Ejemplo de colaboración mutua para el bien común.

 

En las playas de Molhes de Barra, en Laguna, Brasil, acontece un hecho singular y sorprendente. Los delfines ayudan a los pescadores en la captura de bancos de lisas y a su vez, se alimentan de los peces que se rezagan.  Esto sucede desde hace siglos al punto que los pescadores identifican a cada uno de los 55 delfines por su nombre y estos a su vez han desarrollado un código de comunicación para avisar de la llegada de los bancos de lisas.

Este es un ejemplo claro y uno más, de lo que la naturaleza nos muestra como un modelo de desarrollo “evolutivo”, que aleja a muchos investigadores modernos de una de las hipótesis de Darwin, es decir, de aquella que postula la “supervivencia del más fuerte”. Ellos han llegado a concluir que en realidad las especies con más posibilidades de supervivencia y desarrollo, no son necesariamente las que ostentan su supremacía con base en la fuerza. En realidad las especies más exitosas son aquellas donde se observa el principio de la colaboración mutua y el trabajo enfocado hacia el bien común.  

Otro caso específico es el de las hormigas. Las investigaciones modernas nos las muestran como un enorme sistema al cual denominan un “súper organismo”.  Cada individuo no trabaja para sí mismo, ni compite con los demás miembros de la colonia, si no que funciona como parte integral de la colonia. El desconcierto de los investigadores hasta ahora, es que cada individuo del hormiguero se comporta haciendo lo que le corresponde y además, muestra que sabe cómo hacerlo. Aún no descubren cómo y dónde se origina este comportamiento. Es como si alguien diera órdenes y cada miembro de la comunidad las llevara a cabo. Pareciera como si todo el hormiguero se conectara  a un mismo “pensamiento colectivo”. Igual comportamiento se observa en los cardúmenes de peces o en ciertas manadas de aves. Todos giran y se mueven al unísono, sin que se pueda advertir una orden específica de algún miembro o se pueda determinar de dónde emana. El conjunto se mueve y actúa con “un solo pensamiento colectivo”.

En el caso de los delfines y los pescadores de Laguna, Brasil, trabajan en colaboración y armonía, no bajo el principio de la supervivencia del más fuerte, si no bajo la ley de colaboración mutua. Ambos salen beneficiados y crean un vínculo de relación más fuerte entre ellos, llegando a establecer un sistema de comunicación más allá de las palabras, que prescinde de  instrucciones específicas. Podríamos decir que este hecho acontece por un fenómeno de unión al compartir un “pensamiento común”  entre ambos.

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