¿Cuál es la Realidad?

En general, en el transcurso de miles de años no nos hicimos esas preguntas. Pensábamos que el mundo en que el que vivimos era este mundo. Esta concepción es llamada la “percepción de la realidad de acuerdo a Newton“.


Después, al avanzar en nuestro estudio de la naturaleza, descubrimos que otros seres, que son diferentes de los humanos, perciben el mundo de otras maneras: Las serpientes lo perciben en la forma de fuentes de calor; los perros lo perciben como una nube de olores; las abejas lo perciben dividido en muchos sectores, y así en adelante. En otras palabras, cada ser percibe el mundo de diferentes maneras y es guiado de acuerdo con sus sensaciones. Y esto no nos impide existir en una dimensión, donde todos percibimos el mundo en maneras absolutamente diferentes.


Luego surgió un paradigma diferente. Vino Einstein y probó que todo es relativo: tiempo, espacio, movimiento, y no hay nada absoluto. En otras palabras, nuestra percepción de la realidad son sólo los hábitos que tenemos, y podríamos percibirla de una manera completamente diferente.


Si nos moviéramos a una mayor velocidad, si orbitáramos alrededor de cuerpos celestiales muy masivos, el tiempo y el espacio se deformarían, y nos sentiríamos, nos veríamos, y nos percibiríamos de maneras absolutamente diferentes. Esta es la percepción de la realidad de acuerdo con Einstein, la cual es la teoría de la relatividad: Todo es relativo al hombre. El siguiente científico, Hugh Everett, probó que el mundo que percibimos en relación con nosotros, es decir, el que depende de nosotros prácticamente no existe; lo construimos en nuestras sensaciones.


Y entonces se revelaron sabidurías más ocultas y antiguas, que siempre escribieron en sus libros que ni nosotros ni el mundo, existimos de la manera en que lo percibimos; todo es sólo en relación con nuestros sentidos. Si cambiáramos nuestros sentidos, el mundo cambiaría.


En otras palabras, de acuerdo con la teoría de Einstein existe un observador y el objeto en observación. De acuerdo con la Teoría de Hugh Everett existe un objeto y un observador, los cuales cambian constantemente, y somos capaces de percibir algo que es el promedio entre los dos. Pero además podemos incluso percibir de acuerdo con nuestra demanda, de acuerdo con nuestras cualidades internas. 


¿Por qué necesitamos todo este conocimiento? Lo necesitamos para entender finalmente dónde vivimos, el mundo en el que existimos. Aparecen películas como “Matrix” y “What the bleep do we know”, las cuales contienen afirmaciones e ideas de que la dimensión que percibimos a través de nuestros sentidos físicos no es la dimensión en la que vivimos.


Tenemos vista, oído, gusto, olfato, y tacto. Percibimos todo lo que caiga en el rango de esos cinco sentidos. Nuestra imagen del mundo está basada en esto.


Pero si comenzáramos a desmantelar esos sentidos, la imagen del mundo gradualmente desparecería. En otras palabras, lo que percibimos no es lo que en realidad existe fuera de nosotros, sino nuestras reacciones, nuestras influencias internas, las así llamadas “alteraciones” de las cosas que no entendemos.


¿Pero qué mundo percibiríamos si nos liberáramos de nuestros cinco sentidos? Las sabidurías más antiguas nos hablan de cómo podemos elevarnos por encima de esos cinco sentidos y comenzar a percibir el mundo como algo diferente, adicional. Podemos comenzar a percibir la naturaleza, el mundo, de la manera que existe fuera de nuestros cuerpos, fuera de nuestros cinco sentidos, en adición al mundo donde ahora existimos en nuestros cuerpos como cualquier organismo viviente.


Muchas veces logramos percibir que tenemos un sentido rudimentario y latente, una cierta «conexión consciente con la naturaleza». Podemos desarrollarlo y usarlo para comenzar a percibir el mundo que podemos imaginar fuera de nuestros cuerpos.
Neesito de Todos, Necesito de ti.

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