rompe y solo quedan pedazos rotos que no sabemos cómo recomponer, como en este caso o como en otros  estudios que nos dicen que cada 45 segundos una persona en nuestro planeta se suicida! A veces solemos pensar que si una persona mayor se quita la vida por problemas, financieros, sentimentales o de otra índole, hasta cierto punto podemos llegar a justificarlo, ya que incluso podemos decir: bueno, ya vivió y realizó gran parte de su vida y simplemente no resultó bien para él y decidió terminar con su existencia.

Lo cual tampoco  debería suceder. Pero pensar en que esto suceda en alguien tan frágil ante nuestros ojos como un niño de 5 años o un poco más o aun un adolecente de 15 o 16 años, quienes apenas si se asoman a el inicio de su existencia, de su viaje y ya quieren abandonar el barco, en realidad nos lleva a pensar profundamente en que es lo que nuestra sociedad está haciendo tan mal, o que no hemos hecho en realidad, como para que el futuro de nuestra sociedad,  simplemente decida que no hay nada que valga la pena para intentar vivir, o aun mas, como es que estas pequeñas personas, lo digo en tamaño, no son lo que deberían ser:  seres llenos de alegría, entusiasmo, curiosidad ilimitada, esos pequeños científicos que todo lo están investigando, preguntando, esa vitalidad de la vida que todo lo transforma, al igual que la naturaleza nos lo muestra en un pequeño cachorro de león o en las pequeñas crías de cualquier otro animal. Pero, como duele pensar en nuestros “cachorros” deprimidos, tristes, desolados, ansiosos, maltratados físicamente, mental y sexualmente por nosotros mismos, quienes deberíamos ser los más enconados defensores y amorosos cuidadores de nuestro futuro en desarrollo!¿ Qué extraña enfermedad psicosocial padecemos para haber llegado a este punto, desafiando a la naturaleza misma? A tal punto que llegamos a crear un “Día para la prevención del suicidio”, o tener que oír que un niño dice: “Me quiero Morir”.¡ O simplemente ver como se quita la vida!

Ahora veamos cual es la actitud general ante esta problemática:

“Cualquier niño que no se comporta como un niño normal es porque tiene un problema. Los padres y los maestros deberían estar al pendiente, pero prefieren culpar a los niños por lo que les está pasando”, afirmó Padrón Salomón

Que es lo que en realidad estamos haciendo. ¿Culpar a los niños, llevarlos al psiquiatra, haciéndolos sentir que ellos son el problema? Así, solo estamos tratando las consecuencias, no la causa del problema. ¿Ahora, la causa del problema podríamos decir que son los padres o los maestros, por no estar pendientes de ellos?

De nuevo creo que es solo una consecuencia más, pues ellos mismos son producto de su sociedad  en la cual se han desarrollado y donde han sido educados. ¿Entonces donde radica nuestro problema? Diríamos que en el paradigma social a el cual hemos desembocado, cuando decidimos o decidieron por nosotros, llevarnos a pensar que el fin y el propósito de nuestra existencia es ser simplemente unas maquinas productivas y altamente competitivas, para producir bienes de consumo que han terminado por consumirnos a nosotros mismos y a nuestros pequeños niños. Y esto lo hace y lo seguimos haciendo a través de nuestro sistema educativo, el cual ha sido adaptado para hacer esto de una forma eficiente, mediante un sistema, donde somos troquelados con el mismo molde, como pequeñas monedas de centavo. Allí no existe el más mínimo espacio para el desarrollo de características diferentes e innatas, desconociendo que cada uno de nosotros es un mundo único e irrepetible.

