El tsunami de la realidad líquida

Hay una dificultad manifiesta que repercute en el ritmo de nuestras vidas diarias y nos produce un malestar sin causa concreta a la cual señalar. Y es que cada vez es más difícil sincronizar lo que estamos viendo en nuestra realidad más inmediata, con lo que estamos percibiendo en la realidad mundial. Hay muchas situaciones que podemos enumerar para ilustrar esta afirmación ad hoc, pero la que quisiera señalar tiene que ver con la ola de reclamos y protestas que se han desatado en el mundo entero, y que no parece distinguir entre mundo desarrollado o subdesarrollado, entre cristianos o musulmanes, entre derecha e izquierda, entre ricos o pobres… norte o sur.

Si me asomo a la ventana en estos momentos, todo está muy tranquilo y normal. Por lo tanto, la respuesta emocional a esa percepción, bien podría ser la de estar tranquila y confiar en que todo está en su justo lugar. Sin embargo la conexión que tengo a la red mundial, incluso sin que en ello medie un afán de consumo de noticias, introduce en mi percepción una situación que me mueve a la angustia y la ansiedad. Vivo en un país latinoamericano en permanente cambio y desde el cual Europa y Estados Unidos, parecían ser lugares confortables… hasta hace muy poco tiempo. Esta situación del aquí y el allá, acercadas y juntadas de pronto por situaciones de reclamo y protesta, siembran nubes en la esperanza de que existan lugares en el planeta capaces de mostrarnos a nosotros, los convulsionados e inquietos países latinoamericanos, una dirección o al menos una señal que seguir para el desarrollo más conveniente de la colectividad.

Comentario:

«Interesante explicación de la protesta en el mundo y de como todas estas se encuentran conectadas entre ellas, a pesar de las grandes diferencias entre los  países»

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