Un nuevo modelo para la distribución libre de cultura

Las últimas leyes contra las descargas de contenidos en internet (como SOPA y PIPA en EE. UU., o la Ley Sinde-Wert en España) volverán a fracasar, como ya sucedió en el pasado. Así lo afirma Isaac Hacksimov, nombre colectivo detrás del cual está la asamblea del laboratorio hacktivista HamLab del Patio Maravillas. Sus miembros consideran en la siguiente entrevista que el desarrollo tecnológico va a ir siempre por delante de una industria cultural atrasada, a la que piden que adapte su negocio a los nuevos tiempos, en lugar de seguir presionando para mantenerlo fijo en el inmovilismo a través de medidas que siempre se demuestran inoperantes, y cuyo único resultado cierto es el recorte de libertades.

Noticias Positivas: El reciente cierre de páginas como Megaupload, iniciativas como las Leyes SOPA y PIPA en EE. UU., la próxima entrada en vigor de la llamada Ley Sinde-Wert… parece que este es uno de los momentos de mayor ofensiva contra las páginas web de descarga de contenidos. ¿Por qué se produce ahora? (Si desea seguir leyendo favor de dar Click en el enlace)

Comentario:

Internet es un gran medio para difundir la cultura. Hay que dejar afuera de las leyes del copyright (derechos de autor) todo archivo y material que tenga que ver con la difusión cultural. Se deberá disponer de otro tipo de gestión de los derechos de autor. La cultura debe de estar siempre al alcance de todos, en todo el planeta.

Isaac Hacksimov: Realmente esta ofensiva lleva ya muchos años, desde que se empezó a utilizar internet masivamente. La causa es que el lobby de la industria del copyright quiere hacerse con el control de este terreno indomable e ingobernable que es internet.

Ahora ha tenido lugar el cierre de Megaupload, que realmente no es más que un golpe de efecto, porque esta es una página de descargas, pero hay muchas más. Realmente no solucionan ningún problema con esta medida. Lo que está claro es que cualquier reforma legal de este tipo se traduce siempre en un desarrollo tecnológico que impide su aplicación.

Cuando cerraron Napster, hace más de diez años, lo que ocurrió fue que se mejoró y se volvió más extensivo el uso de las redes peer to peer (P2P), y ahora puede pasar lo mismo. No pueden sacar una ley que pare esto. Si hoy nos cierran una puerta, mañana se abrirán cien.

N+: Entonces, si se intuye que resultado va a ser el mismo de siempre, ¿por qué no se buscan otras soluciones que tengan en cuenta este cambio que se ha producido en la forma de acceder a la cultura?

IH: El problema viene de la industria del copyright, que no se adapta a los nuevos tiempos. Es como si las empresas dedicadas a la fotografía se pusieran a impedir la venta de cámaras digitales porque su negocio se está hundiendo. Esto se debe a que ya nadie compra carretes, porque otra tecnología les ha superado.

Lo mismo ha pasado en la industria del copyright, que quiere mantener su antiguo negocio. Hay que explicar que no son los autores los que controlan los derechos de sus obras, ya que los tienen cedidos a otros agentes, como las editoriales y las discográficas. Por tanto, es el lobby de la industria el que aglutina los derechos de muchos autores y se queda con gran parte de los beneficios.

Por eso, la industria quiere tener controlada la distribución cultural, pero lo que hace internet es precisamente descentraliza lar distribución y la gestión de derechos. Ahora mismo, cualquier persona puede ser distribuidora de cultura. Incluso los mismos autores, y de hecho muchos lo hacen. Se difuminan así las fronteras entre consumidor y distribuidor de cultura.

N+: Esta visión difiere mucho de la que transmite el término piratería para referirse a la práctica de compartir contenidos. ¿Qué opináis del mismo?

IH: El empleo de esta palabra se repite constantemente para asociar la práctica de descargar contenidos con una actividad negativa. Pero hay que aclarar que ahora mismo no es ilegal compartir contenidos en España mientras no haya ánimo de lucro. Por eso mismo lo quieren ilegalizar con medidas como la Ley Sinde-Wert, que además ha venido motivada por presiones procedentes de EE. UU., lo que quedó bien reflejado en algunos cables publicados por Wikileaks.

En dichos cables, se tachaba a España de ser un país de piratas. Es curioso cómo en EE. UU. no existe una legislación tan restrictiva como la que quiere que adopten otros países mediante sus presiones.

N+: ¿Y desde el movimiento a favor de la cultura libre no se puede promover alguna otra fórmula para compatibilizar los derechos de autor y las descargas de contenido que haga frente a las leyes restrictivas y las presiones?

IH: No tenemos una varita mágica, pero sí que es cierto que existen multitud de fórmulas posibles que ya se están estudiando. En todo caso, los autores tienen que apostar por otro tipo de lucro a la hora de la distribución de las obras. Está claro que lo que les ofrece la red es una herramienta de promoción sin igual.

