Siempre ante nosotros un ser humano

 

Nota:  Éste artículo se refiere solo a la ceremonia de apertura ( no a las olimpíadas en sí)

Comentario:

Un sabio, de gran elevación espiritual, un día que pasaba junto a un estadio de fútbol, manifestó su alegría diciendo que de ese lugar se desprendía mucha unidad.  Lo mismo habría dicho el día de hoy si hubiera acertado a pasar cerca del estadio de inauguración de los Juegos Olímpicos en Londres.

Más allá de todo lo que podamos opinar acerca de la comercialización de los juegos, del hecho que el deporte ha perdido se esencia, que está secuestrado por el dinero, etc., debemos resaltar que la ceremonia reunió a personas de diferentes razas, culturas, países de niveles económicos diferentes, de diversas ideologías, incluso antagónicos. Todos alegres, probaron el sabor de la unidad, vieron que la diferencia étnica entre nosotros, las diferentes tradiciones,  no cuentan, cuando en la mente de todos lo más importante es la hermandad, vieron que es posible estar juntos, ser amigos cuando la meta es más elevada que uno mismo.  De hecho imaginen que este sentimiento por ahora algo efímero,

persistiese y se derramara en la esencia del evento, que partiera junto con los participantes rumbo a sus países y allí sus connacionales todos se vieran contagiados por el sentido de unidad en pos de una meta que bien podría ser un mundo mejor.

Esto puede ser una realidad si tan solo abrazamos la idea que podemos olvidar nuestras diferencias y considerar que toda persona que está frente a nosotros es nuestro hermano. 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *