Las imágenes de un valiente en la convulsionada España le dan la vuelta al mundo

 

Alberto Casillas Asenjo es camarero. Se enfrentó a policías de Madrid, España, y permitió que un montón de manifestantes se cobijaran de los disparos en el bar El Prado. Salió a poner su cara a la policía con un gesto que muchas personas le agradecen hoy desde Facebook y Twitter. Sabe que su imagen hablando con agentes para impedirles el paso a una cafetería abarrotada de gente le ha convertido en protagonista de redes sociales.

“Vi que iban a entrar. Les dije que aquí no entraban, porque había mucha gente y porque todos somos seres humanos. Y les dije… bueno, dije alguna palabrota. Dije que por mis ‘tal’ no iban a entrar. Yo no quería ir contra las leyes, pero si entraban se iba a crear una masacre. Había niños y todo”, contó a El Huffington Post, versión española de The Huffington Post.

Su bar-cafetería de tapas y comidas está situado en frente del museo del Prado, muy cerca de la Plaza de Neptuno, donde ayer martes se produjeron enfrentamientos entre policías, obreros y estudiantes. Alberto Casillas dijo que los agentes se plantaron ante su bar porque, al parecer, un herido de disparos, que estaba sangrando, entró allí a refugiarse.

Fue cuando él asegura que escuchó a un policía dar la orden de proceder a la detención. “Fue entonces cuando les dije que no pasaban. Durante todo el día el ambiente de la manifestación fue de lo más correcto. Y yo lo digo a título personal, pero creo que hubo un exceso de carga policial terrible. No discriminaban a nadie”, agrega.

Comentario:

La violencia engendra violencia. Esto lo sabe este señor que protegió a unos manifestantes e impidió que la policia ingresara a su cafetería, evitando exponer a las otras personas que allí se encontraban. Evidentemente,  él se convierte en un héroe, pues reconoce el principio de la responsabilidad mutua: primero, protege a los manifestantes, y en seguida impide que la violencia se propague. Es necesario que todos promovamos la paz, ya que con la violencia no se gana nada, sino mayor enfrentamiento.  Un solo individuo que despliega una actitud pacificadora, es como una vacuna contra una enfermedad contagiosa. Todos a su alrededor se dan cuenta que es mejor dialogar en paz sin recurrir a la agresión, que proviene del odio y la intolerancia.

La actuación de la policía ha sido calificada como “magnífica” por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Horas después, Alberto ha recibido un homenaje de la gente de la calle. Un homenaje espontáneo.

Alberto lleva tres años trabajando en este establecimiento, del que ahora es encargado. Ha visto muchas manifestaciones en esta, la peor crisis que España recuerde.

Pero el ambiente está cambiando, dice: “Esto ya está en el precipicio de empezar a resquebrajarse la sociedad. Se ve en las caras, los sentimientos, la impotencia de la gente. Es la imagen del miedo. Se ve miedo, miedo, miedo…”

“Mire, yo voté a Rajoy, pero este no es el tipo de Gobierno por el que yo voté. Debe haber conciliación y no he visto a nuestro presidente reunirse con nadie. Se decretan medidas y punto, y así no se puede gobernar”, agrega, vía telefónica, al periódico español.

Madrileño de nacimiento, ha vivido dos décadas en Venezuela. Cuenta: “Nos volvimos por la represión y ahora me la encuentro aquí. Eso se asemeja mucho al sistema de represión de Chávez, que hasta a veces es más compasivo de lo que se vivió aquí ayer”.

La gran sorpresa de los últimos acontecimientos en España es El País.

Después de considerarse por años como un diario progresista, frente a las protestas del movimiento 25-S, compuesto por trabajadores y estudiantes, que terminaron ayer en una batalla campal por las calles del centro de Madrid, su portada de hoy parecía la de un diario del franquismo.

Minimizó la violencia con la que la policía reprimió la manifestación “Rodea el Congreso”, no reportó los ataques a turistas, a usuarios del tren en la estación de Atocha y a periodistas.

Por si fuera poco, en uno de sus editoriales, titulado “El Congreso no se cerca”, expuso que hay que tener cuidado con las protestas que pretenden deslegitimar globalmente la democracia representativa, “en nombre de no se sabe qué otra democracia supuestamente directa. En todo caso, el mensaje más claro debe ser este: el Congreso no se cerca”.

En ese mismo texto planteó: “Cabe esperar que las protestas en las calles discurran por cauces pacíficos pero, si no fuera así, que las fuerzas de seguridad tengan instrucciones para actuar de forma estrictamente proporcional”.

Por el contrario, El Mundo, diario madrileño ligado a la centro derecha en ese país, ha hecho una cobertura puntual de las protestas e incluso reporta la cobertura internacional sobre la crisis social en España.

Fuente: Sin embargo

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