Por otro lado, si tú eres un artista y la gente te conoce y cree que lo que haces es bueno, al final acaba pagando por ir a un concierto tuyo, o para que hagas el siguiente capítulo de tu serie o el próximo libro. Esto también se ha demostrado y la propia red da herramientas para ello, como sucede con nuevas prácticas como el crowdfunding.

Además, internet te permite acceder por ejemplo a libros que fueron publicados hace muchos años y que las editoriales no van a volver a reeditar. Cuando se trata de productos que están fuera del mercado, las redes suponen la mejor posibilidad para encontrarlos.

N+: Si profundizamos más en este potencial de internet para la difusión de la cultura, habría que preguntarse tal vez por el papel de las operadoras que dan servicios de conexión. No en vano, dichas empresas siempre intenta ofrecer la mayor velocidad de descarga posible por motivos que son claramente evidentes.

IH: Eso es muy relativo. Los operadores lo único que hacen es darte un servicio. otra cosa es como tú lo utilices. Puedes utilizar una autopista de peaje y llevar en tu coche cualquier cosa, y no se puede culpar a la autopista de ello. El proveedor del servicio gana dinero por darte un acceso a la red. Fuera de eso, ellos no tienen nada que ver con que puedes descargarte derechos de algo que sea ilegal.

N+: Por otro lado, las autoridades insisten en que las leyes antidescarga tratan de proteger los derechos de autor. El caso es que no parece que ninguna normativa vaya a conseguir acabar con dichas descargas. En cambio, lo que sí pueden hacer es recortar los derechos individuales.

IH: De momento no tienen otro camino que el de poner puertas el campo, lo cual se traduce en un recorte de libertades en la red. Así sucede con las leyes de EE. UU., y también en España con la Ley Sinde-Wert, que entra el 1 de marzo en vigor. A estas normativas debe añadirse el cambio que supondrá ACTA [Anti-Counterfeiting Trade Agreement, traducido como Tratado Comercial Anti Falsificación].

ACTA es un tratado, no una ley, como las anteriores, pero si se firma, será vinculante y habrá que cumplirlo. Mediante este tratado se fomentará la cooperación entre proveedores de servicios y titulares de derechos, de modo que abrirá la vía a procesos extrajudiciales, donde sujetos privados pasan a desempeñar estas funciones. Esto quiere decir que una comisión podría efectuar la eliminación o el bloqueo de contenido que presuntamente viole derechos de autor. Los titulares de derechos también podrán obtener datos privados de los usuarios, solicitándoselos al proveedor de servicios mediante los acuerdos de cooperación.

Una forma de obligar a los proveedores de servicios a aceptar la cooperación es mediante sanciones penales, a las que se verían expuestos por “complicidad o colaboración”,según el artículo 23. El alcance de las sanciones penales es ambiguo. ACTA dice que las sanciones penales serán aplicadas cuando las infracciones se estén dando a “escala comercial”, un término un tanto equívoco. ¿Podría ser a “escala comercial” el uso masivo de un software P2P? Es un término que puede tener mucho más alcance que el ánimo de lucro y da lugar a escenarios peligrosos. Además, ACTA le dará validez al falso argumento de “una descarga, una venta perdida”, lo que permitirá basar las acusaciones con pruebas de daño irreales que aumentarán las penas y endurecerán las sanciones civiles.

Este tratado contra la falsificación procede de EE. UU. y se está debatiendo en la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, el INTA. El 26 de enero fue firmado en Japón por la Comisión Europea y los Estados Miembros, pero de momento no es vinculante. Todavía quedan varios trámites pendientes y el Parlamento Europeo deberá dar su voto definitivo en junio.

N+: ¿Todas estas leyes y acuerdos son medidas suscitadas únicamente por el asunto de los derechos de autor, o está también detrás el empleo de internet como herramienta de movilización ciudadana, que se ha mostrado altamente eficaz, como prueban la primavera árabe, el 15M u Occupy Wall Street?

IH: Evidentemente, el lobby del copyright quiere controlar la red para que no sea tan libre como ahora en el ámbito de la distribución de contenidos. Pero otra parte del asunto es que todo este tipo de recorte de libertades sociales en internet va a favor de quienes quieren controlar la libertad de expresión.

Es importante apuntar que la redacción del tratado ACTA, o de leyes como Sinde-Wert, PIPA o SOPA, es muy ambigua, con lo que al final no solo protegen derechos de autor, sino que también afectan a la libertad de expresión. Por ejemplo, en Megaupload no solo había obras con derechos de autor. También había contenido propio de los usuarios que estos colgaban porque querían.

Lo que está claro es que, cuando cierren una web, podrán utilizar estas leyes como armas para la censura gracias a esta ambigüedad, que así lo permite. En conclusión, se empieza legislando para evitar que haya un daño patrimonial derivado de los derechos de las obras, y al final se termina justificando que se acabe con la privacidad de la gente.

Fuente:http://www.noticiaspositivas.net/2012/02/08/un-nuevo-modelo-para-la-distribucion-libre-de-cultura/

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