Las leyes de la naturaleza no cambiarán

 

James Lovelock : científico independiente, ecologista, creador e investigador, Doctor Honoris Causa de numerosas universidades de todo el mundo, considerado desde hace muchas décadas como uno de los principales líderes ideológicos, sino el principal, de la historia del desarrollo de la conciencia medio ambiental. James Lovelock sigue siendo todavía uno de los escritores principales en el campo del medio ambiente. Autor de ” The Gaia Theory”, y de ” The Ages of Gaia “, en la que se considera al planeta Tierra como un ser vivo auto-regulador, así como de “Homage to GAIA“, una autobiografía publicada en setiembre de 2000. Más recientemente, el profesor Lovelock publicó su nuevo libro, ” The Revenge of Gaia “.

La naturaleza nos ha guiado durante miles de años en nuestro desarrollo (que hasta ahora ha sido individualista) hasta el punto en el que nuestro egoísmo creció ilimitadamente y pareciera que no podemos hacer nada al respecto.

Resulta que hemos llegado a ese estado en el que estamos obligados a estar interconectados correctamente y de manera integral. En cuanto a la forma de lograrlo, no lo sabemos. Pero, tal vez, si encontramos la manera de resolverlo, superaremos todas las crisis: la familiar, la económica, la educacional, la social, gubernamental y global.

Por lo tanto, el problema radica en el hombre: ¿Cómo podemos cambiar nosotros mismos para estar en homeostasis, en equilibrio con la naturaleza? El hecho es que la principal ley de la naturaleza es la ley del equilibrio. La naturaleza gravita constantemente hacia el equilibrio. Es la ley de la física.

El equilibrio es sostenido por la naturaleza en todos los niveles: en los niveles inanimado, vegetativo y animado. Y sólo el hombre rompe esta ley con su individualismo excesivo: él consume más de lo que contribuye, contamina más de lo que la naturaleza puede reclamar, y así sucesivamente.

Esta violación de la ley del equilibrio es básicamente el problema de nuestra crisis actual.

¿Cómo podemos alcanzar el equilibrio? Puede hacerse sólo si empezamos a corregir al hombre mismo. Por lo tanto, el problema radica en el hombre, en su corrección. Además, este problema es grande y global. Si nosotros no deseamos ser similares a la naturaleza, si no queremos que consumir sólo según en la medida en que contribuimos, la naturaleza nos obligará a esto a través de las crisis.

Vemos que cada día cientos de miles de personas pierden su empleo porque no necesitamos la mayoría de la producción, esta era excesiva. Estábamos produciendo cosas absolutamente innecesarias o haciendo que se volvieran obsoletas más rápido para poder producir, vender y ganar más.

En última instancia, si nosotros mismos no reducimos la producción hasta el nivel necesario y razonable de manera que exista la sensatez, la naturaleza nos obliga a hacerlo a través de la crisis. Sin quererlo, nos encontramos sin estar preparados, siendo lanzados a la calle. Así vemos lo que está pasando con la humanidad entera.

El mundo está envuelto en una grave crisis. Cientos de millones de personas perderán sus puestos de trabajo, y no estamos preparados para ello.

¿Qué haremos con ellos si, por ejemplo, llegamos a un estado en el que de hecho no es necesario ningún exceso de producción? Con la tecnología moderna la gente no tiene que trabajar tanto. Como máximo, el 10% de la población puede proporcionarle alimentos, ropa, zapatos, y todo lo que es necesario a todo el planeta, si trabaja aproximadamente dos horas al día.

“Necesito de todos, necesito de ti”


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