Y ahora la naturaleza misma, en su desarrollo ordenado con un propósito, se está encargando de mostrarnos, llevándonos a un estado interconectado, globalizado, de interdependencia mutua, donde nuestro viejo esquema de utilizar a los demás para mi beneficio propio no funciona más. Y qué ejemplo más amargo de esto es el ver como la nueva generación sufre las consecuencias, dejándolos solos ante un panorama desolador y sin esperanzas, donde más bien prefieren huir por la puerta trasera, que entrar, como debería ser, a un mundo lleno de vida. Que nuestro mundo debe cambiar y está cambiando, no cabe la menor duda. Y deberá ser para bien. Hoy en día se habla de justicia social, casi en cada esquina de nuestro planeta, como un anhelo y un lugar ineludible al que debemos llegar. Donde en cada nación, país, ciudad o villa, el nivel de vida este por encima de la pobreza y hoy el mundo tiene los medios y los recursos para hacerlo. La pregunta es: ¿Hay la voluntad, digamos política y la conciencia para hacerlo? Si logramos superar este punto, gran parte de nuestros problemas de violencia y de explotación se aminorarían, de nuevo trayendo un gran beneficio, sobre todo el de nuestros niños.

Y entonces podríamos entrar a trabajar y crear un nuevo sistema educativo, realmente acorde al nuevo paradigma que la naturaleza misma nos está indicando. Podríamos hablar de un sistema educativo integral, donde no nos educamos para ser maquinas de hacer dinero y cosas inútiles, sino que podríamos educar a nuestros niños para ser felices, para ser ellos mismos con un propósito acorde a la naturaleza misma, para ser esos “cachorros” sanos y por ende nosotros mismos. Si tomamos esta opción de vida, con toda seguridad veremos florecer de nuevo nuestro mundo y nuestra vida a un nivel de existencia que ni la imaginación más exuberante podría imaginar. ¡Utopía! Sé que es lo que muchos podrán gritar. Tal vez sí, pero… ¿no es preferible esta a dejar a nuestros niños y al niño grande que hay en nosotros morir sin al menos tomarnos el trabajo de intentar cambiarlo? Intentar asomarnos a ese mundo nuevo que está a la vuelta de la esquina, con solo si intentáramos cambiarnos a nosotros mismos.

Cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra el 10 de septiembre, revelan que 3.7% de los cinco mil 12 casos registrados en 2010 ocurrieron entre menores de entre 10 y 14 años, con una mayor prevalencia entre las niñas.

Luis Méndez Cárdenas, miembro de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, añadió que la presencia de trastornos como déficit de atención psicosis, esquizofrenia o el consumo de drogas condiciona también las tendencia suicidas entre los infantes.

“Cualquier niño que no se comporta como un niño normal es porque tiene un problema. Los padres y los maestros deberían estar al pendiente, pero prefieren culpar a los niños por lo que les está pasando”, afirmó Padrón Salomón.

EL PRIMER INTENTO, SEÑAL DE ALARMA

La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) estima que por cada suicidio consumado hay por lo menos 20 intentos.

En el caso de los niños hacen todo lo posible por quitarse la vida aunque en la mayoría de los casos no lo logran. Méndez Cárdenas narró el caso de una niña de 10 años que se cortó las muñecas. “No supo cómo cortarse, sólo se lastimó y el daño fue mínimo, pero la intención real era la de suicidarse”.

No obstante, los especialistas coinciden en que se debe poner atención al primer intento y llevar al niño para que reciba atención psiquiátrica, ya que existe una alta probabilidad de que haya un segundo intento, que podría ser fatal.

Datos de la farmacéutica Eli Lilly indican que los pacientes que intentaron suicidarse en la etapa adulta o la adolescencia tuvieron la idea de hacerlo desde la niñez, pero nadie lo notó.

Adolescentes en riesgo

El suicidio entre jóvenes de 15 a 19 años también es un problema. De acuerdo con el INEGI representa la tercera causa de muerte, con 6.7% de las nueve mil 902 defunciones ocurridas en este grupo poblacional y 15% de los suicidios a nivel nacional.

Si bien las jóvenes de 15 años son quienes más intentan quitarse la vida con fármacos o cortándose, son los varones los que en mayor medida logran su objetivo al utilizar métodos más violentos como las armas de fuego.

Las razones son las mismas que en los niños: depresión y ansiedad, además de enfermedades mentales que no fueron detectadas durante la infancia.

Fuente: 24 Horas

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1 respuesta

  1. ROSA CHAVEZ dice:

    MI HIJA DE 16 AÑOS, SE HA CORTADO 4 VECES.ALGUNDIA SE LE QUITARAN LAS IDEAS SUICIDAS, QUE DEBO HACER?

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