afición a los juegos de azar

 

Antes de que se convierta en un grave problema de salud pública es necesario tomar medidas preventivas contra la ludopatía, práctica obsesiva de juegos de azar, y que se sitúa en el campo de las adicciones, señaló el director general de la Lotería Nacional (Lotenal), Benjamín González Roaro.

Dicha enfermedad va en ascenso a consecuencia de la proliferación de casinos y juegos de azar en México (360 autorizados, un número indeterminado de clandestinos y en Internet), advirtió por su lado el titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), Carlos Tena, quien señaló que en Nuevo León, donde proliferan los casinos, ya se tiene el registro de 173 personas con problemas serios de ludopatía.

Durante la firma de un convenio de colaboración con la Conadic y el Centro Nacional para la Prevención y Control de las Adicciones (Cenadic), con el fin de formar un frente común para atender la ludopatía, González Roaro advirtió que “si no se actúa a tiempo, lo vamos a lamentar”.

Comentario:

La ludopatía, una obsesiva afición a los juegos de azar, se considera, dentro del campo de otras adicciones como el consumo de drogas, alcohol y tabaco, como conductas antisociales que se asocian a  personas que presentan perfiles de trastorno.

Es una constante en el ser humano, perseguir siempre el placer, y el deseo de aceptación, de pertenencia, es lo que mueve a toda persona. Pero, ¿qué sucede cuando la vida no nos ha dado la plenitud tan ansiada? Algunas personas suelen escapar por una de tantas  puertas falsas de las adicciones.  

Para no ver pasar la vida sin significado, es necesario esforzarnos por comprender quiénes somos y quiénes son los otros que nos rodean. Intentar descubrir el propósito de nuestras vidas. El proceso puede resultar doloroso, pero es necesario que las personas que sufren comprendan que su personalidad ha sufrido una escisión que es indispensable cerrar.

Sobre los extremos a que llegan los ludópatas, ilustró con lo sucedido en el casino Royale, donde los jugadores continuaron apostando durante el atentado que causó más de 50 muertes.

González Roaro refirió experiencias internacionales retomadas por la Lotenal. En Uruguay, por ejemplo, una mujer dejó a su hijo de seis meses en el auto por seguir jugando; en Argentina, los adultos mayores usan pañales desechables para evitar ir al baño; en Brasil, un jugador compulsivo en un momento de lucidez mostraba su foto en los casinos pidiendo que le negaran la entrada.

El riesgo está también en Internet. En México, advirtió, hay más de 60 páginas electrónicas de juego, no radicadas en el país, donde se puede apostar libremente con tarjetas de crédito o débito, sin ninguna seguridad de que paguen los premios, ni prevención alguna.

Tras subrayar que “la presencia de los casinos se ha adelantado a nuestro país”, dijo que, ante la amplia gama de juegos de azar, la Lotenal tiene “como responsabilidad social convertirse en una alternativa para que se ejerza el juego sin problemas de adicción”.

Es por ello que en su página www.lotenal.gob.mx, se difundirán acciones de prevención de la ludopatía y centros de atención; además se impusieron alertas en los juegos en línea para evitar apuestas superiores a 2 mil pesos semanales y que una persona juegue más de una hora.

Ricardo Iván Nani, director general adjunto del Cenadic, detalló que con la colaboración de la Facultad de Sicología de la UNAM se desarrolla un modelo de atención a los adictos al juego, con técnicas cognitivo-conductuales, tratamientos que incorporan a la familia y el entorno. El modelo, al que se han incorporado 22 instituciones, se pondrá a prueba en los 345 Centros Nueva Vida del país; en principio en el DF, estado de México y Nuevo León.

Los funcionarios indicaron que existe un diagnóstico dual para la ludopatía, enfermedad asociada al consumo de drogas, alcohol y tabaco, y que provoca conductas antisociales, trastornos de ansiedad, crisis de angustia y depresión severa (hasta causar el suicidio). Se vincula también con personas que sufren perfiles de trastorno límite, border line, depresivos crónicos y a quienes han consumido fármacos para afrontar el Parkinson.

Fuente: La Jornada

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