El dinero hace malvadas a las personas

 
Un nuevo estudio sugiere que los ricos son menos bondadosos y más egoístas que los pobres. El debate continúa.

La última portada de la revista New York Magazine hace una pregunta que no es fácil de contestar: “¿El dinero hace malvadas a las personas?”. Para hallar una respuesta a este interrogante un grupo de investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, estudiaron la relación que existe entre el estatus socioeconómico de una persona frente a su bondad, amabilidad y empatía.

Uno de los experimentos que hicieron consistió en observar a dos personas mientras jugaban Monopolio. De antemano uno de los jugadores no tenía ninguna posibilidad de ganar porque las reglas habían sido modificadas a favor del otro. (Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Creo que nos introducimos a una de los mayores interrogantes a los cuales se enfrenta no solo la sociedad, sino también toda persona, cuando nos hacemos la pregunta, que a veces tratamos de acallar de forma desesperada y sobre la cual a veces nos evadimos al no hallar una respuesta.

Y es sobre el “bien y el mal”. Acá en este caso, le estamos dando al dinero un “valor” y no monetario, como el causante de la maldad, pero en realidad el dinero en sí, no es bueno ni malo, en realidad la connotación de bueno o malo se lo damos en el sentido del uso que le demos a este.

Lo interesante es ver cómo y cuál es la influencia que el tenerlo o no tenerlo, o el ser “rico” o “pobre” realiza sobre la persona. Lo que no podemos negar es que tiene una influencia sobre nosotros, que hace que se desarrolle dentro de mí una u otra característica, que de una u otra forma está en mi naturaleza y digamos que la aparición de este elemento, llamado dinero, hace que estas características de mi carácter se desarrolle en forma de “buena” o “mala”.

Podríamos decir que dentro de mi naturaleza existen y coexisten dos tendencias dadas por la naturaleza, como son el “bien y el mal” y esta ha sido la pregunta que nos ha perseguido durante siglos a la humanidad, sobre la cual se han creado las religiones, las diferentes éticas y  filosofías  durante  toda su historia, al ver las diversas formas de comportamientos que nos han llevado a cometer ,ya sea los actos de mayor barbarie o los mayores actos de valor o abnegación,  o de bondad ,etc. Surgen entonces preguntas como

¿Qué seriamos capaces de hacer en una situación extrema a la que nunca nos hemos enfrentado? ¿Somos realmente quienes creemos que somos, como en el caso de ser “rico” o “pobre” o de que si siendo pobre me vuelvo rico y esto hace que en mi carácter interno me vuelva más egoísta, malvado, indiferente o cualquier actitud que se considere malvada? ¿Es en realidad el dinero lo que genera en mí estos cambios? ¿O es la genética o el entorno?

Paul Piff, uno de los investigadores quien ya ha realizado estudios similares, analizó desde afuera del cuarto el proceso del juego teniendo en cuenta las expresiones y la reacción que tenían los jugadores mientras uno se hacía más rico y el otro más pobre.

Aunque al principio el ganador se sentía algo incómodo con la injusticia y la situación desigualdad, a medida que iba acumulando dinero se sentía más poderoso e ignoraba las emociones del perdedor. El método del ganador cada vez se hacía más frío y evidenciaba que su único interés era acabar rápido con su oponente y conseguir toda la riqueza.

Aunque la metodología de este experimento parece muy básica y se pensará que un juego no refleja lo que las personas sienten en la vida real, los investigadores aseguran que en el juego se revelaron las mismas conductas que se observaron al analizar los comportamientos en grupos sociales donde hay diferencias económicas.

Finalmente, llegaron a la conclusión de que la acumulación de riqueza sí cambia a las personas, y para mal: “el dinero fomenta el interés personal y la falta de escrúpulos. La posesión de bienes materiales es lo que provoca la aparición del egoísmo”, asegura Piff.

A medida que las personas entran en el ciclo de producir para conseguir más y más, van perdiendo empatía y sienten menos compasión por lo que pueda pasarle a los demás.

Los científicos confirmaron también que entre más competencia haya mayor va a ser el nivel de ambición.

Al preguntarle a algunos estudiantes que hacían su master en administración de empresas sobre cómo se sentirían si se compran un carro nuevo y al poco tiempo uno de sus amigos hace lo mismo, la mayoría respondieron que les molestaría, que se sentirían irritados porque ya no resaltarían con su propiedad.

De los diversos estudios realizados se concluyó también que entre más dinero se tenga, más tendencia existe a no respetar las reglas, a hacer trampa y, en general, a creer que la plata puede compensar la deshonestidad.

“Los ricos en general tienden a darle más prioridad a sus propios intereses. Esto los hace más propensos a exhibir características negativas que generalmente son asociadas con personas verdaderamente canallas”, explicó Paul Piff.

Aunque los resultados y la metodología son controvertibles, lo cierto es que hasta ahora no hay ninguna evidencia que sugiera lo contrario. Tampoco hay pruebas de que el dinero hace a las personas más honestas y generosas.

No es descabellado pensar que la acumulación de dinero altera el comportamiento, pues el nivel socioeconómico determina las relaciones personales y los beneficios en educación, salud y todo tipo de comodidades.

Por supuesto que competir y aprovechar las oportunidades del mercado es parte del sistema capitalista.

Por eso hay quienes argumentan que no se sabe qué ocurre primero: si el dinero hace a la persona más deshonesta y despiadada o si estas características son necesarias para que las personas asciendan en la escala social y económica y ganen más dinero.

Lo cierto es que no hay droga más adictiva que el dinero y esa búsqueda interminable de riqueza, ese deseo de acumulación que nunca se satisface, ha dado lugar a las desigualdades de hoy en día.

No está demás cuestionar los efectos que el dinero genera sobre la moralidad de las personas.

Fuente: Semana.com

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1 respuesta

  1. Oscar B Heredia dice:

    La influencia que el dinero tenga sobre ti, dependera en buena medida de los valores recibidos en el seno de tu familia.

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