Interconexiones, parte de la vida moderna 2 de 2 Partes

 
Existe un recurso más larvado para esparcir las ideas. Estas pueden propagarse en todas direcciones cuando las personas simplemente piensan o desean ciertas cosas. El 10 de septiembre de 2009, The New York Times publicó una historia titulada, ¿Tus amigos te hacen engordar? de Clive Thompson. Thompson describe un fascinante experimento realizado en Framingham, Massachusetts, para el cual, durante cincuenta años periódicamente se documentaron y registraron detalles de la vida de 15.000 personas. El análisis de los datos realizado por Nicholas Christakis y James Fowler arrojaron asombrosos descubrimientos acerca del efecto que ejercemos los unos sobre los otros en todos los niveles—físico, emocional y mental—y cómo las ideas pueden ser tan contagiosas como los virus.

En su célebre libro, Conectados: el sorprendente poder de nuestras redes sociales y cómo éstas dan forma a nuestras vidas—cómo los amigos de tus amigos de tus amigos influyen en todo lo que sientes, piensas y haces, Christakis y Fowler establecieron que existía una red de interrelaciones entre los más de 5.000 de los participantes. Christakis y Fowler descubrieron que dentro de la red, una persona afectaba a cada uno de ellos y a su vez era afectada por cada uno no sólo en lo relativo a cuestiones sociales, sino también en cuestiones físicas.
 
«Al analizar los datos de Framingham,» Thompson escribió, «Christakis y Fowler reportan que por primera vez han descubierto bases sólidas para una teoría potencialmente poderosa en epidemiología: los buenos hábitos—como dejar de fumar, conservarse delgado o ser optimista—se transmiten de un amigo a otro, casi como si fuera un virus contagioso. Los datos sugieren que los participantes de Framingham influyeron mutuamente en su salud, simplemente relacionándose. Y lo mismo ocurrió con los comportamientos negativos—los diversos grupos de amigos parecían ‘infectarse’ entre ellos de obesidad, desdicha y hasta del hábito de fumar. Parece que estar saludable no es solamente una cuestión genética o de régimen alimenticio La buena salud también es en parte el resultado de la simple proximidad con otras personas saludables».
 
El descubrimiento más sorprendente  de los investigadores fue sin embargo que estas infecciones pueden «saltar» a través de las conexiones. ¡Descubrieron que las personas pueden ejercer influencia mutua aún sin conocerse! Incluso, Christakis y Fowler hallaron evidencia de estos efectos  hasta en  tres grados de separación (el amigo de un amigo de un amigo). En palabras de Thompson, «Cuando un residente de Framingham se volvía obeso, el 57% de sus amigos tenían la probabilidad de ponerse obesos también. Y lo más asombroso… esto parecía traspasar los vínculos. Un residente de Framingham tenía un 20% de propensión a ser obeso si el amigo de un amigo se convertía en obeso, incluso si el amigo intermedio no había aumentado un solo kilo. Ciertamente, el riesgo de obesidad de una persona se incrementó alrededor de un 10%  si el amigo de un amigo de un amigo había subido de peso.
 
Citando al Profesor Christakis, Thompson escribió, «En cierto sentido podríamos comenzar a comprender las emociones humanas, como la felicidad, del mismo modo que podríamos estudiar la estampida de los búfalos. No le preguntas a un búfalo en particular ‘¿Por qué corres hacia la izquierda?’ La respuesta es que todo el rebaño corre hacia la izquierda».
 
Pero existen otras implicaciones dentro del contagio social que van más allá de nuestro peso o afección cardíaca. En una conferencia televisada, el Profesor Christakis explicó que nuestras vidas sociales (y por lo tanto  en gran parte de nuestras vidas físicas, a juzgar por los párrafos anteriores) dependen de la calidad y fortaleza de nuestras redes sociales y de lo qué corre por las venas de esa red. Según sus palabras, «Formamos redes sociales porque los beneficios de una vida conectada supera los costos. Si siempre fuera violento o te provocara tristeza… cortarías los lazos conmigo y la red se desintegraría”. Por lo tanto, difundir lo que es bueno y valioso es indispensable para sostener y alimentar las redes sociales, y en consecuencia, se requiere de las redes sociales para divulgar lo que es bueno y valioso, como el amor, la empatía, la felicidad y el altruismo, cualquier idea. …Pienso que las redes sociales están relacionadas fundamentalmente a la bondad, y creo que el mundo necesita ahora más conexiones».

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