Una familia noruega abona 400 euros al mes a una madrileña desahuciada

 

Azucena Paredes lo veía todo negro después de ser desahuciada por una deuda con un banco. Pero ha conseguido un curioso balón de oxigeno vía Noruega. Pero no corramos tanto. El caso es que la solución, aunque sea parcial, a los problemas puede estar en cualquier lado. La gran mayoría de las 42.879 personas que han sido desahuciadas en España en los últimos meses lo han aceptado con resignación, otros muchos han peleado por demostrar que su proceso estaba lleno de irregularidades logrando frenar en algunos casos el desalojo, y unos pocos han accedido a que su caso se conozca con nombres y apellidos.

Es el caso de Luisa Piñales, una dominicana que, después de 20 años trabajando y viviendo en Madrid fue desahuciada por la comisión judicial. La resistencia y el apoyo popular que logró meses antes un aplazamiento, esta vez no pudo hacer nada.(Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Pensemos ¿Qué podemos ofrecerle al mundo? ¿Cómo nos imaginamos una sociedad integral, donde todo funcione ya de acuerdo con responsabilidad mutua y participación? Donde todos entiendan que están conectados en un sistema común, y que no puede ser que algunos sean felices y otros no.

Pero luego, además, aparecen historias increíbles como la de Azucena Paredes, que ha hecho pública 20 Minutos. Una situación familiar extrema con una mujer de 29 años que no pudo retener la vivienda en la que vivía con sus tres hijos –de 1, 2 y 4 años-, su madre y su abuela.

El caso de Azucena, también en la picota por posibles irregularidades, llegó a su fin después de que la Empresa Municipal de la Vivienda calificara de «impago prolongado» el abono de las cuotas de una deuda contraída por su madre. En ese momento se vio con la familia al completo en la calle. Los medios de comunicación nacionales y extranjeros se hicieron eco de la situación y, de repente, empezó a ver la luz.

Su historia caló en Noruega y recibió decenas de aportaciones económicas esporádicas y un compromiso periódico de la familia Larsen que llevan desde diciembre enviándole 400 euros todos los meses para pagar los gastos de manutención de los pequeños.

Aprender noruego para dar las gracias

Desde entonces Azucena no deja de dar las gracias a sus particulares ‘padrinos’, aunque la palabra que primero se aprendió en noruego fue ‘Ukastelse’, que significa desahucio. Una situación que no se da en el país nórdico y que despertó la compasión de unos particulares ángeles de la guardia.

Solo les conoce vía mail, pero esta madrileña confía en que la situación cambie y poder así conocer a los Larsen en otras circunstancias más agradables.

Fuente: La Vanguardia

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