Buscando la felicidad

Si preguntamos a las personas qué es la felicidad, lo más probable es que contesten que no existe. O dirán que son instantes, un lapso, pero no un estado permanente.

Para quien tiene su interés en el dinero, seguramente será el momento en que sus ingresos se incrementan, para un deportista conseguir esa esquiva meta, para una madre ver sanos a sus hijos, para un vendedor colocar su mercancía al mejor precio posible, para un policía  capturar un malhechor, para un poeta la inspiración sublime que le permita traspasar la belleza de las ideas en su última creación… y así según qué le produce gozo y placer a cada persona, pero siempre se va a relacionar la felicidad con un estado de plenitud, en que la respuesta obtenida es similar a las expectativas que se tiene.

Comentario:

Todos buscamos la felicidad en nuestras vidas. Aqui nos  dan na opción que pueda ayudarnos en esa busqueda. Igual y podemos alcanzarla

Recuerdo a mi madre, en una de sus tantas lecciones de vida, decirme que para ser feliz no había que esperar nada de nadie, así todo lo que recibiera sería un hermoso regalo de la vida  y que sin duda me haría feliz. Esto, que al principio consideraba  tan pesimista, me ha sido revelado con los años como una gran y simple verdad.  Si  quieres estar permanentemente feliz, o al menos contento con el mundo, no esperes nada de él.

Pero una cosa es que entendamos y otra que apliquemos lo que nos enseñan nuestros mayores.  Nuestra naturaleza es recibir, es decir, esperar todo o una parte de los otros. Yo quiero que me amen y estoy dispuesto a dar mi tiempo, paciencia, sentimientos y mucho más, para sentir y recibir el amor que creo que viene desde fuera (hijos, pareja, amigos y hasta mi jefe); entonces, en la medida que piense que lo que doy es mayor a lo que recibo, siento pesar, frustración y dolor,  es decir un estado de infelicidad. Y lo que es peor, culpo a los demás y los califico de egoístas, insensibles, malos bichos. No me doy cuenta que estoy buscando en forma equivocada, la felicidad es un estado del alma, es en el interior donde debo buscar. Lo externo es efímero y cambiante, el alma  eterna y sabia.

¿Cuál es entonces la receta mágica para que la “felicidad” tan esquiva permanezca cercana? Lo siento, no hay receta pre-hecha, el chef se la llevó y el anfitrión sólo da algunos ingredientes, sin aportar la medida exacta ni  el tiempo de cocción. Así cada  día cada quien irá haciendo su propia receta, probando, cambiando hasta dar con la porción ideal, el tiempo justo y obtendrá el sabor exquisito de un plato bien elaborado: tu propio estado de felicidad.

Con tu  nueva receta estás a salvo, no más dolor, no más tragedias ni malos rollos, aplicas  tu fórmula mágica con todos los ingredientes que necesites: humor, respeto, paciencia,  tolerancia… y a disfrutar, que la vida es bella y sólo de ti depende ver  amor y luz en todo lo que vives y observas.

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