La agricultura urbana, un modelo de desarrollo sostenible que se extiende en Brasil

 

Un grupo de mujeres del Parque Genesiano da Luz, uno de los barrios más pobres del municipio de Nova Iguaçu, a 40 kilómetros de Río de Janeiro, no tienen que gastar más su dinero en la compra de vegetales y frutas. Estas mujeres han aprendido a extraer los frutos de la tierra de las entrañas de la ciudad, alimentándose ahora con orgullo de todo lo que plantan.

Gracias a un programa de agroecología urbana y agricultura familiar que ha comenzado a extenderse en las ciudades de Brasil, ya existe un gran número de habitantes de escasos recursos que hoy en día producen sus propios alimentos. Además, tienen la posibilidad de vender la producción que les sobra, garantizando el sustento de sus familias y generándoles una importante fuente de ingresos.

Existen varias instituciones detrás de esta iniciativa social, económica y ecológica. Una de ellas es la Cooperativa Univerde, formada por 22 familias del Parque Genesiano da Luz. A través de esta cooperativa, las familias venden el 70% de los productos de sus huertas, creando una modalidad de trabajo para muchas mujeres que antes únicamente se dedicaban al cuidado de su hogar.

Comentario:

Muy interesante artículo que explica un gran proyecto eco sostenible que ayuda a pequeñas comunidades con rezago económico a cultivar en áreas urbanas. También en otros países se están empezando a estructurar esos proyectos. Por ahora consiste en organizar huertas urbanas. Esperemos que pronto reciba el apoyo necesario para convertirse en agricultura urbana.

AS-PTA es otra organización no gubernamental que promueve la agroecología. Por medio del Programa de Agricultura Urbana, la entidad brinda asistencia técnica a las mujeres agricultoras, buscando aumentar la generación de ingresos en la región metropolitana de Río de Janeiro. La organización cuenta con un total de 650 beneficiarios de comunidades pobres situadas en los municipios de Queimados, Magé y Río de Janeiro.

Finalmente, Cidades sem Fome (Ciudades sin Hambre) es también una organización que emplea la agricultura urbana como una estrategia para reducir el hambre y el desempleo entre las comunidades más necesitadas del área de San Pablo. En la actualidad, la entidad proporciona las herramientas y capacitación requeridas para que las familias locales cultiven y cosechen frutas y vegetales en terrenos baldíos adquiridos por la organización. Más de veinte granjas urbanas benefician directamente a 700 granjeros y a 4.000 residentes de la zona.

Las huertas, de unos 1.000 metros cuadrados cada una, se encuentran localizadas en terrenos que constituían un espacio urbano desaprovechado. Además, los agricultores no utilizan soportes químicos, ya que tanto los abonos como los pesticidas son caseros y por lo tanto no tóxicos.

Los beneficios del campo en la ciudad

“Antes de la existencia de la cooperativa únicamente me preocupaba de mi casa. Pero después pasé a tener mi propia independencia económica y las condiciones de vida mejoraron”, declaró a IPS Joyce Da Silva, integrante de la Cooperativa Univerde.

El empoderamiento de las mujeres es uno de los tantos beneficios del programa de huertas urbanas en Brasil. Las mujeres de escasos recursos ahora cuentan con una fuente de ingresos que les permite tener independencia económica, además de desarrollar otras habilidades fuera del hogar, tales como la producción agrícola y la administración de una cooperativa social.

“Es maravilloso obtener los productos de la huerta, llevar todo fresquito a casa y darle algo sano a tus hijos. Cuando llega la época en que la producción escasea no compramos los productos en otro lugar, porque somos conscientes de que éstos tienen mucho veneno”.

De esta forma, Joyce Da Silva resalta lo favorable y conveniente que es para su comunidad asegurar el alimento de sus familias con la producción de sus granjas.

Su testimonio también denota otro gran beneficio de la agricultura familiar: la mejora de la salud de los habitantes al consumir verduras y frutas orgánicas que crecen naturalmente.

Y las comunidades que practican la agricultura urbana gozan de un especial sentido de pertenencia y orgullo por todo aquello que están logrando. “El proyecto nos ha cambiado mucho desde que se estableció”, comenta Eduardo Ribeiro, un hombre joven residente de la zona este de San Pablo.

“Ahora hay más alimentos saludables disponibles en el mercado y es grandioso saber que esas verduras fueron producidas por algunos de mis primos, quienes ahora también han desarrollado otras habilidades para mejorar su futuro”, puntualiza Eduardo, a la vez que resalta lo valioso que es tener un contacto directo con la naturaleza en medio de la mole urbana.

Por lo general, la agricultura urbana mejora la calidad de vida de los habitantes de las favelas brasileñas, a la vez que se convierte en una alternativa de desarrollo sostenible para un país cuya población urbana representa el 84.23% de sus habitantes.

Fuente: Discovery

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