El auge de la “Segunda Economía” y el declive del empleo

 

En su clásico “El fin del trabajo” Jeremy Rifkin pronosticaba que el trabajo, tal y como lo conocíamos, estaba abocado a desaparecer, en tanto la introducción por parte de las empresas de sistemas automatizados, robots, ordenadores y todo tipo de maquinaria sustituiría paulatina e irreversiblemente la mano de obra humana. Muchos se burlaron entonces (1997) de las “ideas apocalípticas” del politólogo americano. No en vano, la economía mundial iniciaba uno de sus períodos expansivos más boyantes de la historia, combinando alto crecimiento, baja inflación y bajo desempleo.

A Rifkin el ciclo económico le pilló con el pie cambiado. No es que su teoría fuera errónea, tan sólo que llegaba con más de una década de antelación. El creciente desempleo que sufren los países desarrollados está directamente relacionado con el auge de la llamada “Segunda Economía”, un término acuñado por el economista Brian Arthur y que se refiere a la economía virtual, esto es el reemplazo progresivo de los trabajadores menos productivos del sector servicios e industria por ordenadores y máquinas, más baratas y, sobre todo, más obedientes.(Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Rifkin tuvo una visión parcial del futuro del trabajo, por cierto una porción muy acertada. La segunda economía mencionada en el artículo es un «boofer» o adaptador entre el trabajo en su forma conocida y su destino, ya que esos 3 trillones de dólares «involucrados» en el mercado virtual, en realidad no existen, son igualmente virtuales. Ahora sean puestos virtuales o robots físicos, los dos terminan haciendo lo mismo, vender, ¿qué pasa cuando no haya materia prima para producir lo que se vende o dinero real para comprar lo que se produce? llega el fin del sistema económico virtual, físico, real o irreal. Los líderes mundiales, en sus países, tendrán que pagar a los desempleados para su subsistencia y además educarlos para que en el interín no se destruyan entre ellos o los destruyan a ellos. ¿Cómo podrán educarlos o convencerlos de seguir en el mismo sistema de lo tuyo-tuyo y lo mío-mío, si sólo uno de los dos tiene algo, que además el otro quiere? Una nueva visión para el resto de la humanidad tendrá que surgir, necesariamente en cada uno de nosotros, para evitar la catástrofe, y este es el nuevo sistema educativo al que se debe llegar.

¿Cuál es el peso de esta Segunda Economía en la economía real? El analista Bill Davidow ha realizado una tentativa de cálculo en un artículo en The Atlantic: 2 billones de dólares (“2 trillion” en el original) son atribuibles a la introducción de la informática, con un crecimiento anual del 10%.

La abismal diferencia de productividad entre las empresas “del ladrillo” o del “mundo real” y las empresas virtuales queda de manifiesto en un dato: cada empleado de Google (o de Facebook) genera el equivalente a 1,2 millones de dólares, 12 veces más que la media del trabajador del sector servicios de EEUU.

En el sector distribución, la diferencia es algo más pequeña pero también enorme: cada empleado de Amazon genera ventas por 800.000 dólares, 8 veces más que los 100.000 que genera su equivalente en Wall Mart. ¿La diferencia? En la segunda trabaja un ejército de cajeras, repositores y guardias de seguridad (mal pagados, por cierto), mientras casi todo el trabajo de Amazon lo realiza un sofisticado sistema informático de almacenamiento, logística y distribución de productos.

La conclusión de Davidow es, cuando menos, preocupante:

“En el pasado, cada aumento de un millón de dólares en la economía generaba del orden de diez empleos. En el futuro, en la productiva Segunda Economía, puede que genere sólo uno o dos”.

Que no es otra cosa que lo que venía a decir Rifkin hace quince años: “La aplicación de nuevos productivos automatizados produce un desempleo estructural irresoluble en todo el planeta“, no sólo en empleos poco cualificados sino también en sectores cualificados. ¿La solución? ¿Qué tal el decrecimiento?

fuente: Cookingideas

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